Tradiciones budistas en la Argentina contemporánea

Catón Carini

Este artículo es parte de nuestra edición especial sobre el budismo en España y América Latina.

En la Argentina, el budismo ha tenido un crecimiento importante tras la democratización del país a mediados de los años 80’. Desde ese momento, se han formado más de 80 centros budistas, los cuales suman alrededor de 40 mil miembros. Podemos identificar dos corrientes principales del budismo en Argentina. La primera, denominada como “budismo étnico” o de inmigración, está integrada por personas de origen asiático o sus descendientes, que suman alrededor de 5.000 adherentes. La segunda es la llamada “budismo de conversos”, cuya membrecía está compuesta principalmente por individuos sin ascendencia oriental, llegando a las 35.000 personas, aproximadamente.

El budismo étnico se encuentra asociado a las colectividades de migrantes de origen chino, japonés o coreano. A nivel local, el budismo chino llegó en los años 80’ cuando se produjo una notable inmigración taiwanesa y posteriormente de china continental en el país. La fracción budista de estos migrantes creó la Asociación Budista China en la Argentina en 1985. El maestro Pu Hsien llegó de Taiwán en 1988 y fundó el templo Tzon Kuan, ubicado en el Barrio Chino de la Ciudad de Buenos Aires. Otra institución ligada a la inmigración china es el Monasterio Budista Fo Guang Shan, establecido en 1992 con la visita al país del maestro Hsing Yun. El propósito de su fundación radicaba en brindar contención religiosa y ceremonias tradicionales a la comunidad chino-taiwanesa. Con respecto a la colectividad japonesa, una parte de la misma pertenece al Jodo Shinshu o Budismo de la Tierra Pura, fundado en Japón por el monje Shinran Shonin en el siglo XIII. Esta escuela cuenta con su templo, Honpa Hongwanji, ubicado en la ciudad de Buenos Aires. Completa el panorama del budismo étnico argentino el zen coreano, llegado con la corriente migratoria procedente de Corea del Sur, también en la década de los 80. La escuela zen Han Ma-Um, cuyo líder espiritual es la maestra Tae Heng Se Nim, tiene centros en Corea, Estados Unidos y Argentina. El principal templo local está situado en Buenos Aires y además se estableció un monasterio en la provincia de Tucumán. Finalmente, otro centro budista de origen coreano es el Templo Zen Koryosa, dirigido por las maestras zen Kyung Hyun Sunim y So Mok Sunim. En 2003 fundaron el Centro Zen Budista Argentino en la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de promover la enseñanza y difusión de esta religión más allá de la comunidad de migrantes coreanos.

Celebración del Vesak en el Barrio Chino de Buenos Aires, organizada por el Monasterio Fo Guang Shan. Cortesía de Catón Carini

Por otra parte, el budismo integrado por argentinos sin ascendencia oriental se encuentra representado por cuatro tradiciones principales: el zen, el budismo tibetano, el theravada y la Soka Gakkai; todas ellas establecidas en las últimas décadas del siglo XX. En cuanto al budismo zen, encontramos siete instituciones que computan alrededor de 5000 practicantes (cf. Carini, 2009, 2012, 2018). Una de ellas, el Templo Serena Alegría, fue fundada por Ricardo Dokyu, un argentino que pasó diez años en Japón estudiando zen, hasta su regreso al país en 2001. Otra institución es el Dojo del Jardín, la cual se originó cuando la argentina Aurora Oshiro gestionó un espacio para realizar meditación zen en el Jardín Japonés de Buenos Aires en 1987. Posteriormente el centro pasó a llamarse “Zen del Sur” (o “Nanzenji”). Asimismo, encontramos otro grupo, la Ermita de Paja, formado en los años 80 por la iniciativa de un argentino –Jorge Bustamante- que también viajó al exterior para estudiar budismo zen. Además, en 1995 se formó un grupo vinculado con el linaje del zen de Deshimaru, bajo la guía del maestro francés Stéphane “Kosen” Thibaut,. Su organización, la Asociación Zen de América Latina, conforma al grupo zen más grande del país, el cual cuenta con más de 20 dojos de práctica y un templo, Shobogenji -ubicado en Capilla del Monte (Provincia de Córdoba).

Por otra parte, existen dos casos de maestros que enseñan en la Argentina que, a diferencia de los anteriores, se han formado en el zen estadounidense. El primero es el del sacerdote budista Seizan Feijoo, un argentino sin ascendencia oriental que vivió en Estados Unidos durante 40 años, donde estudió zen. Al regresar al país en el año 2000 fundó el Centro Zen Cambio Sutil. El segundo caso es el de Daniel Terragno, un maestro de origen chileno que reside desde hace más de 40 años en Estados Unidos. Es el actual líder de Viento del Sur, la sede argentina de la Diamond Sangha, una importante organización budista estadounidense. Al igual que el anterior, también es dirigido por un extranjero hispanohablante el Zendo Betania cuya sede central está en España. Su referente es Pedro Flores, maestro zen desde 2002, quien dicta cursos introductorios al zen en varias ciudades de España. El origen del grupo argentino se remonta al año 2003 cuando Flores comenzó sus visitas anuales a Argentina, continuando en la actualidad con su labor de difusión.

Con respecto al budismo tibetano, podemos decir que presenta una gran diversidad en la Argentina, ya que se encuentran representadas cada una de sus cuatro escuelas: kagyu, gelugpa, sakya y nyingma (cf. Carini, 2014). La escuela kagyu es la de mayor presencia en el país, pues a ella pertenecen cuatro de los centros locales. El primero de ellos es el Centro Budista Camino del Diamante, que sigue las enseñanzas del lama Ole Nydahl. La sede local se formó hace más de 10 años, funcionando en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires. El segundo grupo perteneciente a la escuela kagyu (y también al linaje karma, como el anterior) es el Instituto Kagyu Techen Choling, también llamado Jardín del Budismo Mahayana. Esta es la organización vajrayana de más larga data en el país, fundada en 1983. Los maestros residentes locales son los lamas Sangye Dorye (Horacio Araujo) y Rinchen Kandro (Consuelo Navarro Ocampo). El tercer centro kagyu, Dongyuling, pertenece al linaje drukpa de esta escuela. Fue fundado en 1986. Su director es Gerardo Abboud, un argentino que, luego de graduarse como ingeniero, viajó a los Himalayas en 1970, adonde permaneció durante 14 años estudiando budismo. Actualmente, Abboud combina la dirección de Dongyuling con viajes frecuentes en los cuales se desempeña como traductor al español e inglés de distinguidos lamas tibetanos, entre ellos el Dalai Lama. Completa el panorama local de la escuela kagyu el Grupo Phuntsok Choling, perteneciente al linaje drikung. Su director es el argentino Jorge Luis Varela. El grupo fue inaugurado en 2004 y cuenta con la dirección espiritual del lama Phuntsok Tenzin Rinpoche, un monje tibetano que en 1996 se mudó a Chile para dirigir los centros drikung de esta parte del mundo.

Por otra parte, la escuela gelugpa (liderada por el Dalai Lama) adquiere presencia en el país a través de tres instituciones diferentes. En primer lugar, la Asociación Budistas de Argentina, formada en 1999 por iniciativa de Osvaldo Puglisi, quien organiza las visitas al país del geshe Jampa Tenzin, un monje de la tradición gelugpa reconocido internacionalmente. Otra organización que podemos identificar con la tradición gelugpa es el Centro de Meditación Kadampa Argentina, perteneciente a la New Kadampa Tradition, una red internacional que cuenta con alrededor de 1200 centros y grupos de meditación en todo el mundo. El Centro de Meditación Kadampa Argentina tiene su sede central en el barrio de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires, con filiales en San Telmo y La Boca, así como en San Isidro, Vicente López y Olivos. El tercer centro gelugpa local es el Grupo de Estudio de Budismo Tibetano Yogi Saraha. Pertenece a la Foundation for the Preservation of the Mahayana Tradition (FPMT), una organización religiosa compuesta por una red internacional de 150 filiales, fundadas por el Lama Thubten Yeshe y por su actual líder, Thubten Zopa Rinpoche. El grupo argentino es dirigido por la monja Thubten Kundrol, una argentina que estudió el budismo tibetano en Japón, Italia y Estados Unidos desde su salida del país en 1979. Tras su regreso en 2004, comenzó a impartir enseñanzas en la Ciudad de Buenos Aires.

Refiriéndonos al resto de las escuelas de budismo tibetano, desde el año 2010 la tradición sakya tiene su sede local en el Grupo Palden Sakya Buenos Aires, dirigido por el argentino Federico Andino, el cual es supervisado por el khempo Pema Wangdak y otros maestros tibetanos del linaje sakya quienes viajan periódicamente a Argentina para impartir enseñanzas e iniciaciones a sus seguidores locales. Y pos su parte, la tradición nyingma se encuentra representada a nivel local por la Comunidad Dzogchen Argentina Tashigar Sur, la cual hasta 2018 era dirigida por el fallecido maestro tibetano Chogyal Namkhai Norbu, fundador de la Comunidad Dzogchen Internacional, la cual posee gars (centros de enseñanza) en Italia, Estados Unidos, México, Venezuela, Argentina, Australia, Rumania, Rusia y Ucrania.

El maestro tibetano Namkhai Norbu brindando enseñanzas en el centro Tashigar Sur, situado en Tanti, provincia de Córdoba. Cortesía de Catón Carini

Centrándonos ahora en el budismo theravada, en Argentina se encuentra representado desde mediados de los 90’ por un grupo perteneciente a la organización internacional Vipassana Meditation, fundada por Narayan Goenka. En los centros argentinos de esta institución, ubicados en la localidad de Brandsen (Dhamma Sukhada) y Capilla del Monte (Dhamma Viriya) se organizan más de 20 cursos intensivos de meditación de 10 días de duración cada año (Carini, 2017). Finalmente, debemos mencionar la organización budista con mayor número de adherentes en el país –alrededor de 15 mil- la Soka Gakkai Internacional de la Argentina (SGIAR), fundada en 1964 por un grupo de inmigrantes japoneses, aunque en la actualidad la mayor parte de sus miembros son argentinos sin antepasados orientales.

Entrada al centro de meditación Dhamma Viriya situado en la localidad de Capilla del Monte, provincia de Córdoba. Cortesía de Catón Carini

Para finalizar, podemos remarcar la riqueza y diversidad del budismo argentino. Especialmente el zen y el budismo tibetano destacan por su heterogeneidad interna, con una variedad de grupos pertenecientes a distintas organizaciones internacionales. Respecto del budismo étnico, es preciso advertir que la creciente presencia de argentinos no vinculados a las colectividades migrantes provenientes de Asia en los templos y asociaciones budistas chinas, coreanas y japonesas cuestiona la distinción tajante entre el budismo étnico y el budismo de conversos. De modo que estas instituciones toman cada vez más la forma de congregaciones paralelas, en donde las actividades realizadas se dividen de acuerdo a los intereses y las expectativas de las diferentes clases de miembros.

Catón Eduardo Carini es licenciado en antropología por la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), magister en antropología social por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y doctor en antropología por la UNLP. Trabaja como investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y como profesor de Antropología Cultural y Social en la UNLP. Se interesó en el budismo en 1999 cuando comenzó a practicar meditación zen con el maestro francés Stéphane Thibaut de la Asociación Zen de América Latina. Posteriormente, se abocó a la práctica de la meditación vipassana en centros vinculados al maestro birmano S. N. Goenka, así como a la práctica de la tradición dzogchen del vajrayana, bajo la guía del maestro tibetano Chogyal Namkhai Norbu.

Referencias bibliográficas

Carini, C. (2009). Las nuevas tierras del Buda: globalización, medios de comunicación y descentralización en una minoría religiosa de la Argentina. Debates do NER, vol. 10, nº 16, pp. 49-70.
Carini, C. (2012). Etnografía del Budismo Argentino: rituales, cosmovisión e identidad [Tesis Doctoral]. La Plata: Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Ciencias Naturales y Museo.
Carini, C. (2014). La diversidad del budismo tibetano en la Argentina: un estudio etnográfico. En: Flores F. y Seiguer, P (eds.). Experiencias plurales de lo sagrado: La diversidad religiosa argentina en perspectiva Interdisciplinaria. Buenos Aires: Imago Mundi, pp. 181-196.
Carini, C. (2017) Flujos y reflujos en el desarrollo del budismo asiático: un recorrido por la historia del movimiento de meditación vipassana. NUMEN – Revista de Estudos e Pesquisa da Religião, vol. 20, p. 7 – 27.
Carini, C. (2018). Southern Dharma: Outlines of Buddhism in Argentina. International Journal of Latin American Religions, vol. 2, p. 3 – 21.

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