«Una esperanza para el futuro… de que el estudio del budismo… se convierta en parte del panorama académico de habla hispana.» Entrevista a José Ignacio Cabezón.

DOUGLAS CALVO GAÍNZA

Investigando sobre el desarrollo del budismo en Cuba, tuvimos el privilegio de dialogar con José Ignacio Cabezón, habanero que, tras emigrar en su infancia a los Estados Unidos, con el tiempo llegaría a convertirse en uno de los principales académicos en budismo tibetano, en titular de una catedra nombrada en honor del dalái lama* en la Universidad de California, y en expresidente de la American Academy of Religion. Con suma gentileza, el renombrado erudito y escritor nos concedió una entrevista que ofrecemos íntegra a los lectores y lectoras de BDE.

Doctor José Ignacio Cabezón. Fuente: https://www.amazon.com/-/es/Jose-Ignacio-Cabezon/e/B08BBTT8GY

Buddhistdoor en Español: ¿Podría hablarnos de su encuentro personal con el budismo y de su formación espiritual en esta tradición religiosa?

Yo estaba estudiando física en Caltech como estudiante universitario. En mi decimoctavo cumpleaños, un amigo me dijo que eligiera cualquier libro de la librería de la universidad como mi regalo de cumpleaños. (En aquellos días sí existían verdaderas librerías en los campus universitarios de los Estados Unidos lo que desafortunadamente ya no es el caso). Elegí un libro sobre el budismo tibetano: El misticismo tántrico del Tíbet (The Tantric Mysticism of Tibet), de John Blofeld. No pude dejarlo, y cuando terminé, comencé a buscar alguna forma de conectarme con un maestro tibetano. Esto tomó algún tiempo, pero finalmente, como resultado de la suerte (o del destino, o del karma), conseguí la dirección del dalái lama en la India.

Le escribí una carta y le pedí su consejo: ¿Adónde podría ir para estudiar budismo? Me sugirió que fuera a la India—en realidad a Dharamsala, la pequeña aldea del Himalaya donde vive—y que estudiara en la Biblioteca de obras y archivos tibetanos, la cual recientemente había inaugurado un programa de estudios para occidentales. Por supuesto, yo todavía no había terminado mis estudios en Caltech, pero la universidad tuvo la previsión de permitir que los estudiantes que cambiaran de opinión a lo largo de sus carreras, y que quisieran hacer la transición a algún campo no científico, pudiesen completar sus títulos a través de un programa especial de «estudios independientes», y eso es lo que hice. Me enviaron por seis meses a la Universidad de Wisconsin, Madison (una de las pocas instituciones que por aquel entonces ofrecía un programa de Estudios Budistas), y luego me permitieron pasar seis meses en la India. Mientras radicaba en Wisconsin, conocí a mi primer maestro, Gueshe Lhundub Sopa, un gran monje erudito y maestro del Monasterio de Sera en el Tíbet, quien fuera profesor en la Universidad.

Después de seis meses en Wisconsin, me fui a la India. Esto fue alrededor de 1976. Me matriculé en la Biblioteca de Dharamsala y estudié con Gueshe Ngawang Dhargey, otro gran monje-erudito de Sera. Mientras estudiaba en la biblioteca, me convencí de que quería pasar mi vida estudiando y practicando el budismo. Todos mis maestros tibetanos eran monjes, y con mis raíces católicas, el monacato no me era extraño. Tal vez por estas razones decidí convertirme en monje y fui ordenado «novicio» (shramanera) por Ling Rinpoche, el tutor principal del dalái lama. (Varios años más tarde obtuve la ordenación monástica completa de parte de Su Santidad el dalái lama en Bodhgaya, el lugar donde el Buda alcanzó la iluminación).

El dalái lama y el profesor José Ignacio Cabezón. Fuente: https://www.news.ucsb.edu/sites/default/files/styles/article_horizontal/public/images/2021/Dalai_Lama_Jose_Cabezon2_UC_Santa_Barbara_1.jpg?itok=jf6tlXSI

En 1977 regresé a los Estados Unidos y entré al programa de doctorado en Estudios Budistas de la Universidad de Wisconsin, Madison. Después de tres años, completé mis exámenes de doctorado y luego regresé a la India para trabajar en mi disertación: un estudio de un texto tibetano del siglo XV sobre la doctrina del vacío. (Dicha investigación fue publicada más tarde en forma de dos libros: Una dosis de vacío (A dose of emptiness), y Budismo y lenguaje [Buddhism and language].) Esta vez, sin embargo, en lugar de ir a Dharamsala me fui al monasterio de Sera en el sur de la India, la versión en el exilio del Sera original, que había sido restablecido en la India por los monjes refugiados de Sera. Viví allí durante unos cinco años, participando en el plan de estudios tradicional del monasterio mientras simultáneamente trabajaba en mi tesis. Durante este tiempo, también me desempeñé como traductor de español para su santidad el dalái lama en sus primeras visitas a España, Costa Rica y México.

Fui monje durante unos diez años, durante todo el tiempo en el que fui estudiante de doctorado. Después de completar mi programa doctoral, cuando comencé a dar clases en la universidad dejé los hábitos, aunque todavía soy un upasaka, un laico budista.

BDE: Sabemos que su trabajo académico aborda una pluralidad de campos de interés, que abarcan desde los estudios comparativos hasta el análisis de textos budistas, desde cuestiones de género hasta la naturaleza de la identidad humana. ¿Cuáles son sus últimos proyectos y qué relevancia cree que poseen para el pensamiento budista contemporáneo?

En los últimos años he terminado dos grandes proyectos de escritura en los que he estado trabajando durante muchos años. El primero, La sexualidad en el budismo clásico del sur de Asia (Sexuality in Classical South Asian Buddhism), es, como su nombre lo indica, un estudio sobre la sexualidad en la India budista, basado en textos antiguos. El libro examina los puntos de vista budista sobre la sexualidad y el deseo sexual, las técnicas utilizadas para controlar el deseo, los puntos de vista de la tradición sobre las sexualidades no normativas, así como la historia de la ética sexual budista para los laicos. Los budistas contemporáneos a menudo tienen poca comprensión de las antiguas raíces de su fe. Uno de mis objetivos en este libro fue proporcionar a otros budistas la base histórica y doctrinal para comprender lo que nuestra tradición tiene que decir sobre la sexualidad humana.

Una de las tantas obras de Cabezón sobre budismo tibetano. https://images4.penguinrandomhouse.com/cover/9781559390446

Otro libro reciente es Monasterio de Sera (Sera Monastery), una historia sobre una de las grandes universidades monásticas del Tíbet desde su fundación hasta el presente. Tanto mi coautor, Penpa Dorjee, como yo fuimos, en una época, monjes de Sera en la India; y publicamos el libro como un homenaje a nuestro monasterio y a nuestros maestros. El libro salió en el 2019, año en que Sera celebró su 600 aniversario.

En este momento, estoy trabajando en un proyecto que se relaciona con los textos del budismo indio tardío; es decir, con escritos budistas indios conservados en traducción tibetana y escritos durante los dos últimos siglos del budismo en el subcontinente (siglos XI a XIII).

BDE: ¿Ha sostenido intercambios con eruditos budistas que escriben en español? ¿Qué opina sobre la situación de los estudios budistas en lengua española? ¿Le gustaría participar más activamente en ellos?

Ya mencioné que traduje para su santidad el dalái lama en varios países de habla hispana a principios de la década de los ochenta. En aquel tiempo, en el mundo de habla hispana se sabía poco acerca del budismo. Desde entonces, muchos centros budistas han sido fundados por maestros de todos los linajes budistas. Yo mismo he dictado conferencias sobre budismo en Casa Tibet México, en varios centros budistas en Brasil y en la Universidad de Buenos Aires, todo ello a mediados de la década de los 1990. También he impartido conferencias en varias ocasiones en el  Centro Budista Ganden Shedrub Ling en San Juan. Pero debido a que soy más un académico que un maestro de meditación, mi trabajo en tales centros ha sido bastante limitado, tanto en América Latina como incluso en los Estados Unidos.

Además, dado que el estudio académico del budismo no se ha desarrollado mucho en el mundo de habla hispana, la mayor parte de mi trabajo ha tenido lugar en América del Norte, Europa y Asia. Dicho esto, en 1996 se llevó a cabo en la Ciudad de México la reunión de la Asociación Internacional de Estudios Budistas, y por supuesto yo participé en ella. A lo largo de los años también he tenido colegas académicos muy cercanos, estudiosos del budismo, de diferentes países latinoamericanos. Por ejemplo, los profesores Fernando Tola y Carmen Dragonetti en Argentina; y además el profesor Luis Óscar Gómez de Puerto Rico, a quien considero un mentor. Fue un gran erudito, quien, por cierto, tradujo al español el gran clásico budista del siglo VIII Bodhicharya Avatara en una traducción fabulosa (Camino al Despertar). Desafortunadamente, los tres académicos fallecieron entre 2017 y 2018.

Si bien el budismo ha florecido a nivel popular en toda América Latina, ha fracasado a nivel académico, ya que hay muy pocos lugares en el mundo de habla hispana donde uno puede dedicarse al estudio de las lenguas budistas clásicas (sánscrito, tibetano, etc.) e igualmente a la investigación científica sobre el budismo. Si tengo una esperanza para el futuro, es que esto cambie y que el estudio académico del budismo (y de hecho de la religión comparada) se convierta en parte del panorama académico de habla hispana. Con mucho gusto serviría como consultor para universidades que quisieran crear un programa de este tipo.

El profesor Cabezón en el Maitripa College (EEUU). https://maitripa.org/wp-content/uploads/2016/09/f_jose4.jpg

BDE: Dado que menciona usted la religión comparada, y aprovechando que dialogamos no solo con un tibetólogo de renombre mundial sino también con un profundo conocedor del fenómeno religioso en su conjunto, quisiéramos indagar de usted sobre posibles similitudes entre las tradiciones espirituales afrocubanas y el budismo tibetano.

Por supuesto, hay algunas similitudes entre el budismo y la santería (o el candomblé). El budismo y las religiones afrocaribeñas tienen un panteón muy extenso de deidades, y ambas creen que el florecimiento humano requiere «buenas relaciones» con este mundo suprahumano de espíritus. En algunas formas de budismo, como el budismo tibetano, también existe el fenómeno del oráculo, en el que ciertos especialistas pueden ser poseídos temporalmente por los espíritus, lo cual permite la comunicación con el mundo espiritual. Dicho esto, en el budismo estos tipos de intercambios entre el mundo humano y el de los espíritus se consideran pertenecientes al ámbito de lo mundano (en oposición a lo trascendental o supramundano) y no tienen mucho significado soteriológico. Es decir, que ni la propiciación de los espíritus ni la comunicación con estas entidades se consideran parte esencial del camino hacia el despertar. Y, por supuesto, la matanza de animales como ofrendas está estrictamente prohibida en el budismo. Así que sí, hay similitudes, pero también diferencias.

BDE: Durante su extensa carrera docente, ¿ha tenido la oportunidad de intercambiar con otros budistas residentes en Cuba o nacidos en la Isla? En ese caso, ¿cómo valora tales interacciones?

A pesar de haber salido de Cuba hace más de 60 años, siendo un niño de cuatro años, culturalmente sigo siendo muy cubano. Hablo español con mis padres, y nada disfruto más que un buen congrí con plátanos maduros fritos. En los Estados Unidos tengo varios amigos budistas muy cercanos que son cubanos, pero quizás porque no he regresado a Cuba, no he sostenido ningún diálogo con otros budistas cubanos en la Isla. De hecho, realmente no estaba al tanto del estado del budismo en Cuba hasta que comencé a leer sobre este después de que me contactaron para esta entrevista. Siempre he querido volver a Cuba (nací en La Habana), y hoy la Isla es uno de los pocos lugares en el mundo que todavía anhelo visitar. ¡Qué maravilloso sería si un viaje así también pudiera ser una oportunidad para aprender más sobre las comunidades budistas en Cuba, y sostener intercambios significativos con ellas!

* Título escrito según recomendación de la RAE. https://www.fundeu.es/recomendacion/dalai-lama-con-minuscula-y-con-tilde-718/

** Vía email, 30/01/2022.

*** Congrí – típica comida cubana consistente en un cocido de arroz y frijoles negros.

Douglas Calvo Gaínza (La Habana, 1970). Escritor, traductor e investigador residente en Cuba, con tres maestrías y un doctorado sobre temas de humanidades, religión y filosofía. Estudia sobre budismo desde el año 2002 y colabora con BDE desde el 2020.

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