«“El Árbol y la Serpiente”, exhibición y omisión»

ALEJANDRO TAPIA VARGAS

Seguramente has escuchado sobre la exposición Tree & Serpent: Early Buddhist Art in India, 200 BCE–400 CE, e incluso es posible que hayas tenido la oportunidad de visitarla. Lo lamento; no puedo quedarme en silencio. No pretendo hacer una denuncia; tampoco escribir una reseña. Lo que intento es hablar sobre: 1) lo que se ha obviado en la exposición; 2) la procedencia de las piezas; 3) las instituciones que hicieron posible la muestra; y 4) lo que esto significa en términos de la sangha.

La exposición tuvo lugar en primer lugar en el Metropolitan Museum of Art (el MET) de Nueva York, desde el 21 de junio hasta el 13 de noviembre del año pasado (2023). Después, en el Museo Nacional de Corea, desde el 22 de diciembre de 2023 hasta el 14 de abril de 2024. Tuve la oportunidad de visitarla en Nueva York.

¿Y qué vi? La exposición del MET efectivamente tuvo como eje la arquitectura de la estupa. La museografía se diseñó literal y tangiblemente en torno a ella. Colocaron un domo en el centro de la exposición, dentro del cual se ubicó un relicario de vidrio que contenía una reliquia (posiblemente un diente) rodeada de pedrería, cristales y algunas bisuterías. Alrededor del domo, construyeron una valla para poder circunvalarlo, mientras se escuchaba la recitación de sutras por parte de monjes theravadines contemporáneos, miembros de la Fundación Budista Vihara de Nueva York.

La exposición brindó la oportunidad de apreciar el desarrollo de la iconografía budista, desde las primeras representaciones alegóricas (siglo II a.e.c), hasta su representación humana de pie (siglo IV e.c.). Exhibió piezas provenientes de distintas diversas regiones geográficas de la India (norte, este y sureste), y ofreció una visión general de las creencias populares indias (nagas, jaksas, jatakas), el comercio con el Mediterráneo (Roma) y la expansión geográfica de las piezas.

Lo que vimos ahí fue una muestra impresionante de bajorrelieves, esculturas y escasas pinturas, producidas a lo largo de seiscientos años y representativas de una sola espiritualidad: el budismo. Estas obras fueron tomadas de un área geográfica de aproximadamente 800,000 kilómetros cuadrados del subcontinente indio*. Ahora que la muestra se exhibe en el Museo Nacional de Corea, parece indicar que Tree & Serpent se ha convertido en una exposición itinerante e intercontinental.

Fuente: https://artssummary.com/2023/07/19/tree-and-serpent-early-buddhist-art-in-india-200-bce-400-ce-at-the-met-fifth-avenue-july-21-november-13-2023/

Lo que se obvió

La museografía presentó información muy detallada en las fichas descriptivas de las piezas. En ellas se informa sobre el tipo de objeto, el material del que está hecho, la parte de la estupa en la que se encontraba, la época a la que pertenece, la localidad en la que se encontró, dónde está resguardada la pieza y se acompaña con una descripción. Bien.

No quedó claro y se pasó por alto que estas piezas fueron elaboradas en regiones culturalmente diferentes e históricamente distantes de la India, abarcando desde aproximadamente del año 200 a.e.c (durante el declive del imperio Maurya) hasta el año 400 e.c. (durante el esplendor del imperio Kushan). Durante estos siglos, no hubo traslape ni sustitución de imperios, sino más bien migraciones, invasiones, desplazamientos e intercambios.

Podría intentar aquí una “nano-reseña” de estos seiscientos años. Aunque los historiadores no han podido llegar a un consenso sobre la relación entre los maurya y los shunga (aproximadamente en el año 185 a.e.c.), escrituras tardías indican que fueron imperios distintos. Sin embargo, existen datos que sugieren que los Shunga fueron una extensión de los Maurya. De manera similar, la Dinastía Kanva (siglo I a.e.c.), que prevaleció en la región de Maghada, con Pataliputra como capital, parece haber sido el último vestigio del Imperio Maurya posterior a los shunga.

Los satavahana originalmente fueron un pueblo bajo dominio Maurya, pero se separaron de ellos al mismo tiempo que los shunga entraban al poder. Los kalinga, al este de la India también se independizaban de los shunga casi al mismo tiempo que los satavahana.

Mientras, los greco-bactrianos crecían al noroeste y más allá de las montañas de Sulaimán y el Hindu Kush fuera del subcontinente, pero no por mucho tiempo, pues terminaron por penetrar en la India y extenderse como los indogriegos. La migración de los escitas procedentes de la estepa del Asia Central, invadió a los greco-bactrianos, y continuó con su asentamiento en el oeste de la india, para mantenerse en franca disputa contra los satavahanas durante los siguientes tres siglos.

Casi al mismo tiempo, dos culturas más llegaron a la India. Los romanos aparecieron en la India durante los años veinte a.e.c. Las costas de los Ghats occidentales iniciaron un comercio con los navíos romanos procedentes de Egipto. Shakas, satavahanas y tamiles florecieron con esta economía. Los yuezhi del noroeste de China extendieron su dominio por el subcontinente hasta Pataliputra; la rama dominante de este grupo, fueron los kushanas.

Los satavahanas se disolvieron a principios del siglo III e.c. y la dinastía Andhara Ishvaku predominó en esa región. Si bien se les ha identificado como adoradores de Shiva (shaivites), donaron monumentos a la sangha en Vijayapuri (actual Nagarjunakonda).

Mapas e imperios ordenados correspondientemente a los Siglo III y II a.ec, así como al siglo II e.c Fuentes (en el mismo orden): https://qph.cf2.quoracdn.net/main-qimg-493af6865409674e53842691ac6f81b6.webp ; https://www.insightsonindia.com/wp-content/uploads/2022/08/greco3.jpg y https://kids.kiddle.co/images/e/e5/Kushanmap.jpg

Mientras estos reinos cambiaban de manos y territorios, los sramanas de diferentes grupos se vieron favorecidos con patrocinios. Brahmanes, jainas, ajivakas y budistas crecieron. Los miembros de las distintas sanghas hicieron alianzas con mercaderes y los gobernantes. Los recién llegados y los nuevos poderes dejaron sentir sus efectos en la sangha, y de distintas formas: mediante el donativo de monasterios-escuelas, cuevas, chatryas y estupas y, evidentemente, en las formas de su expresión artística.

Dintel de puerta con makara, India, Gran Stupa de Bharhut, distrito de Satna, Madhya Pradesh, Shunga, ca. 150-100 a.e.c. Cortesía del Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

Entiendo que fueron tres los estilos artístico-arquitectónicos que aparecieron entonces.

  1. Primero los maurya tomaron prestados elementos artísticos de los macedonios respecto del grabado en roca empleándolos en su arquitectura tanto en la construcción de palacios y edictos, como en la edificación de ciertos lugares de culto, con materiales como la arenisca, la arcilla y el barro cocido (terracota moldeada).
  2. Después, los satavahanas pulieron —literal y figurativamente—, dominando la escultura en bajo relieve, aplicándola en obras monumentales, centrada en la construcción de estupas, con materiales como la piedra caliza. Un arte a detalle y saturado de elementos figurativos. Estas dos expresiones y estilos están presentes en la exhibición Tree & Serpent.
  3. Posteriormente, con el establecimiento de los macedonios en Gandhara y tras su fusión con el dominio Kushan, aparecieron las esculturas de pie del Buda de esquisto o roca mineral metamórfica (no presentes en la exposición). Las que en esta muestra se exhiben, proceden del III siglo, e.c. de los Andhra Ikshvaku.

Tree & Serpent: Early Buddhist Art in India, 200 BCE–400 CE es legado de los movimientos sociales, influjos culturales e intercambios de estos siglos, así como de los dos estilos artísticos mencionados. Decir de esta exposición que sus piezas vienen de la India procedentes de esos años, es decir nada. Se obvia toda esta efervescencia que fue el corazón del mundo en ese entonces.

Mapa 1. En rojo sitio arqueológico de procedencia de algunas piezas de la exposición Imagen tomada de https://www.semanticscholar.org/paper/Material-Practice-and-the-Metamorphosis-of-a-Sign%3A-Fogelin/c5a59583604fd2ba2fdade7a06be44b7dbd7b7f8

La procedencia de estas piezas

Si bien la ficha descriptiva de la museografía indica de donde proceden estas piezas, es importante identificar que su procedencia es doble: 1) del sitio arqueológico original de donde formaron parte; 2) de los lugares en los que actualmente se resguardan. Para ubicarlas, he marcado en el Mapa 1 con puntos a color rojo algunos de estos sitios arqueológicos y presento en la Tabla 1 las instituciones (en orden alfabético) que las facilitaron para ser expuestas.

Tabla 1. Procedencia de resguardo de las piezas expuestas

MUSEOS

FUNDACIONES

Allahabad Museum, Prayagraj

Colecciones privadas de los EUA

Amaravati Heritage Centre and Museum

Nicholas Gilbey and Mrs. Thomasin Nares, UK

Archaeological Museum, Archaeological Survey of India

Norton Simon Foundation, Pasadena

Asian Art Museum – Berlin State Museums

 

Baudhasri Archaeological Museum

 

Bihar Museum, Patna

 

British Museum, London

 

Brooklyn Museum

 

Cleveland Museum of Art

 

Indian Museum, Kolkata

 

Karimnagar Archaeology Museum

 

The Metropolitan Museum of Art, NY

 

National Archaeological Museum, Naples

 

National Museum, New Delhi

 

State Museum, Hyderabad

 

Town Hall Museum, Kolhapur

 

Victoria and Albert Museum, London.

 

Las instituciones que financiaron la exhibición

Llegados a este punto, parecería una redundancia mencionar las instituciones que hicieron posible la exposición. No es así. Hubo fundaciones que colaboraron, apoyaron, donaron explícitamente para que la exhibición fuera tangible. Las he vaciado en la Tabla 2, también en orden alfabético.

Tabla 2. Fundaciones que hicieron tangible la exhibición

Allene Reuss Memorial Trust

May and Samuel Rudin Family Foundation, Inc.

Bloomberg Philanthropies

Mellon Foundation

Estate of Brooke Astor

MetLife Foundation

Estate of Doris Alperdt

The Moody Endowment

The E. Rhodes and Leona B. Carpenter Foundation

The Murray G. and Beatrice H. Sherman Charitable Trust

The Florence and Herbert Irving Fund

Philip Elenko, William G. & Helen C. Hoffman Foundation

The Fred Eychaner Fund

Renate, Hans & Maria Hofmann Trust,

Jane B. Wachsler

The Robert H. N. Ho Family Foundation Global

The J.M. Foundation

 

Miembros de la Fundación Budista Vihara de Nueva York.

La Sangha contemporánea

¿Por qué he expuesto tantos nombres? ¿A qué se debe que me haya dado a la tarea de transcribir tantos títulos de instituciones? Quiero hacer mención aquí de la idea que me quedó tras esta visita: Todos somos la misma sangha.

En los sutras, la sangha se refiere a los seguidores mendicantes del Shakyamuni que vivían en comunidad. Tras el paranirvana del buda, el denominativo se les atribuyó a los miembros de distintas escuelas de seguidores de budadharma. Posteriormente, se les asignó a los monjes ordenados miembros de un monasterio. Más recientemente el concepto de sangha se ha asociado a los seguidores de un maestro o de alguno de los linajes de budismo tibetano o zen.

Me parece que, en la contemporaneidad de nuestros días, el concepto de sangha se ha diluido y permeado a un sector más amplio de la sociedad. Actualmente ha cambiado, y se ha extendido a aquéllos practicantes de dharma, miembros o no, religiosos o no, laicos o enclaustrados, que dan y/o reciben apoyo para seguir las enseñanzas, se digan «budistas» o no, pero apoyan esta enseñanza.

Fundaciones, museos y gobiernos se organizaron para acercar a nosotros un fragmento del pasado de aquellos miembros de la sangha que nos precedieron. Nos muestran la abstracción y expresión material de su comprensión del dharma.

Incluso nosotros, los que estamos involucrados en este momento: el lector, los hacedores de este portal de internet, las fundaciones que le sostienen y el escritor que colabora, formamos una comunidad. Estamos hoy aquí interesados en el dharma, lo leemos, difundimos y practicamos. Nos une el interés en la enseñanza del Shakyamuni.

Queremos aprender más del desapego, la vacuidad y el sufrimiento (dharma), nos esforzamos por seguir una ética (sila) y reconocemos al Siddhartha como el sabio asceta del reino de los sakya que alcanzó la lucidez (buda) y entendió cómo el mundo es y no sólo cómo parece ser. 

Somos miembros de una sangha permeada, multiplicada o diluida, secular; más allá de una orden o un linaje. No me refiero a que «indirectamente» estemos aquí formando una comunidad, somos una sangha. No importa que no seamos miembros registrados o reconocidos «oficialmente» por una institución «budista». Somos la única sangha posible del siglo XXI post-modernista.

Recordemos y concluyamos, en este punto, con lo que dice uno de los sutta del Anguttara Nikaya (6:10; III 284-288):

«…Este es el Sangha de los discípulos del bienaventurado, digno de ofrendas, digno de hospitalidad, digno de regalos, digno de reverencias, un insuperable campo de cultivo para acciones buenas en el mundo». Cuando el Noble discípulo rememora el Sangha de esta forma, durante ese tiempo su mente no se deja llevar por el apego, ni se deja llevar por el odio, ni se deja llevar por la ofuscación, durante el tiempo que tiene el Sangha como objeto su mente tiene rectitud. Al tener la mente con rectitud, Mahanama, el Noble discípulo consigue conocer el sentido, consigue conocer el Dhamma y alcanza la alegría que acompaña el Dhamma (Tomado de «En palabras del Buddha», Kairós, 2019, p. 433).

Fuente: https://artssummary.com/2023/07/19/tree-and-serpent-early-buddhist-art-in-india-200-bce-400-ce-at-the-met-fifth-avenue-july-21-november-13-2023/

*«Subcontinente indio» no es un nombre propio.

Enlaces de interés:

Algunas de las piezas exhibidas en la muestra:

https://www.metmuseum.org/exhibitions/tree-and-serpent/exhibition-objects

Información de la exhibición en Corea para el 2024:

https://www.museum.go.kr/site/eng/exhiSpecialTheme/view/upcomming?exhiSpThemId=1558830&listType=list

Sobre la llegada de los macedonios al Subcontinente Indio:

https://espanol.buddhistdoor.net/alexandros-en-el-indo/

Sobre Asoka y las narrativas detrás de él:

https://espanol.buddhistdoor.net/el-remordimiento-del-hombre-sin-remordimiento-asoka/

Sobre los budistas en la época de los Shunga:

https://espanol.buddhistdoor.net/y-quien-fue-el-buda/

Alejandro Tapia Vargas

Doctor en psicología y diplomado en religiones por la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de postgrado en historia en la Escuela Nacional de Antropología e Historia; certificado en Buddhism Through Its Scriptures (Edx-Universidad de Harvard) y certificado en Indian & Tibetan River of Buddhism (Edx-Universidad de Columbia). Tiene un retiro de meditación Vipassana de 9 días en el Insight Meditation Society de Massachusetts. Es editor consultor de la revista científica Spirituality in Clinical Practice (de la American Psychological Association) y podcaster de ‘Lectura del Sutra’ (por Spotify).