«Sonidos del budismo» en el Vesak de Barcelona 2025. Primera parte.

FINA ÍÑIGUEZ ABAD

El Vesak o Saga Dawa, que conmemora el nacimiento, la iluminación y la muerte del Buda histórico, Siddhartha Gautama, tuvo este año una sonora celebración en Barcelona.

Cartel de la tercera edición del «Ciclo Tránsitos», en el Monasterio de Pedralbes de Barcelona.

La Coordinadora Catalana d’Entitats Budistes (CCEB), tradicional organizadora del Vesak en la capital catalana, colaboró con un ciclo de charlas, conciertos y liturgias coorganizado por el Museo de la Música de Barcelona y la Oficina de Asuntos Religiosos del Ayuntamiento de Barcelona, en las que se exploró el papel de la música en la práctica religiosa y la vida espiritual de diferentes tradiciones budistas presentes en la ciudad.

La festividad más importante del calendario budista se insertó en el ciclo «Tránsitos. Las músicas del espíritu» (22 al 24 de mayo de 2025), que presentó distintas interpretaciones en los actos del programa «Sonidos del budismo». Su eco llegó también hasta la comunidad budista Casa Virupa, en la jornada de inauguración de su nueva sede (25 de mayo).

Os compartimos un resumen de cómo se vivieron aquellos cuatro días dedicados a honrar la vida y enseñanzas del Buda, reflexionar sobre su legado y entender cómo diferentes tradiciones incorporan el sonido en sus prácticas.

Meditación zen en los jardines del claustro del Monasterio de Pedralbes.

22 de mayo de 2025

El primer evento fue la Recitación del Sutra del Corazón y práctica de meditación zen guiada por Pere Taiho Secorún, responsable y fundador del Centro Zen de Barcelona. El histórico claustro del monasterio cristiano acogió el silencio meditativo de un centenar de practicantes zen, teniendo como banda sonora el canto de los pájaros y el murmullo de las fuentes de agua. El acto incluyó también la presentación de una instalación de telas caligrafiadas con los 276 kanjis del Sutra del corazón de la gran sabiduría (Maka Hannya Shingyo) por la artista María Eugenia Manrique.

Instalación de la artista María Eugenia Manrique con los 276 kanjis del Sutra del corazón de la gran sabiduría (Maka Hannya Shingyo).

Más tarde, el maestro Kaoru Kakizakai, ofreció el hipnótico Concierto de shakuhachi (flauta japonesa de bambú), acercándonos al mundo del honkyoku tradicional. Un mundo que el etnomusicólogo y también maestro de shakuhachi, Horacio Curti, contextualizó explicando el significado de este instrumento, sencillo en su forma, pero sofisticado en su uso.

Cartel del concierto del maestro Kaoru Kakizakai.

Impresiona que una flauta dulce hecha de bambú, con poco más de cincuenta centímetros y tan solo cinco agujeros, consiga reproducir tantos y tan diferentes sonidos. Curti explicó que el shakuhachi, en sus orígenes, era un instrumento utilizado para la práctica meditativa, lo que se ha llamado «meditación soplada», y no se utilizaba en conciertos con público, como estaba ocurriendo en aquel momento:

Los monjes komuso, conocidos como «monjes del vacío y de la nada», complementaban el zazen o meditación sentada con una práctica llamada suizen, o meditación soplada, como una vía para alcanzar la iluminación. Con la desaparición de aquellos grupos monásticos, las meditaciones sonoras del suizense conservaron bajo el nombre de honkyoku, o «música original». Aunque hoy en día se realizan conciertos con este instrumento, en sus orígenes se trataba de una práctica individual que consistía en meditar mientras se tocaba el shakuhachi.

Momento del diálogo de shakuhachis, entre Kaoru Kazikazai (izquierda) y Horacio Curti (derecha).

El diálogo final entre las shakuhachi sopladas por el maestro Kaoru Kazikazai y Horacio Curti representando a ciervos llamándose en la montaña, transportó al público a momentos fugaces de la naturaleza o de la vida cotidiana, que también se encuentran en los haikus.

Agustín Pániker durante la conferencia «Vesak: celebrando la vida del Buda» Foto © Claudi Pons

23 de mayo

En el segundo día del evento, el acto central fue la conferencia Vesak: celebrando la vida del Buda, impartida por Agustín Pániker. Con su gran capacidad oratoria y cercanía, el escritor especializado en cultura de la India y director de la Editorial Kairós ofreció una aproximación didáctica a la vida de Siddharta Gautama, yendo más allá de los aspectos hagiográficos para discurrir sobre los tres acontecimientos que celebra el Vesak: el nacimiento, despertar y paranirvana del buda histórico, exponiendo algunas de sus enseñanzas fundamentales.

Pániker hizo un recorrido por la vida del Buda y sus enseñanzas, definiendo las leyendas, como las expresadas en los Jatakas, «como un compendio de la práctica de la filosofía budista para extraer lo que importa: el legado de Siddharta Gautama, que conformó la filosofía budista y sus diferentes tradiciones». Su charla buscó un equilibrio entre el significado del Vesak, la historia del Buda y la narrativa de su existencia.

«Siddharta es un nombre pali que significa “el que consigue lo que se propone”, y un Buda es “un ser despierto”, el que ve la realidad tal como es. Gautama es el nombre del clan al que pertenecía y que tenía un “pedigrí de Brahman”», argumentó Pániker.

Altar con diapositiva de los «Ojos del Buda» de Boudhanath en Katmandú, Nepal, mostrada durante la conferencia de Agustín Pániker.

Según explicó, los budólogos no se ponen de acuerdo sobre la fecha de nacimiento del príncipe Siddharta, habiendo diferencias de hasta 200 años en las interpretaciones de los textos. En lo que parece que sí hay más consenso es en el hecho de que el Buda Shakyamuni, tras su despertar, predicó durante 45 años y murió a los 80. También hay acuerdo en que el budismo ha aportado al menos tres conceptos fundamentales: anitya (todo es impermanente y transitorio), dukkha (el sufrimiento es inherente a la existencia condicionada) y anatman (la ausencia de un yo o alma permanente e inmutable).

Tras finalizar la conferencia de Pániker, el Canto de los Sutras recitados por las comunidades Yun Hwa, Soka Gakkai y Dana Paramita resonó por las galerías del claustro: el Sutra del corazón (Yun Hwa), el Sutra del Lotus (Soka Gakkai) y el Sutra de la noche (Dana Paramita).

Canto de los sutras en las galerías del claustro del Monasterio de Pedralbes. Foto © Claudi Pons

24 de mayo

La jornada del sábado empezó con el taller guiado por el lama Jigme Yeshe Dorje Introducción a la meditación en la tradición drukpa, una rama del budismo tibetano fundada por el asceta Tsangpa Gyare, en el Tíbet de los siglos XII y XIII.

Introducción a la meditación en la tradición Drukpa.

A continuación, tuvo lugar el coloquio «Sonido y budismo» moderado por el maestro de Shakuhachi -shakuhachi shihan, kokusai shakuhachi kenshukan, Horacio Curti, y contó con la participación del joven Lama Ngawang Norbu (maestro residente de Casa Virupa); Elisabeth Serrano Ferré (miembro de Soka Gakkai); y Ngagmo Ngawang Dëter (de la comunidad budista Sangha Activa).

Coloquio sobre «Sonido y budismo», de izquierda a derecha: Horacio Curti, Ngagmo Ngawang Dëter, Elisabeth Serrano Ferré y Lama Ngawang Norbu. Foto © Claudi Pons

En una conversación distendida, compartieron cómo viven, en sus respectivas tradiciones, el mundo sonoro del budismo y la relación entre música, sonido y silencio, discurriendo sobre cuestiones tan sencillas como profundas e invitando a la reflexión: ¿Qué es el sonido? ¿Qué es la música? ¿Cuál es la diferencia entre el sonido en general y la música? ¿Cuál es la diferencia entre el sonido y el ruido? ¿Qué es el silencio? ¿Dónde empieza el sonido hasta convertirse en música? ¿Cuál es la diferencia entre la música como distracción o entretenimiento y como inductora de estados meditativos? ¿Qué ocurre con el disfrute estético de la música?

Curti introdujo el diálogo argumentando el porqué del título del coloquio: «El sonido es una presencia constante en todos los ambientes. Hay sonido en los diferentes entornos. Hay sonido en la música. Hay silencio en el sonido y en la música. El sonido de la voz. La música de los sutras. Los silencios entre diferentes notas. Música como cohesionador social, música como entretenimiento, música para inducir estados meditativos, el disfrute de la música.»

Para la representante de Soka Gakkai, Elisabeth Serrano, «El disfrute se puede acoger como una vía de conexión con un estado elevado de conciencia social. Todo depende de la motivación.»

Lama Norbu, de Casa Virupa, que se autodefine melómano, recordó que uno de los preceptos budistas de las tradiciones tempranas es abstenerse de «cantar, danzar, la música y los entretenimientos». Sin embargo, la música tiene una importante función en la práctica de la mayoría de las tradiciones budistas. Defendió que «la música como deseo hay que aprender a disfrutarla con la motivación correcta. Hay que aprender a gestionar el deseo, educarlo, para no sufrir. La música puede ser un elemento de distracción o que inspire y te acerque a la gente.»

Curti siguió introduciendo temas de reflexión sobre las diferencias entre «ruido mental versus silencio de la mente: el silencio no es algo a lo que le falte sonido, sino algo en sí mismo». Desde diferentes perspectivas, coincidieron en que la música está presente en la transmisión del budismo en todas las tradiciones, no solo las budistas. También señalaron que se puede llegar a conocer la vacuidad a través de la música, que la vida es sonido y que hay que entenderla como una aliada, incluso cuando la música es entretenimiento, porque la belleza está en la mirada (de quien observa) y deberíamos entretenernos viendo la belleza en todo.

El diálogo concluyó con una frase del maestro zen vietnamita Thích Nhất Hạnh: «Cuando hay silencio, el sonido está presente. Y viceversa». Una frase que invita a considerar el silencio y el sonido como dos caras de la misma moneda y que al comprender esta relación, se puede apreciar mejor la belleza y la riqueza, tanto del silencio como del sonido en nuestras vidas.

Después del coloquio, un grupo de trabajo conducido por Lluïsa Millán (sangha de Thích Nhất Hạnh y Hans Bärh (practicante de budismo tibetano), profundizó en los temas surgidos durante el diálogo.

Lluïsa Millán y Hans Bärh en un momento del grupo de trabajo sobre «Sonido y budismo». Foto © Claudi Pons

Dio continuidad al programa una Introducción a la meditación en la tradición Yun Hwa, guiada por Ramón Gimeno, que invitó a hacer una meditación caminando por las galerías del claustro.

Tras la pausa para la comida ofrecida por la comunidad Hare Krishna en los jardines del monasterio, Lluïsa Milán condujo la sesión de meditación previa al Taller de shōmyō, un canto litúrgico de origen medieval presente en rituales de diversas ramas del budismo que se practicaba en la antigua India y que, posteriormente, llegó a Japón a través del Tíbet, China y Corea.

La cantante Junko Ueda impartiendo el taller de shōmyō. Foto © Claudi Pons

La cantante e intérprete japonesa Junko Ueda, especializada en la narración de los relatos épicos tradicionales y el canto budista japonés, dio una clase práctica magistral sobre cómo combinar la vocalización pausada y melismática, entonando diferentes notas musicales sobre una sola sílaba, creando adornos y variaciones en la melodía con una atención especial a la respiración y la presencia corporal, sin perder de vista el texto y su significado.

Una partitura de shōmyō. Fuente: https://www.junkoueda.com/shomyo/#shomyo

Ueda explicó el significado de la palabra shōmyō «sabiduría de la voz» (sho significa voz y myo sabiduría) y el origen de esa enseñanza, transmitida de profesor a alumno, que se remonta al siglo IX, se ha mantenido hasta nuestros días. Antes solo se interpretaba en los templos, pero a partir de 1896, el teatro Nacional de Tokio lo programa.

A Ueda le cautivó el shōmyō cuando en 1982, por primera vez, lo escuchó en una sala de conciertos. Decidió entonces buscar a un monje que la formara en esa técnica. Lo encontró y él le animó a que la enseñara en talleres de grupos, tal como era su deseo, y a eso se dedica desde hace más de cuatro décadas, además de ofrecer conciertos.

La Introducción a la meditación Dzogchen de la tarde fue conducida por Cristina Cornudella y a continuación tuvo lugar el canto de Los doce actos de Buda, interpretado por una coral de la sangha del centro Kagyu Samye Dzong, liderada por lama Tsondru.

«Canto de Los doce actos deBuda», interpretado por una coral de la sangha del centro Kagyu Samye Dzong. Foto © Claudi Pons

Cerró el ciclo Sonidos del budismo en el Monasterio de Pedralbes la cantante Juenko Ueda con el Concierto de Satsuma Biwa, presentado y contextualizado por el etnomusicólogo Horacio Curti. Acompañada de su biwa, un laúd japonés vinculado a la narración de relatos épicos del Japón feudal, Juenko Ueda interpretó piezas que discurrían sobre valores budistas como la impermanencia, la interdependencia y el sufrimiento.

Cartel del «Concierto de Satsuma Biwa» con Junko Ueda

Seguidamente, un resumen visual del Vesak 2025 – XV Jornada del budismo en Catalunya: