A dos años de la partida de Luis Óscar Gómez Rodríguez

estudiantes de Luis Gómez en México

Cumpliendo sus 70 años en San Francisco. Foto: cortesía de Lourdes Vergara
Cumpliendo sus 70 años en San Francisco. Foto: cortesía de Lourdes Vergara

Múltiples son las figuras que han realizado su labor académica en el Centro de Estudios de Asia y África (CEAA) de El Colegio de México (Colmex). Sus enseñanzas, conocimientos y reflexiones son los cimientos sobre los que se erige la labor de varias generaciones en los estudios asiáticos y africanos. Entre todas estas figuras destaca la de un profesor cuyo conocimiento del budismo, así como los idiomas y las culturas asiáticas produjo un impacto tan profundo entre sus estudiantes que, sin duda alguna, su memoria será un referente constante no sólo para las actividades académicas que desempeñen, sino también en un nivel personal. El recuerdo de la pasión y entrega que profesaba por la enseñanza, así como el amor, la paciencia y el interés (dignos de un bodisatva) que ofrecía a sus interlocutores, se extendió por muchas de las instituciones en que dictó clases, conferencias, seminarios y charlas. En este breve texto hemos querido recordar a nuestro maestro, el doctor Luis Óscar Gómez Rodríguez (7 de abril de 1943 – 3 de septiembre de 2017), budólogo, traductor y psicólogo puertorriqueño, profesor emérito Arthur F. Thurnau por la Universidad de Michigan y profesor-investigador del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México.

A los 16 años, Luis Gómez comenzó sus estudios de licenciatura en la Universidad de Puerto Rico. Con tan sólo 24 años recibió su grado de Doctor en Filología Índica y Japonesa por la Universidad de Yale. Después de un breve período en que se desempeñó como profesor en la Universidad de Washington, regresó a su país natal para dirigir el Departamento de Filosofía de la Universidad de Puerto Rico. En 1973 volvió a los Estados Unidos, esta vez para ocupar una plaza como Profesor Asociado en la Universidad de Michigan. Seis años más tarde, en 1979, obtuvo la plaza de Profesor de Tiempo Completo, y en 1986 alcanzó el título de Profesor Colegiado, que es el puesto facultativo más alto en el Colegio de Literatura, Ciencia y Artes de dicha universidad.

Luis Gómez en la Universidad de Standford como profesor visitante. Foto: cortesía de Lourdes Vergara
Luis Gómez en la Universidad de Standford como profesor visitante. Foto: cortesía de Lourdes Vergara

Desarrolló casi toda su carrera en la Universidad de Michigan, donde creó uno de los programas de doctorado sobre Estudios Budistas más prestigios del mundo y dirigió el Departamento de Lenguas y Culturas Asiáticas durante una década.

A pesar de su ajetreada vida profesional en instituciones asiáticas, europeas y estadounidenses, Luis Gómez siempre mantuvo sus vínculos con América Latina, participando en diversas instancias académicas y como miembro del consejo consultivo en las publicaciones de la Revista de Estudios Budistas (1991-1998), que estableció la Fundación Instituto de Estudios Budistas, creada y dirigida por Fernando Tola (1915-2017) y Carmen Dragonetti (1937-2018).

La llegada de Luis Gómez como profesor-investigador a El Colegio de México en 2007 produjo un entusiasmo unánime entre todos aquellos estudiantes del CEAA que buscaban seguir sus estudios asiáticos sobre budismo. Con la sencillez que lo caracterizaba, llegó a las aulas del Colmex, deslumbrando no sólo por su admirable sabiduría, sino por su carácter alegre, comprensivo, generoso, paciente y comprometido con la enseñanza del budismo y otros tantos saberes. Y es que el profesor Gómez fue, ante todo, un gran pedagogo. Como educador, llegó a formar estudiantes cuyos intereses abarcaban aspectos muy variados de las diversas culturas asiáticas, labor ésta que requería un conocimiento amplio y un dominio riguroso de las diferentes lenguas orientales. Tenía habilidad lectora en sánscrito, pali, tibetano, chino, japonés, griego y latín, además del castellano, que era su lengua materna, del inglés, y de otras lenguas indoeuropeas como el alemán, el italiano y el francés. Su notable labor docente fue reconocida primero en 1995, cuando recibió el premio John H. D’Arms por su trabajo como asesor para estudiantes de posgrado; y luego en 1997, cuando se le nombró Profesor Arthur F. Thurnau, por su labor como profesor de licenciatura.

Charla llevada a cabo en el Centro Ho para los estudios budistas en la Universidad de Standford. Fuente: sef.org

Su gran compromiso hacia la pedagogía fue lo que nos permitió establecer una relación de discípulo-maestro que combinaba la disciplina con la bondad del sabio, y cuyo anhelo siempre fue el de ennoblecer la importancia de la reflexión crítica y comprender que, en cada momento, hay algo nuevo que aprender. Cada clase era un mar de conocimiento que se agitaba con las risas y emociones que provocaba en sus estudiantes con sus anécdotas o relatos, alimentados de historias que transitaban por innumerables tiempos de la humanidad. El profesor Gómez tenía la capacidad de trasladarnos al concepto de vacío mediante las experiencias místicas de Francisco de Osuna o de mostrarnos conexiones entre los primeros textos del canon budista y las curiosidades del budismo actual. Su ánimo de aprender era infinito. Tan sólo en lo que respecta al budismo, sus estudios abarcan diversas tradiciones, particularmente las vertientes indias y tibetanas, chinas y japonesas; pero también analizó más ampliamente el budismo desde una perspectiva panasiática. Escribió numerosos artículos y varios libros, entre los cuales destaca su traducción al inglés y comentario de las versiones sánscritas y chinas de los Sukhāvatī-vyūha-sūtra, publicados como The Land of Bliss: The Paradise of the Buddha of Measureless Light, el cual es considerado todavía hoy el estudio definitivo sobre estos textos budistas; así como la versión comentada al castellano del Camino al Despertar. Introducción al camino del bodisatva (Bodhicaryāvatāra),de Śāntideva.

A la hora de enseñar, Luis Gómez buscaba transmitir el conocimiento del budismo desde una posición crítica y neutral. Sin embargo, sus intereses se extendieron más allá de esta especialidad e incluso más allá del ámbito meramente académico. Fue un practicante comprometido dentro la tradición rinzai zen del budismo japonés. Asimismo, en 1998 obtuvo un segundo doctorado, esta vez por parte del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Michigan. En los años siguientes ejercería su labor como terapeuta con la misma dedicación y entrega que caracterizaron su trayectoria académica.Entre sus intensas labores como docente, terapeuta y como Director Académico en el Mangalam Research Center for Buddhist Languages, en Berkeley, lograba acomodar sus horarios para no perder ninguna clase o consulta, pues tenía un sentido admirable de la responsabilidad.

La labor incansable de Luis Gómez seguirá viva en quienes tuvieron la fortuna de escucharlo, y también en quienes han tenido o tendrán la oportunidad de leerlo, pues sus contribuciones lo colocan como uno de los grandes budólogos que han existido en esta época.

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