«La Panoplia del Buda». Respuestas budistas a los desafíos interreligiosos. Primera parte

FRANK USARSKI* y RODRIGO WOLFF APOLLINI**

  1. Introducción

A lo largo de 25 siglos, la religión fundada por Siddharta Gautama/Buda (circa 450-370 A.E. C.) se expandió globalmente, pero no sin enfrentar diversas oposiciones de parte de especialistas de otras religiones. Para superar estos obstáculos el budismo desarrolló diversos recursos que le permitieron sobrevivir, establecer procesos misioneros y echar raíces en amplios territorios de Asia. Y, más recientemente, asumir un lugar de cierto relieve en los países occidentales.

El espectro de posturas budistas frente a argumentaciones y desvalorizaciones de sus adversarios puede ser analizado a partir de un esquema clásico de tipos ideales (posiciones inclusivistas, pluralistas y exclusivistas) que es funcional inclusive cuando se muestra incapaz de «cercar» y «cristalizar» toda la riqueza argumentativa y situacional budista frente al «otro» religioso.

El Buda compartiendo sus enseñanzas con discípulos y seguidores de otras creencias. Mural tailandés. Imagen de Badbadz, Shutterstock.com

2. Los orígenes del poder argumentativo budista

Ya en una etapa temprana de la religión –después de la muerte de Siddhartha Gautama, en un momento de incertidumbre y descentralización del liderazgo–, se verifica la necesidad de proteger la herencia espiritual contra disgregaciones y amenazas doctrinales de origen externo, lo cual fue hecho—no sin tensiones y divisiones—a través de la construcción de consensos y de reglas canónicas.

En esta etapa y contexto, el budismo era un sistema religioso joven buscando afirmarse y ganar adeptos en un ambiente predefinido por el brahmanismo hegemónico.

Al expandirse el budismo más allá del subcontinente indio (hacia el III a.e.c.), en un lento y continuo proceso que lo llevó hasta el Occidente, se vio confrontado por nuevas y poderosas religiones, ante cuyos embates también debió prepararse desarrollando aún más su «panoplia» o conjunto de herramientas argumentativas para emerger victorioso en las controversias.

2.1. Clasificación y relativización argumentativa

Para caracterizar las formas generales que pueden asumir estas posturas budistas, aquí se sigue la tipología de Vélez de Cea (2011), que consiste en los tipos de «inclusivismo», «pluralismo» y «exclusivismo».

Acá será empleada dicha tipología, aunque observando tres aspectos. Primero: no es posible distinguir sin cierta ambigüedad entre inclusivismo y pluralismo. Segundo: algunas posturas budistas típicas—como la negativa a responder a los no budistas (avyakata) —no pueden ser inequívocamente clasificadas de este modo. Tercero: cada postura, ¿posee una dimensión religiosa doctrinal, o soteriológica o de práctica espiritual? No obstante, destacamos que las categorías sirven como instrumental heurístico para una identificación de los argumentos que constituyen la ya referida «panoplia argumentativa» del budismo.

Colateralmente, debe afirmarse que, desde el inicio, el budismo muestra dudas sobre la relevancia de la razón y el lenguaje como medios para captar la verdad última. Por ejemplo, enseñando la «génesis condicionada», el Kalaha-vivada-Sūtra (parte del Sutta Nipata, del canon pali) argumenta que las disputas y divergencias doctrinales nacen del apego a opiniones particulares condicionadas por impresiones sensoriales subjetivas. Y razonamientos similares aparecen en otros varios suttas.

A su vez, la relativización de la propia doctrina aparece en la analogía budista de la balsa, presentada en el Alagadupamā-Sūtra (del Majjhima Nikāya), uno de los textos más antiguos del canon pali. Conforme a dicha analogía, las doctrinas solo son válidas cuando contribuyen a la liberación del seguidor, lo cual se ilustra mediante la historia del individuo que cruza un río vasto y peligroso con la ayuda de una balsa de troncos, ramas y hojas, y una vez llegado a la otra orilla se figura que debería portar la balsa consigo, cuando lo que debería hacer es abandonarla y seguir su camino libre de esa carga.

Fuente: https://www.jameshazelwood.net/blog/2018/3/30/the-parable-of-the-raft

Más tarde, estas argumentaciones adquirieron un significado más profundo a partir de la epistemología mahayanista que discrimina entre dos verdades (satyadvaya), la de las convenciones mundanas (lokasaṃvṛti) y la superior (paramārtha). Para el mahāyāna, como la verdad última es inconmensurable, no hay cómo reivindicar la validez absoluta de ningún argumento—un axioma incompatible con cualquier posición «dogmática» que postule principios universales e innegables—. La doctrina budista, en resumen, representa solo un instrumento auxiliar en función de un objetivo que trasciende cualquier medio discursivo.

Obsérvese que en varios pasajes el canon pali muestra al Buda histórico situado fuera de los contextos del exclusivismo, el pluralismo o la inclusión. Su no involucramiento en determinadas discusiones sigue una estrategia retórica articulada en dos líneas: avyakata o «preguntas sin respuesta» —en la que el Buda demuestra indiferencia hacia ciertos temas—; y apelación a la razón de sus oyentes para «desnaturalizar» los dogmas.

En textos como el Avyakata-Sūtra o el Cūlamālunkya-Sūtra, el Buda aclara que el entrenamiento mental budista refrena las actividades intelectuales ilusorias que generan mayor ignorancia, para dirigir al monje hacia sí mismo. Resalta su parábola donde un individuo que es herido por una flecha envenenada, en vez de buscar rápidamente la curación pierde su tiempo en indagar detalles totalmente superfluos dada su actual situación (quién disparó, con qué tipo de arco, etc.) en una actitud que solo puede llevarle a morir antes de ver aclaradas todas sus dudas.

La segunda línea de la estrategia retórica del Buda, la de la apelación a la razón, aparece en el Kalama-Sūtra(en el Anguttara Nikāya, del canon pali), donde el Buda se dirige a los kalamas, un grupo de la ciudad de Kesaputta (actual estado indio de Bihar). Estos se hallan perplejos por la multiplicidad de enseñanzas religiosas, y piden consejo sobre cuál de estas aceptar. Y el Buda les enseña a no guiarse por «… relatos, tradiciones, rumores, por aquello que está en las Escrituras, por la razón, por la inferencia, por la analogía, por la competencia de alguien, por el respeto a alguien o por el pensamiento “Este contemplativo es nuestro maestro”». En cambio, deberán por sí mismos, poniendo en práctica las cualidades, detectar si estas son hábiles y conducen a la liberación, o a la inversa (Acesso ao Insight).

Otro ejemplo aparece en el Tevijja-Sūtra (en el Dīgha-Nikāya, parte del canon pali), que relata una conversación entre el Buda y Vasettha, un joven brahmán que busca el camino hacia la unificación mística con Brahma. El Buda lo desengaña enseñándole que ni los maestros védicos han visto a Brahma cara a cara, ni tampoco sus instructores o antepasados, sino que enseñan como el supuesto camino correcto para la unión mística uno que ni han visto ni conocen, procurando el logro mediante plegarias que no se diferencian de pedirle a la orilla de un río que se acerque para poder cruzarlo.

Buda y Vasettha. Relieve de la estupa de Sanchi
  1. Actitudes inclusivistas

El inclusivismo se caracteriza por la aceptación de posiciones y contenidos de sistemas religiosos ajenos, sin abandonar la pretensión de que el propio sistema es superior. Esta percepción funciona como filtro y organizador de los contenidos ajenos, «tamizados» en favor de la afirmación del sistema religioso propio del exégeta.

En el caso del budismo, esta retórica puede aparecer en tres subtipos. El primero es la incorporación tácita de elementos ajenos.

Este primer subtipo es válido para la fase inicial del budismo en relación con elementos típicos del hinduismo brahmánico, como las ideas de karma y de saṃāsara, la búsqueda metódica de la liberación, la opción por una vida itinerante (śramaṇa), el énfasis en el ascetismo (tapas) y en la renuncia (saṃnyāsa).

El segundo subtipo es la valorización explícita de elementos ajenos. En este caso, el posicionamiento implica la explicitación verbal del paradigma inclusivista por parte del fundador. Aquí la nueva religión hace concesiones a las rupturas socioestructurales e ideológicas circundantes, y desde muy temprano muestra discreción en el trato con otras religiones, como un principio ético social. (Por ejemplo, en el Samaññaphala Sūtra del Digha-Nikāya se advertía a los seguidores laicos budistas que se mostraran generosos con los ascetas no budistas. También en el Upali Sūtra del Majjhima Nikāya, el Buda instruye a Upali, convertido del jainismo, que lo aceptará como discípulo siempre que continúe apoyando a su antiguo maestro Mahavira y a los demás ascetas del jainismo, con donaciones).

Además, se emplea el polisémico término dhamma (sánscrito: dharma) que designa las enseñanzas del Buda, también en un contexto más amplio, extrabudista, admitiendo que otras comunidades religiosas se hallan situadas en un nivel cercano al del budismo – y que también tienen contribuciones para ofrecer. (Resalta en esta tónica, por ejemplo, el Mahaparinirvāṇa-Sūtra del Digha-Nikāya, donde el Buda afirma que el grado de validez de un camino espiritual depende de su concordancia con el Noble Camino Óctuple).

El tercer subtipo inclusivista es la reinterpretación de elementos ajenos conforme a la lógica del propio sistema. Este enfoque «colonialista» es menos favorable a las demás religiones que los dos anteriores. Si bien implica una apreciación del valor genuino de elementos de otras religiones, extrae el significado original de los elementos adoptados y los resignifica conforme al horizonte simbólico propio.

Así es cómo diversos textos budistas (como el Catuşparişat Sūtra y el Kevaddha Sutta) «rectifican» los conceptos del brahmanismo, e incorporan a la tradición propia a los dioses brahmánicos (Brahma inclusive), como seres de karma positivo y dotados de relativa sabiduría, pero de un grado inferior a la budista, y sin ser nunca capaces de igualar al Buda.

La Parábola de la Casa en Llamas es una de las historias más famosas y profundas del Sutra del Loto, que ilustra el concepto de medios hábiles (upāya). Fuente: https://tokyobling.wordpress.com/2015/09/07/taishakuten-lotus-sutra-wood-carvings/
  1. Actitudes pluralistas

Una actitud interreligiosa pluralista está pautada por el reconocimiento de una base común entre lo «propio» y lo del «otro» en el sentido de una identidad fundamental entre los sistemas religiosos involucrados, de analogías o de una relación de complementariedad entre sus elementos. En el budismo, es posible articularla en dos posturas más relevantes: 1) la figura retórica de upāya; y 2) apertura al diálogo interreligioso.

4.1 Upāya – los «medios habilidosos»

El upāya (skillfull means o «medios habilidosos»), indica el talento para aprovechar las estrategias argumentativas. Dado que reconoce el valor soteriológico de otros sistemas religiosos, escapa a una categorización inequívoca; no se pueden negar, en él, afinidades con una postura inclusivista.

El upāya que tiene sus raíces en el budismo primitivo terminó convirtiéndose en un principio basado en las siguientes ideas: 1) la relativización de la pretensión de que la religión en sí misma representa el único camino hacia la salvación; 2) la hipótesis de que existe un desnivel entre la sabiduría del Buda y la capacidad de sus seguidores, en particular sus primeros discípulos, de penetrar a fondo en la doctrina; 3) el concepto de dos tipos de verdad; 4) – los seres deslumbrados por la ignorancia requieren de la compasión y la ayuda de quienes conocen el camino para superarla; 5) La forma de ayuda debe corresponder a las condiciones kármicas de cada ser perdido en saṃsāra; 6) independientemente de las diferencias de estatus, los seres humanos son idénticos ante la vacuidad (śunyatā).

Algunos de estos principios se remontan al budismo primitivo y fueron profundizados o enfatizados por pensadores mahāyānistas. Una afirmación relacionada es la idea de que los discípulos del Buda difieren en el grado de comprensión del mensaje, lo que apunta a diferentes niveles de evolución espiritual.

El upāya también pasó a desempeñar un papel en el encuentro con otras religiones. Y en el trato con el hinayāna (theravāda), el mahāyāna proclamó su superioridad aseverando que el sangha primitivo tenía un horizonte limitado, incapacitado para comprender el mensaje completo de un maestro perfecto.

BIBLIOGRAFÍA

Kalama-Sūtra, cita de la versión portuguesa en el portal «Acesso ao Insight», http://www.acessoaoinsight.net/sutta/ANIV.65.php, consultado el 01/03/2024.

Vélez de Cea, A Cross-cultural and Buddhist-Friendly Interpretation of the Typology Exclusivism-Inclusivism-Pluralism. Sophia, 50, n. 3, pág. 453-480, 2011.

Nota del traductor: los términos sangha y upāya son masculinos en pali, y en español se ha mantenido su género.

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