Buscando al vagabundo iluminado. La vida y enseñanzas de Patrul Rimpoché.Una entrevista con Matthieu Ricard

 MIREIA PRETUS LABAYEN

Matthieu Ricard ha dedicado unos cuarenta años a seguir los pasos de Patrul Rimpoché, uno de los más grandes maestros budistas tibetanos del siglo XIX. El resultado de su investigación es un libro extraordinario, una cápsula del tiempo, donde podemos adentrarnos en la vida de un hombre que marcó la historia del budismo tibetano.

Estupa de cremación de Patrul Rinpoche en el Tíbet. Fotografía cortesía de Matthieu Ricard.

Viajando constantemente como un yogui vagabundo, libre de pertenencias, libre de apego o aversión, todos aquellos que conectaban con Patrul Rimpoché, quedaban profundamente impresionados por el brillo implacable de su sabiduría, compasión y su ejemplo de vida. Su obra más conocida, Las palabras de mi maestro perfecto, escrita en una cueva sobre el Monasterio Dzogchen, es un libro reverenciado por las cuatro escuelas del budismo tibetano. Como dijo el gran maestro Dilgo Khyentse Rimpoché, en su época, Patrul Rimpoché, era insuperable en su realización de la visión, meditación y acción Dzogchen.

La vida de Matthieu Ricard también ha seguido una trayectoria extraordinaria. De joven, obtuvo un doctorado en biología molecular, que no continuó profesionalmente al trasladarse a los Himalayas indios para vivir como monje budista, completamente dedicado al estudio y práctica del budismo. Ricard ha sido el intérprete de francés del Dalai Lama desde 1989 y es autor de numerosos libros. Es un reconocido fotógrafo, miembro del Instituto Mente y Vida (Mind & Life Institute), y está plenamente involucrado en su propia organización humanitaria, Karuna-Shechen.

El libro Vagabundo iluminado – La vida y enseñanzas de Patrul Rimpoché fue publicado en inglés por Shambhala Publications, en 2017. La edición en español saldrá publicada en febrero de 2021, por la Editorial Padmapani.

Buddhistdoor en Español: El proceso de escribir el libro fue un viaje largo y extraordinario, recopilando historias sobre Patrul Rimpoché de muchos grandes maestros budistas tibetanos. ¿Puedes compartir con nosotros algunos de tus recuerdos sobre este proyecto?

 MATTHIEU RICARD: Bien, el proyecto tuvo varios aspectos: conocer de forma íntima la extraordinaria historia vital y las enseñanzas de Patrul Rimpoché, escucharlas de los maestros más inspiradores, y visitar los lugares increíbles donde él vivió y practicó.

Por sí sola, la biografía de Patrul Rinpoché es un ejemplo magnífico de lo que puede llegar a ser un practicante perfecto de dharma: libre del más mínimo interés por preocupaciones mundanas tales como riqueza y poder, posesiones materiales, elogio y culpa, y repleto de una compasión ilimitada hacia todos los seres, guiada por la sabiduría.

Luego, fue muy inspirador oír estas historias y enseñanzas por no menos de dieciocho maestros realizados, algunos de los cuales conocieron a discípulos directos de Patrul Rinpoché. Me explicaron las historias de una forma tan vívida, que a veces sentí como si hubiesen ocurrido el día anterior.

Cueva Yamantaka en el Tíbet. Fotografía cortesía de Matthieu Ricard

Finalmente, visitar algunos de los lugares remotos donde Patrul Rimpoché practicó, por ejemplo, cuevas en lo alto de montañas inexploradas por encima del monasterio Dzogchen, una cueva con vistas al bello Valle del Río Drichu o Yangtze en Denkhok, o el duro altiplano de Dzagyal Drama Lung, ha sido un fuerte recordatorio de la necesidad de dedicarse a la práctica espiritual.

El hacer esto, sin prisas, durante unos cuarenta años, me permitió reunir más historias y visitar más lugares, al encontrarme con maestros y gente que sabían sobre la vida de Patrul Rimpoché. También conocí a algunos de los descendientes de su hermana. El tiempo, sin duda, ha ayudado a enriquecer esta biografía.

BDE: Muchos maestros recomiendan a los practicantes que lean las historias sobre la vida y liberación de grandes maestros espirituales, como inspiración y modelo a seguir. ¿Qué destacarías sobre la vida y las enseñanzas de Patrul Rimpoché como algo a atesorar por los practicantes del Dharma?

MR: No puedo explicarlo mejor que Jigme Khyentse Rimpoché en su prólogo: «Aunque él no esté vivo, es aún capaz de hacernos sentir incómodos y de cortar a través de la hipocresía y de las inseguridades que tenemos como estudiantes. Esto puede transformar nuestras vidas. Incluso si intentamos ignorar esta incomodidad, su actividad compasiva sigue acompañándonos a pesar de nuestra ignorancia de piel gruesa. También siento que este libro tiene un valor incalculable para aquellos que están estudiando los escritos de Patrul Rimpoché como Las palabras de mi maestro perfecto. Nos dará una mayor comprensión de lo que él está transmitiendo. No todas las biografías encarnan el verdadero significado de la palabra biografía en tibetano, que es namthar, o liberación completa. Creo que esta biografía sí lo hace, en el sentido de que, al leerla, puede liberarnos de nuestra confusión.»

Matthieu Ricard con Tulku Pema Wangyal y un amigo tibetano en un lago sobre el Monasterio Dzogchen en el Tíbet. Fotografía cortesía de Matthieu Ricard

BDE: Patrul Rimpoché pasó la mayor parte de su vida como un yogui vagabundo, deambulando por las montañas, viviendo en cuevas, bosques… y tal y como se explica en el libro, a menudo compartía el mismo consejo: «Ten un buen corazón y actúa con bondad. No existe una enseñanza más elevada.» Este parece ser también el hilo conductor en muchas de tus enseñanzas y libros, tal y como En Defensa del Altruismo: El Poder de la Bondad. ¿Cómo podemos cultivar nuestras mentes y corazones para que puedan permanecer abiertos y amorosos incluso cuando la vida se vuelve dura? ¿Por qué crees que el altruismo es un factor tan crucial para tener una vida feliz y para una sociedad verdaderamente sana? 

MR: Precisamente, cuando la vida se vuelve dura, lo mejor es cooperar, expresar solidaridad, ser altruista y cultivar una compasión sin límites.  Una vez le pedí a Su Santidad el Dalai Lama que me diera algunos consejos antes de entrar en retiro, y me dijo: «Al principio, medita sobre la compasión, en el medio, medita sobre la compasión, y al final, medita sobre la compasión.». No podría ser más claro.

La búsqueda de una felicidad egoísta está destinada al fracaso. Hace que todo el mundo se sienta miserable y no contempla el hecho de que todos los seres son íntimamente interdependientes. Por el contrario, el amor altruista es la mejor forma de lograr el bien para uno mismo y los demás.

En la época actual, uno de nuestros mayores retos consiste en reconciliar las exigencias de la economía, la búsqueda de la felicidad, y el respeto por el medio ambiente. Estos imperativos se corresponden con tres escalas temporales—corto, medio y largo plazo.

El altruismo es el único concepto unificador que nos aporta una base común para trabajar por un mundo mejor. Si tenemos más consideración hacia los demás, avanzaremos hacia una economía que cuida, estaremos más preocupados por el aumento del bienestar en la sociedad, y cuidaremos más del destino de las generaciones futuras y de los 8 millones de otras especies que también habitan este mundo con nosotros.

El altruismo parece ser, por lo tanto, un factor determinante en la calidad de nuestra existencia, ahora y en el futuro, y no debería quedar relegado al reino de un noble pensamiento utópico. Debemos tener la perspicacia de reconocer esto, y la audacia de decirlo.

Cueva Mamo Thang-Drelkar en el Tíbet. Fotografía cortesía de Matthieu Ricard.

BDE: Has sido un miembro activo del Instituto Mente y Vida—una organización que reúne ciencia y sabiduría contemplativa, para llegar a un mayor conocimiento de la mente, y para crear cambios positivos en el mundo. ¿Cómo valoras lo que se ha logrado durante estos años?

MR: La investigación en la neurociencia ha mostrado que cualquier forma de entrenamiento induce una reestructuración en el cerebro, tanto a nivel funcional como estructural. Esto es lo que sucede también cuando nos entrenamos en el amor altruista, la compasión y la presencia atenta.

Entré a formar parte del Instituto Mente y Vida (Mind & Life Institute) en 2000, durante un encuentro excepcional sobre «las emociones destructivas», que tuvo lugar en Dharamsala, India. Algunos de los más eminentes especialistas sobre emociones, psicólogos, neurocientíficos y filósofos se reunieron para dialogar con el Dalai Lama en la intimidad de su residencia. Yo había sido amigo durante mucho tiempo de Francisco Varela, quien creó el Instituto Mente y Vida junto con Adam Engle, con el objetivo de organizar encuentros entre el Dalai Lama y grandes científicos. 

Una mañana, el Dalai Lama dijo: «Todas estas conversaciones son muy interesantes, pero ¿qué podemos realmente aportar a la sociedad?» Durante la comida, los participantes debatieron intensamente y concibieron la idea de comenzar un programa de investigación sobre los efectos a corto y largo plazo del entrenamiento de la mente, que habitualmente se denomina «meditación.» Por la tarde, en presencia del Dalai Lama, este proyecto fue aprobado y marcó el nacimiento de un nuevo campo de investigación, el de «la neurociencia contemplativa.»

Matthieu Ricard participando en un estudio en la Universidad de Wisconsin-Madison en el que su cerebro fue investigado por el neurocientífico Richard Davidson. Imagen cortesía de Matthieu Ricard

Debido a mi recorrido vital—el hecho de que empezara mi carrera como investigador y luego me dedicara a la vida espiritual—me ofrecí como voluntario para participar en esta investigación. No había previsto que me pasaría más de cien horas en el escáner por resonancia magnética (ERM), y que sería el conejillo de indias para todo tipo de experimentos —explosiones repentinas para estudiar el sobresalto, la estimulación magnética transcraneal para estudiar la conectividad cerebral, agua a 49 grados centígrados, descargas eléctricas en las muñecas para estudiar los efectos de la meditación sobre el dolor, una inyección de substancias radioactivas para medir el metabolismo de mi envejecido cerebro, y más. En una ocasión, pasé diez horas, a lo largo de dos días, en el ERM. Como me dijo en una ocasión Yongey Mingyur Rimpoché, quien también participó en esta investigación, el ERM tiene cuatro características: «es estrecho, oscuro, frío y ruidoso.»

Inmediatamente aprecié la cálida atmósfera de creatividad, descubrimiento y rigor intelectual que encontré entre mis amigos científicos, quienes se convirtieron para mí, en una especie de sangha científica, una comunidad virtuosa que buscaba hacer buena ciencia y contribuir al bienestar de la sociedad, tal y como el Dalai Lama nos había instruido a hacer. 

Las investigaciones han demostrado, por ejemplo, que cuando practicantes experimentados empiezan a meditar sobre la compasión, se produce un incremento notable en las oscilaciones rápidas de las llamadas ondas gamma y en la coherencia de la actividad de sus cerebros. Esta actividad, significativamente más elevada que en el grupo de control de las personas que se habían entrenado en meditación durante una semana, es, como dijo Richard Davidson «de una magnitud que nunca había sido descrita en la literatura neurocientífica.»

Los resultados iniciales representan el primer estudio experimental serio sobre los estados meditativos. Publicado en la prestigiosaActas de la Academia de Ciencias (Proceedings of the Academy of Sciences—PNAS), el artículo fue descargado más de 150.000 veces. En palabras de Richard Davidson «este trabajo parece demostrar que el cerebro puede ser entrenado y modificado físicamente, de formas que pocas personas hubieran podido imaginar.»

Entre los diversos proyectos de investigación en los que he participado, uno de los que aportó nuevas perspectivas muy interesantes sobre los estados mentales, fue el llevado a cabo por Tania Singer, que me permitió distinguir entre empatía y compasión. Este proyecto es también uno de los que puede tener las aplicaciones prácticas más valiosas, debido a la gran cantidad de personas que se ven confrontadas con el sufrimiento de los demás, cuidadores, trabajadores sociales y aquellos que cuidan de un ser querido que está sufriendo. En esencia, hemos mostrado por primera vez, que la fatiga o sufrimiento empático, da lugar al agotamiento emocional y al   desgaste, mientras que el amor altruista y la compasión, por el contrario, regeneran nuestra capacidad de enfrentarnos con el sufrimiento de los demás con serenidad, bondad y valentía. No hay una «fatiga de la compasión», un término utilizado frecuentemente en medicina, sino «fatiga empática».

Hoy en día, el Instituto Mente y Vida, así como Mente y Vida Europa, son ampliamente reconocidos y respetados por su rigor científico, y por la calidad de su colaboración con los contemplativos en el nuevo campo de las «neurociencias contemplativas», y de la investigación clínica sobre los efectos beneficiosos del entrenamiento de la mente en la salud física y mental.

Cueva de Denkok Pema Shelphuk en el Tibet. Fotografía cortesía de Matthieu Ricard.

BDE: En tus escritos imaginas una nueva economía global más justa, y una forma de vivir nuestras vidas, más responsable con el planeta. ¿Crees que la actual crisis mundial podría hacer posibles estos cambios?

MR: ¡Idealmente, debería ser así! Pero, por supuesto, los cambios sociales llevan tiempo. Afortunadamente, la cultura cambia más rápido que los genes, pero aun así, se requiere una o dos generaciones para llevar a cabo cambios profundos de actitud. El respeto por los valores humanos, encarnado en el altruismo, es la manera mejor de alcanzar lo que llamaría una armonía sostenible. El término «desarrollo sostenible» es un poco ambiguo, ya que evoca un crecimiento cuantitativo que, claramente, no es más sostenible, por la simple razón de que el crecimiento cuantitativo infinito requiere de un uso incluso mayor de un ecosistema finito. No tenemos 3 o 5 planetas.

El camino medio entre el crecimiento y el declive se puede encontrar en la armonía sostenible, una situación que garantiza a todo el mundo una forma de vivir digna, y reduce las desigualdades, a la vez que se deja de explotar el planeta a una velocidad tan drástica. Para lograr y mantener esta armonía, debemos, por un lado, sacar de la pobreza a un billón de personas, lo antes posible, y por otro lado, reducir el consumo desenfrenado que tiene lugar en los países ricos. Debemos también tener más conciencia sobre el hecho de que el crecimiento material desbocado no es ni remotamente necesario para nuestro bienestar.

¿Qué valor tiene una nación extremadamente rica y poderosa repleta de gente infeliz? Al optar por seguir alentando un crecimiento como si todo estuviera bien, los economistas que creen esto, están quitando posibilidades a generaciones futuras.

Objetos que pertenecieron a Patrul Rinpoche. Fotografía cortesía de Matthieu Ricard

No podemos esperar que la calidad de la vida sea un mero derivado del crecimiento económico, ya que las dos cosas no están basadas en el mismo criterio. Sería más apropiado introducir el concepto de «Felicidad Nacional Bruta», una idea concebida hace años por Bután, el pequeño país de los Himalayas. Durante tres décadas, han usado una herramienta científica para medir diversos aspectos de la satisfacción vital y su correlación con otros factores extrínsecos (recursos financieros, posición social, educación, niveles de libertad, violencia en la sociedad, situación política) e intrínsecos (bienestar subjetivo, optimismo o pesimismo, egocentrismo o altruismo).

Esto parece que nos está alejando de la vida sencilla de sabiduría, compasión y renuncia de Patrul Rimpoché, pero, de hecho, estas ideas están inspiradas por los mismos principios de discernimiento y cuidado hacia los demás, aplicados aquí a un mundo en constante transformación.

Enlaces

Ted Talks. Matthieu Ricard. Sobre los hábitos de la felicidad

Entrevista de Eduardo Punset a Matthieu Ricard (Programa Redes- La ciencia de la compasión)

Conferencia de Matthieu Ricard – organizada por MV Technologies

Documental  Matthieu Ricard: El hombre más feliz del mundo

Libros de Matthieu Ricard

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Mireia Pretus Labayen

Cursó sus estudios en la Universidad Ramón Llull de Barcelona, obteniendo la licenciatura de periodismo. Posteriormente hizo un curso en la Escola Superior d´Imatge i Disseny (IDEP) sobre guion de cine y producción. En el año 2001 empezó su interés por el budismo, y desde entonces, ha estudiado y practicado con diversos maestros budistas, especialmente de la tradición tibetana. Durante estos años ha colaborado intensamente como traductora, especialmente traducción simultánea del inglés al español de maestros budistas, y ha colaborado con la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona, Universidad de la Mística de Ávila y la Fundación The Meridian Trust. Ha sido miembro del equipo de la Coordinadora Catalana de Entidades Budistas. En la actualidad trabaja para la ONG Inglesa The Friendly Hand, coordinando  proyectos educativos y de salud en UK, España, India, Perú y Sri Lanka.  

 

 

 

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