Entrevista a Montse Castellà Olivé, presidenta de Sakyadhita España

DANIEL MILLET GIL, EDITOR DE BUDDHISTDOOR EN ESPAÑOL

Este artículo es parte de nuestra edición especial «Mujeres y budismo en los países de habla hispana».

Montse Castellà Olivé es practicante de budismo tibetano desde finales de los años 70. Bajo la autorización de su maestro Lama Thubten Yeshe, conduce retiros y talleres de meditación integrando la práctica de Qi Gong. Editora y traductora de textos budistas, de los que cabe destacar “Mujeres de sabiduría” de Tsultrim Allione y “El cálido aliento de la Dakini” de Judith Simmer-Brown. Autora de diferentes artículos sobre mujeres y budismo, así como sobre diálogo interreligioso. Cofundadora y actual vicepresidenta de la Coordinadora Catalana d’Entitats Budistes (CCEB), presidenta fundadora de Sakyadhita Spain y presidenta de l’Associació UNESCO per al diàleg interreligiós (AUDIR).

Sakyadhita Spain es una filial de Sakyadhita International Association of Buddhist Women, un movimiento transversal de todas las tradiciones budistas con una organización horizontal, que ofrece una plataforma participativa de comunicación entre mujeres budistas de todo el mundo. Su misión es incorporar la visión y la experiencia de las mujeres en el seno del budismo, así como contribuir a la transformación social.

Montse Castellà Olivé. Fotografía cortesía de Marta Millà

Buddhistdoor en Español: Montse, tú has sido una dedicada practicante del budismo desde finales de la década de los setenta por lo que habrás advertido cambios en la situación de las mujeres y el budismo a lo largo de los años. ¿Cuáles son los principales cambios que has observado? ¿Cuáles son los principales obstáculos que persisten?

Montse Castellà: «Desde la década de los 80 podemos constatar cambios relevantes, como por ejemplo una mayor afluencia de maestras reconocidas. Otro avance importante es el hecho de que en el 2016 se otorgó, por primera vez en la historia del budismo tibetano, el grado de geshema, elevado título académico solo accesible hasta entonces a monjes. Con relación al budismo zen, cabe destacar que, en muchos templos zen, como el de San Francisco en los Estados Unidos o el templo zen de Barcelona, se recitan los nombres de 54 maestras, las matriarcas del zen, lo cual es algo inédito en la historia del budismo. En todo este proceso, hay que subrayar el papel importantísimo de Sakyadhita, el movimiento internacional de mujeres budistas. Esta organización ha sido clave a la hora de dar voz a las mujeres, promover la equidad de género, e incidir en la creación de mayores oportunidades de formación y estudio del budismo para las mujeres. De todas maneras, cabe destacar que sin la complicidad de algunos líderes budistas masculinos, la mayoría de estos avances no se hubieran podido hacer efectivos.

Con relación a todo este proceso, podríamos decir que, de hecho, existe solo un obstáculo pero que éste lo impregna todo. Este obstáculo fundamental surge del hecho de que el budismo, como sucede con la mayoría de religiones, viene fuertemente marcado por el condicionamiento cultural de las sociedades patriarcales propias de la época en la que se originó. Superar este obstáculo va tomar tiempo, pues implica una transformación radical en la que es necesario diferenciar lo que es cultural de lo que es esencial, lo que hay que transformar y lo que hay que preservar. Cualquier discrimación hacia las mujeres en el seno del budismo es un aspecto cultural y por tanto hay que transformarlo. Pero, como dice el Dalai Lama, “tendreis que ser vosotras, las mujeres, quienes impulsen el cambio”. En este sentido, Sakyadhita tomó la iniciativa de abordar esta tarea en 1987, fecha en la que se fundó. Se trata de la única organización budista transversal, en el sentido que está integrada por mujeres de todas las tradiciones budistas. Su estructura es horizontal y flexible, en vez de jerárquica y piramidal, lo cual permite fomentar la equidad, la cooperación y la cocreación. Su misión es superar la visión androcéntrica que se halla impregnada en el budismo. No obstante, debemos tener en cuenta que si bien las mujeres son las que toman la iniciativa, es importante que los hombres se sientan cómplices del proceso y que también actúen para conseguir plasmar los cambios».

Taller Sylvia Wetzel. Fotografía cortesía de Sakyadhita Spain

BDE: Es cierto que, a pesar del progreso habido en las últimas décadas, el patriarcado y la desigualdad siguen estando hondamente arraigados. Y, no obstante, muchas mujeres maravillosas están haciendo un trabajo extraordinario en avanzar la causa de las mujeres. Cada día hay más maestras del Dharma, líderes y portavoces cambiando las estructuras de poder. Sus contribuciones están transformando el panorama del budismo para las nuevas generaciones. ¿Qué puede hacerse para que más mujeres budistas florezcan? ¿Cuáles son las principales barreras psicológicas con los que se enfrentan las mujeres?

MC: «Ante todo, es importante tener presente que las enseñanzas de Buda Sakyamuni fueron siempre transmitidas oralmente, y no fue hasta 500 años despúes de su muerte que se empezaron a recopilar por escrito. Los que se encargaron de hacerlo fueron hombres monjes y éstos tenían en mente que estas enseñanzas iban dirigidas a hombres monjes. Por tanto, a fin de que el budismo siga siendo un camino de liberación válido para la sociedad actual, las mujeres, tanto monjas como laicas, tenemos la responsabilidad de llevar a cabo un trabajo de relectura de las enseñanzas desde la perspectiva de género, y a la vez promover la transmisión del budismo a través de maestras. En este sentido, hay que reconocer que se ha avanzado mucho pero también es cierto que queda mucho por hacer. Tomar consciencia de este contexto es esencial. En mi caso, fue con la traduccion de Mujeres de sabiduría, de Tsultrim Allione, en 1990, que me di cuenta de que la visión y la experiencia de las mujeres no estaba recogida en el budismo, que los linajes de trasmisión eran fundamentalmente masculinos, que en los textos, cuando se hacía referencia a las mujeres, éstas siempre aparecían como objeto y no como sujeto… El condicionamiento cultural del patriarcado que arrastramos de manera inconsciente está tan arraigado que a menudo no lo vemos. Para hacernos una idea, por ejemplo, la palabra mujer en tibetano significa renacimiento inferior… Ésta es la barrera psicológica más importante con la que se enfrentan las mujeres: reconocer el propio condicionamiento cultural. Para superar esta barrera es importante la creación de espacios que permitan plantear estas cuestiones, compartir experiencias con otras mujeres y quizás atreverse a generar otras maneras de hacer y ser».

Fotografía cortesía de Sakyadhita Spain
Fotografía cortesía de Sakyadhita Spain

BDE: En esta tarea de reconstrucción del budismo, en base a una visión inclusiva, ¿cuáles son los principales retos que debemos afrontar?

MC: «Cuando hablamos de equidad de género, por supuesto, nos referimos a que las mujeres han de tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres. El trabajo en esta línea es totalmente necesario, y queda mucho por hacer. No obstante, el reto es no quedarnos estancadas en este punto, nuestra mirada ha de ir más allá. No se trata solo de conseguir que las mujeres puedan hacer lo mismo que los hombres, sino de abrirnos a la posibilidad de que, quizás, las mujeres quieren hacer las cosas de otra manera. En este sentido, no estaríamos hablando simplemente de hombres y mujeres sino de los valores asociados a lo femenino y a lo masculino. Y no me refiero a los atributos adquiridos culturalmente, sino a los aspectos femenino y masculino que conforman nuestro ser como seres humanos.

Esto conlleva reconocer que, durante siglos, los valores que han prevalecido y que se han sobrevalorado han sido los aspectos asociados a lo masculino: la competitividad, la razón, la visión fragmentada de la realidad, el individualismo… En consecuencia, se ha infravalorado todo lo relacionado con lo femenino: la cooperación, la intuición, la visión integrativa u holística, el sentido de comunidad… A nivel social queda claramente reflejado en la estructura jerárquica y piramidal de las sociedades patriarcales, los hombres (blancos) ocupando los puestos más elevados y las mujeres, junto a la naturaleza, los más bajos. El cambio de época en el que estamos inmersos actualmente requiere urgentemente el despertar de lo femenino en cada uno de nosotros. En este sentido, son las mujeres mayoritariamente quienes, en todo el planeta, están proponiendo, impulsando y poniendo en práctica, a nivel tanto individual como social, nuevas maneras de ver y proceder. Veremos que incidencia tiene todo este proceso en el budismo…».

BDE: En términos generales, ¿podríamos decir que las mujeres budistas son activas en el ámbito interreligioso?

MC: «Las mujeres se ven sometidas a una discriminación por motivos de género en la mayoría de tradiciones religiosas. Por tanto, lo mencionado anteriormente podría aplicarse también a cualquier otra tradición. No obstante, si bien este hecho es considerado como un obstáculo, constituye a la vez una gran oportunidad: la de crear vínculos con mujeres más allá de la propia tradición. Se está generando, así, un movimiento interreligioso transversal de mujeres. Sakyadhita España es activa en la cocreación de este movimiento y participa en encuentros que permiten compartir experiencias, aprender unas de las otras y desarrollar recursos útiles».

Fotografía cortesía de Sakyadhita Spain

BDE: Uno de los fines explícitos de Sakyadhita España es “establecer vínculos con países de habla hispana, para dar a conocer Sakyadhita Internacional, promover comisiones de trabajo y crear una red de intercambio y de apoyo entre las filiales de Sakyadhita que se establezcan en los países de habla hispana.” Por favor, ¿podrías explicarnos qué avances Sakyadhita España ha podido hacer en esta dirección y vuestros planes de futuro?

MC: «Nuestro primer vínculo con mujeres budistas latinoamericanas fue gracias a Guelongma Lama Tsondru, cofundadora de Sakyadhita España. Ella suele dar enseñanzas en varios países de habla hispana y a través de ella establecimos contacto con la comunidad Dharmadatta. En el 2017 invitamos a Ven. Damcho a dar una conferencia en Barcelona. A partir de entonces, nos apoyamos mutuamente en la difusión de enseñanzas de maestras a través de nuestros respectivos canales Youtube. Por otro lado, Berta Meneses, maestra zen y también cofundadora de Sakyadhita España, dirige sesshins en varios países latinoamericanos y a través de ella nos han contactado algunas mujeres de El Salvador, a demás de Puerto Rico y Brasil».

El hecho de que podamos compartir la misma lengua es una gran ventaja que tenemos que saber aprovechar. En nuestra web vamos colgando los diferentes materiales que preparamos: vídeos subtitulados en español, artículos, noticias, bibliografía de autoras sobre budismo, actividades que organizamos… Y todo ello lo compartimos con las mujeres de habla hispana que contactan con nosotras. Ofrecemos, asimismo, nuestro apoyo y, si cabe, ayuda en la creación de filiales de Sakyadhita Internacional en otros países de habla hispana.

En el 2018 organizamos el I Simposio de habla hispana de Sakyadhita en el que varias mujeres latinoamericanas pudieron participar a través de video conferencia. Nuestro propósito es celebrar una edición cada dos años y seguir tejiendo redes entre las mujeres budistas de habla hispana».

Encuentro con mujeres budistas latinoamericanas con motivo de un retiro dirigido por Ven. Damcho Fotografía cortesía de Sakyadhita Spain

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