La situación de los estudios budistas en España: los programas docentes. Primera parte.

JUAN ARNAU NAVARRO, MONTSE CASTELLÀ OLIVÉ, FRANCISCO DÍEZ DE VELASCO, RICARDO GUERRERO DIÁÑEZ, BASILI LLORCA MARTÍNEZ, DANIEL MILLET GIL, AGUSTÍN PÁNIKER VILAPLANA, ALEIX RUIZ FALQUÉS, JAUME VALLVERDÚ VALLVERDÚ, ABRAHAM VÉLEZ DE CEA

Este artículo forma parte de la edición especial: «La educación budista en América Latina y España»

A diferencia de otros países de su entorno geográfico y cultural, donde los estudios budistas en las universidades y en los centros de investigación tienen una presencia en ocasiones incluso centenaria, España se caracteriza por carecer de tal especialización de modo consolidado, aunque se detecta un creciente interés por el tema, tanto por parte de los grupos budistas implantados en el país como de grupos de investigadores y especialistas en el estudio de las religiones en general, y del budismo en particular, que puede propiciar un cambio de orientación. La finalidad de este trabajo es ofrecer algunas pinceladas sobre este campo de estudio emergente en un país con una relación histórica peculiar con la diversidad religiosa que, en parte, puede explicar esta anomalía académica.

  1. Orígenes

Resulta interesante destacar que en la misma época que en Gran Bretaña, Francia o Alemania se estaban sentando las bases de la consolidación de los estudios budistas, en España se leía la primera tesis sobre el tema. Se trató del trabajo de Francisco García Ayuso sobre el nirvana, defendido en 1885 en la Universidad de Madrid. Entre las ambiciones de su autor estaba promover el desarrollo de lo que denominaba «estudios buddhistas» en la universidad española, usando la grafía habitual de los lugares en los que había realizado estancias de investigación, como Múnich, París o Berlín, y diferente de la que la Real Academia de la Lengua había fijado en 1884 (budista) y que no cambió, a pesar de que el propio García Ayuso entró a formar parte de la institución en 1888. El proyecto de García Ayuso no prosperó y, entre otros factores, hay dos que pueden resultar claves. La Constitución española de 1869 había abierto la puerta a una cierta diversidad religiosa, alejándose discretamente del exclusivismo católico de los siglos anteriores, y este nuevo marco habría podido potenciar el interés por el estudio universitario de las religiones y, por tanto, del budismo, que muchos estimaban la más numerosa en seguidores en el mundo en aquella época. Pero la constitución de 1876 volvió a apostar por la singularidad religiosa en España, lo que alejó el estudio del budismo de las agendas académicas. Por otra parte, el estrechamiento de los intereses internacionales de España y su falta de ambición colonial, en especial en Asia, a diferencia de lo que sucedía en los países que estaban implantando estudios budistas, dejaban fuera de las agendas políticas y económicas los territorios con implantación budista. Hay que añadir a esto la pérdida de los restos del imperio español en Asia en 1898, a manos de Estados Unidos, y la crisis subsiguiente que, a escala ideológica, conllevó un estrechamiento de las miradas y una tendencia a lanzarlas hacia dentro y no hacia territorios alejados, como los asiáticos. Así, esta orientación política, económica y cultural convertía los estudios budistas en un lujo académico bien alejado de las estrecheces en las que se movían la sociedad y la universidad del momento. García Ayuso, su tesis y sus proyectos truncados pueden servir casi de ejemplo premonitorio de una falta de interés que perduró durante más de un siglo. Los intentos posteriores para instaurar una enseñanza no confesional de estudio de las religiones fracasaron hasta que se creó la cátedra de Historia de las Religiones en la Universidad de Madrid en 1954, que ganó Ángel Álvarez de Miranda que, si bien dedicaba al budismo un tema de su guion docente, lo diluía en un programa que contaba con sesenta temas, la gran mayoría de ellos dedicados a las religiones antiguas o al cristianismo. Álvarez de Miranda murió tres años después de ganar la cátedra sin llegar a consolidar la disciplina, que desapareció a su muerte, y el episodio quedó como otro más de los intentos frustrados de poner en marcha en España estudios plurales sobre religiones, que podrían haber abierto el camino para, en una fase siguiente de desarrollo especializado, potenciar la inclusión de estudios budistas en el ámbito universitario y de investigación. Pero hay que tener en cuenta que el modelo nacionalcatólico franquista, que asociaba identidad española y catolicismo, ponía trabas a cualquier intento de apertura hacia ámbitos de estudio como el del budismo.

JUAN ARNAU, MONTSE CASTELLÀ, FRANCISCO DÍEZ DE VELASCO, RICARDO GUERRERO DIÁÑEZ, BASILI LLORCA MARTÍNEZ, DANIEL MILLET GIL, AGUSTÍN PÁNIKER VILAPLANA, ALEIX RUIZ FALQUÉS, JAUME VALLVERDÚ, ABRAHAM VÉLEZ DE CEA

Este artículo forma parte de la edición especial: «La educación budista en América Latina y España»

A diferencia de otros países de su entorno geográfico y cultural, donde los estudios budistas en las universidades y en los centros de investigación tienen una presencia en ocasiones incluso centenaria, España se caracteriza por carecer de tal especialización de modo consolidado, aunque se detecta un creciente interés por el tema, tanto por parte de los grupos budistas implantados en el país como de grupos de investigadores y especialistas en el estudio de las religiones en general, y del budismo en particular, que puede propiciar un cambio de orientación. La finalidad de este trabajo es ofrecer algunas pinceladas sobre este campo de estudio emergente en un país con una relación histórica peculiar con la diversidad religiosa que, en parte, puede explicar esta anomalía académica.

  1. Orígenes

Resulta interesante destacar que en la misma época que en Gran Bretaña, Francia o Alemania se estaban sentando las bases de la consolidación de los estudios budistas, en España se leía la primera tesis sobre el tema. Se trató del trabajo de Francisco García Ayuso sobre el nirvana, defendido en 1885 en la Universidad de Madrid. Entre las ambiciones de su autor estaba promover el desarrollo de lo que denominaba «estudios buddhistas» en la universidad española, usando la grafía habitual de los lugares en los que había realizado estancias de investigación, como Múnich, París o Berlín, y diferente de la que la Real Academia de la Lengua había fijado en 1884 (budista) y que no cambió, a pesar de que el propio García Ayuso entró a formar parte de la institución en 1888. El proyecto de García Ayuso no prosperó y, entre otros factores, hay dos que pueden resultar claves. La Constitución española de 1869 había abierto la puerta a una cierta diversidad religiosa, alejándose discretamente del exclusivismo católico de los siglos anteriores, y este nuevo marco habría podido potenciar el interés por el estudio universitario de las religiones y, por tanto, del budismo, que muchos estimaban la más numerosa en seguidores en el mundo en aquella época. Pero la constitución de 1876 volvió a apostar por la singularidad religiosa en España, lo que alejó el estudio del budismo de las agendas académicas. Por otra parte, el estrechamiento de los intereses internacionales de España y su falta de ambición colonial, en especial en Asia, a diferencia de lo que sucedía en los países que estaban implantando estudios budistas, dejaban fuera de las agendas políticas y económicas los territorios con implantación budista. Hay que añadir a esto la pérdida de los restos del imperio español en Asia en 1898, a manos de Estados Unidos, y la crisis subsiguiente que, a escala ideológica, conllevó un estrechamiento de las miradas y una tendencia a lanzarlas hacia dentro y no hacia territorios alejados, como los asiáticos. Así, esta orientación política, económica y cultural convertía los estudios budistas en un lujo académico bien alejado de las estrecheces en las que se movían la sociedad y la universidad del momento. García Ayuso, su tesis y sus proyectos truncados pueden servir casi de ejemplo premonitorio de una falta de interés que perduró durante más de un siglo. Los intentos posteriores para instaurar una enseñanza no confesional de estudio de las religiones fracasaron hasta que se creó la cátedra de Historia de las Religiones en la Universidad de Madrid en 1954, que ganó Ángel Álvarez de Miranda que, si bien dedicaba al budismo un tema de su guion docente, lo diluía en un programa que contaba con sesenta temas, la gran mayoría de ellos dedicados a las religiones antiguas o al cristianismo. Álvarez de Miranda murió tres años después de ganar la cátedra sin llegar a consolidar la disciplina, que desapareció a su muerte, y el episodio quedó como otro más de los intentos frustrados de poner en marcha en España estudios plurales sobre religiones, que podrían haber abierto el camino para, en una fase siguiente de desarrollo especializado, potenciar la inclusión de estudios budistas en el ámbito universitario y de investigación. Pero hay que tener en cuenta que el modelo nacionalcatólico franquista, que asociaba identidad española y catolicismo, ponía trabas a cualquier intento de apertura hacia ámbitos de estudio como el del budismo.

Imagen de Francisco García Ayuso. Tomada de https://fradive.webs.ull.es/OCW/17a/index.html

Será con los cambios hacia la aceptación del derecho a la libertad religiosa y hacia la asunción del carácter plural de las religiones en el campo religioso español, que arrancan con la Transición española y la constitución de 1978, cuando se empiece a lanzar una mirada desde la sociedad y, por tanto, también desde la universidad, hacia religiones consideradas hasta entonces extrañas y exóticas, como el budismo, que empezó a poner en marcha las primeras comunidades y centros de culto estables en el país en 1977. En ese momento, el budismo se convierte en una opción con una presencia incipiente en España, y resultaba un ingrediente nada desdeñable entre las religiones de un mundo al que España se estaba abriendo tras decenios de políticas que singularizaban una opción religiosa frente a cualquier otra. Pero este ha sido un proceso que ha permeado lentamente en el ámbito de la universidad, donde la inclusión de contenidos asociables con el estudio de las religiones ha resultado complicada, tanto por la falta de interés de quienes se identificaban con la religión mayoritaria y seguían sin tener alicientes para abrir la perspectiva hacia la pluralidad, como de quienes, desde posturas de rechazo a las religiones en general, no veían en su estudio un campo de interés. De ahí que lo que se va a tratar a continuación muestre un panorama en el que los estudios budistas siguen teniendo una presencia tangencial y poco consolidada en la universidad en España.

  1. Enseñanza universitaria y académica

La inclusión de materias asociables con el estudio de las religiones se comenzó a desarrollar en la universidad pública española con el cambio de orientación de los planes de estudio que se produjo a comienzos de la década de 1990. A partir de ese momento, y en cumplimiento de la autonomía universitaria, los planes de estudio ya no se dictan desde el Ministerio de Educación, sino que son las universidades las que, con la participación de sus profesores, conforman dichos planes. Fue en ese momento cuando, dado el interés de algunos docentes e investigadores sobre temas de religiones, empezaron a incluirse materias en esta línea en algunas universidades. A pesar del eurocentrismo que permeaba en la mayoría de los programas y de la falta de conocimiento especializado sobre ámbitos asiáticos, el budismo no podía dejar de estar presente, aunque fuese conformando argumentos en unos pocos temas, en los programas sobre historia de las religiones, antropología de la religión, sociología de la religión, filosofía y materias parecidas que se impartían en distintas universidades. Aunque como hasta el curso 2021-2022 no se va a poner en marcha una carrera específica de estudio de las religiones, en la Universidad Complutense de Madrid, hasta ahora no había existido la necesidad de plantear programas docentes donde los estudios budistas precisaran necesariamente al menos una asignatura y la consiguiente puesta en marcha de una estructura de especialización con algún docente suficientemente capacitado. Así, por lo tanto, no se ha consolidado todavía esa necesidad académica.

Donde sí hay estudios sobre religión de ciclo completo, y desde hace un siglo, es en las universidades de la iglesia católica, pero la mirada ha acostumbrado a centrarse, lógicamente, ya que se trata de un enfoque confesional, en el singular: religión como fenómeno y la religión católica, o a lo sumo cristianismo, como núcleo. La apertura hacia otros ámbitos en este caso se ha concentrado principalmente en el judaísmo, mientras que las religiones más alejadas se han tratado en mucha menor medida. De todos modos, hay que reseñar algunos casos de interés en el budismo por parte de los docentes en las universidades católicas. Así, por ejemplo, en la Universidad Pontificia de Salamanca, el sacerdote Carlos Castro Cubells, que impartió, entre otras, la asignatura de Historia de las Religiones, dedicaba en los años 70 del siglo pasado algunas clases al estudio del budismo, incluso con vertientes prácticas, ya que conocía de primera mano el zen, por sus estancias en Alemania y su relación con figuras del zen occidental y desbudistizado como Hugo Enomiya Lassalle o Karlfried Dürckheim. En la Universidad de Deusto, especialmente a partir de 1976 y hasta 1985, impartió docencia de estudios orientales el destacado especialista Joaquín Pérez Remón, jesuita, que había presentado una tesis en 1974 en la Universidad de Bombay titulada Self and Non-Self in Early Buddhism (El ser y el no-ser en el budismo temprano) y desarrolló una carrera notable de publicaciones sobre diversos aspectos del budismo. En la Universidad Pontificia de Comillas fue profesor de antropología filosófica y bioética hasta que fue apartado de la docencia el jesuita Juan Masiá, que desarrolló en Japón parte de su carrera docente y que ha tratado el budismo en diversas monografías y trabajos. Todos estos son casos significativos en una tónica general en la que, si bien el budismo podía tratarse en algunos contextos, por ejemplo, en asignaturas de fenomenología de la religión, no se han generado especialistas que desarrollen su trabajo en España, ni especialización docente o investigadora destacable en estas universidades católicas con asignaturas específicas sobre estudios budistas. Sin embargo, conviene aclarar que, a pesar de todo, el budismo no ha dejado de estar presente en alguna medida en las propuestas docentes tanto regladas como más esporádicas de estos centros. Un buen ejemplo lo encontramos en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona (ISCREB), centro vinculado a la Facultad de Teología de Cataluña, que incluía el budismo en su curso de posgrado Religiones y Diálogo Interreligioso (que ha ido cambiando de nombre y temario en las diferentes ediciones), dirigido por Antoni Matabosch y coordinado por Ignasi Boada, exsecretario de Raimon Panikkar, que ha contado con diversos especialistas en budismo, entre ellos Juan Manuel Cincunegui. Además, el ISCREB organiza anualmente un curso de verano en Montserrat con el grupo Diàleg Interreligiós Monàstic (DIM) de Cataluña, que se ha dedicado al budismo en varias ocasiones.

Juan Masiá Clavel, a la derecha. VI Encuentro de Religiones ADIM, Budismo y Cristianismo en Diálogo, Madrid, 14 de marzo de 2009. Fotografía cortesía de Francisco Díez de Velasco.

Un paso notable en la conformación de la necesidad de incluir el budismo entre los temas de estudio en la educación superior en España se ha producido con el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, que comienza a implantarse con el nuevo milenio. En el nivel de grado, en múltiples disciplinas, desde la historia a la antropología, la sociología, la psicología, la filosofía o la filología, entre otras, se han incluido asignaturas sobre religiones y en ocasiones se tratan asuntos relativos al budismo, pero dado que son aproximaciones generales, pueden impartirse por docentes no especialistas en budismo.

Sin embargo, el nuevo modelo educativo europeo ha propiciado también que puedan desarrollarse nuevas propuestas especializadas, en estudios de máster e incluso de grado, y el budismo haya encontrado amparo en dos tipos de carreras: por una parte, en las que se enfocan en el estudio de las religiones y, por otra, en las que se dedican a los estudios orientales.

En España las primeras han solido tomar el nombre de ciencias de las religiones en sus propuestas más duraderas. En el curso 2021-2022 va a empezar un grado en Ciencias de las Religiones en la Universidad Complutense de Madrid, el primero de este tipo en el país. Se contempla una asignatura obligatoria de seis créditos titulada Introducción al budismo y una optativa del mismo valor en créditos llamada Técnicas de meditación, que incluirá algunos contenidos sobre budismo. En lo relativo a los másteres en ciencias de las religiones, en la actualidad solo quedan en la universidad española dos másteres oficiales. Por una parte, está el que se imparte en la Universidad Complutense de Madrid, donde el budismo se enseña en diferentes asignaturas entre las que destacan Textos del budismo, taoísmo e hinduismo y Psicología, meditación y espiritualidad, que imparten docentes conocedores del budismo como José María Prieto o Javier Bustamante. Por otra, está el máster interuniversitario de las universidades Pablo de Olavide de Sevilla, Carlos III de Madrid y La Laguna, donde hay una asignatura titulada Religiones orientales, en la que los contenidos sobre budismo los imparte Agustín Pániker. La Universidad Complutense destaca por contar con el único instituto universitario especializado en ciencias de las religiones, donde se llevan a cabo tareas de investigación y un programa de doctorado en el que se han escrito ya varias tesis doctorales de tema budista.

Grado en Ciencias de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid

En el pasado hubo otras propuestas. Así, el tibetólogo Ramon Prats impartió cursos de budismo en el máster en Ciencias de las Religiones que se desarrolló en la Universidad de Granada hasta la desaparición de este programa de estudios en 2008. En la actualidad, Juan Arnau, que imparte docencia en esta universidad, incluye en su programa la ética budista en las materias regladas que imparte sobre esta temática. Por su parte, en el máster de Historia de las Religiones de la Universidad de Barcelona se incluyó, hasta su desaparición en 2014, un módulo titulado Religiones del Extremo Oriente, en el que el budismo estaba a cargo de Albert Ferrer, que también impartía religiones de Japón y el sudeste asiático con Raquel Bouso, y donde también participó Agustín Pániker quien, junto a Vicente Merlo, impartía hinduismo y jainismo. Mención aparte merece la inclusión de temas sobre budismo en la formación en filosofía en diversas universidades españolas. El caso más destacado es el de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, con sede central en Madrid, que durante decenios contó con asignaturas tituladas genéricamente Sabidurías orientales impartidas por María Teresa Román, que dedicó su tesis y diversas monografías y publicaciones a temas budistas. Una de estas asignaturas se denominó Sabidurías orientales antiguas de la India, el budismo y China.

Además, el campo anteriormente citado de los estudios orientales también ha propiciado que especialistas españoles en los estudios budistas hayan encontrado algún acomodo docente en la universidad española. Una de las propuestas más especializadas en la inclusión de estudios budistas y orientales la ha promovido la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde se ofertó en 2010 un posgrado en Pensamiento y Religiones en Asia bajo la dirección de Ramon Prats y la coordinación de Ferran Mestanza y Raquel Bouso, en el que se incluyeron cursos de budismo japonés, chino, indio y tibetano, pero que no llegó a desarrollarse al no contar con suficientes inscritos. Anteriormente, y como titulación conjunta con la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra desarrolló también una licenciatura en Estudios de Asia Oriental con materias de budismo impartidas desde 2004. Se trata de una universidad con una dedicación destacada al estudio de las religiones y con un notable interés por el budismo, donde destaca como docente estable Raquel Bouso quien, desde el curso 2010-2011, imparte la asignatura obligatoria de Grandes tradiciones religiosas en el grado de Humanidades, que incluye el budismo, así como la asignatura optativa Pensamiento y religiones de Asia, cuyo temario suele incluir el budismo japonés. Por otro lado, la Universidad Pompeu Fabra ha puesto en marcha el Centro de Estudios en Estética, Religión y Cultura Contemporánea (https://www.upf.edu/web/cercca) coordinado por Amador Vega, buen conocedor del budismo, y ha contado con cursos de extensión, con gran éxito de inscritos, impartidos por Ramon Prats.

Por su parte, en la Universitat Oberta de Catalunya, en el departamento de Estudis d’Àsia Oriental, se ofreció en el pasado un máster en Asia Oriental (antes licenciatura), en relación con Casa Asia (https://www.casaasia.es/), con algunas materias en las que se trataba el budismo y cuyos materiales y programas fueron preparados por Ramon Prats.

En la Universidad de Salamanca también se ha apostado notablemente por la formación en estudios orientales, con un enfoque centrado en las lenguas, pero con alguna formación en cultura y religión. Se mantiene desde el año 2000 un título propio de experto universitario en lenguas y culturas de India e Irán (https://usal.es/diploma-de-extension-universitaria-en-lenguas-y-culturas-de-india-e-iran-online-3/presentacion), donde se han impartido materias de budismo indio, dictadas en el pasado por Abraham Vélez y por Ferrán Mestanza en la actualidad, que desarrolla dos asignaturas sobre budismo. También en el grado de Estudios de Asia Oriental (https://www.usal.es/master-estudios-en-asia-oriental) se incluye una asignatura denominada Pensamiento y religión en Asia Oriental con algunos contenidos sobre budismo.

Las universidades de Málaga y Sevilla cuentan también con un grado conjunto en Estudios de Asia Oriental (https://www.uma.es/grado-en-estudios-asia-oriental/) que incluye asignaturas de religiones y donde destaca el especialista en religión y budismo coreano Antonio J. Doménech del Río.

En otros casos, como en el grado en Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Barcelona, el interés por los temas religiosos en la actualidad es menor, pero se había ofertado en el pasado una asignatura específica titulada El budismo en Asia Oriental, que impartió Ramon Prats, y la universidad contó también con el programa conjunto con la Universidad Pompeu Fabra, antes citado. Conviene destacar de la Autónoma de Barcelona la actividad de investigación, centrada en cuestiones de traducción y muy particularmente enfocada en el budismo, del colectivo Trafil.

Se evidencia una tendencia en los programas de posgrado españoles de los estudios relativos a Asia, que ha sido centrarse progresivamente en los temas económicos, políticos y estratégicos, mientras que los asuntos de carácter religioso o de creencias se tratan de una forma más secundaria, de ahí que sea una temática quizá menos presente en la actualidad que en el pasado.

Ya se ha citado el interés que se ha mostrado desde Casa Asia en el apoyo o el desarrollo de cursos puntuales dedicados al budismo (a la filosofía, el arte, la historia, la meditación) a lo largo del tiempo, asociando a docentes como Juan Arnau, Ferran Mestanza o Teresa Gaztelu en la línea de su política general de apoyo al desarrollo de los estudios asiáticos en España (https://www.casaasia.es/proyectos/reunion-de-estudios-asiaticos/).

En línea con lo antes expuesto, entre las sociedades y asociaciones científicas españolas no se cuenta todavía con ninguna dedicada específicamente a los estudios budistas. Y, de nuevo, son los campos más generales de los estudios orientales o las ciencias de las religiones donde los trabajos sobre budismo hallan acomodo. En los primeros han destacado la Sociedad Española de Orientalistas, actualmente Asociación Española de Estudios de Asia Oriental, y en el longevo Boletín de la Asociación Española de Orientalistas (1965-2009) han publicado budólogos como Ramón Prats, Jesús López-Gay o Joaquín Pérez Remón. En el campo de las ciencias de las religiones destaca la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, cuyo primer presidente fue Raimon Panikkar, que ha dedicado diversos libros y trabajos al budismo, y en las revistas de la sociedad, tanto el Boletín de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones como Bandue. Revista de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones han publicado trabajos sobre temas budistas, entre otros, Ramón Prats o Juan Arnau. Actualmente, se está impartiendo un máster en la cátedra Ferrater Mora de la Universidad de Girona sobre diversidad religiosa titulado Pensamiento, Cultura y Gobernanza, su director es Joan Vergés. En España no se ha puesto en marcha una revista especializada al estilo de la Revista de Estudios Budistas que promovieron en México y Argentina Carmen Dragonetti y Fernando Tola. Quizá se asemeja, aunque en el formato que propician las tecnologías de difusión actuales, Buddhistdoor en Español (http://espanol.buddhistdoor.net/) que, además, promueve los estudios budistas en España y se ha implicado en la puesta en marcha, en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, que ha tenido una trayectoria destacada en los estudios de antropología de las religiones, de un curso en línea de 60 horas denominado El budismo: de sus raíces doctrinales a la experiencia vivida (https://www.fundacio.urv.cat/el_budismo_de_sus_raices_doctrinales_a_la_experiencia_vivida/of_es/es/CBUDCA-A1-2021-1), impartido por Agustín Pániker, Ismael Apud, Basili Llorca y Lluís Salas, dirigido por Jaume Vallverdú.

Pueden leer la segunda parte de este artículo aquí

This Post Has One Comment

  1. Me imagino que en España se expandió desde Alemania el entendimiento del budismo que ofreció Schopenhauer, Hesse, y otros. Los estudios alemanes del budismo marcan una pauta importante en la presencia del budismo en la academia hispana. Estoy pensando en la imagen del budismo en los libros de Historia de la Filosofía concebidos en Hispanoamérica, por ejemplo, el de Julia Marías, inspirado quizás en la aproximación del Ortega al budismo zen. Esto da para una tesis o disertación. Entonces sería interesante también indagar en los documentos de los cursos o programas, y comparar la presencia del discurso sobre el budismo que viene de Occidente, o de la India, China o Japón. Espero podamos leer la segunda parte de este artículo.

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