LA CRUZ EN EL LOTO. Un breve estudio sobre el diálogo entre cristianismo oriental y budismo en la China antigua

DOUGLAS CALVO GAÍNZA

«Si únicamente existe el camino, pero este no es santo, entonces es una vía limitada.

Si el camino es santo, pero no es el real, entonces no es la vía suprema.

El mundo solo puede ser iluminado si el camino y la santidad se complementan mutuamente» (Línea del «monumento nestoriano» de Xi’an).

Antiguo monumento cristiano chino, con la cruz y la flor de loto. https://images.app.goo.gl/QT8vU4idtBWcz8Fb9

La predicación de los apóstoles de Jesús Cristo sembró semillas evangélicas por disímiles regiones del mundo antiguo. Entre ellas se cuenta al inmemorial núcleo cultural de Mesopotamia y Persia, donde (según la tradición eclesiástica) dos valerosos discípulos del Mesías predicaron al rey de la célebre urbe de Edesa, y le obsequiaron una sacratísima reliquia que le curó de una dolorosa enfermedad. Narra nuestra historia que el monarca, Abgar, se convirtió a la fe cristiana incluso antes de la crucifixión (¡), con lo que se generó un poderoso movimiento eclesial, el cual se propagaría por las vastas comarcas del imperio parto y sasánida.

Ícono representando al rey de Edessa y el mandylion. https://uploads1.wikiart.org/00332/images/orthodox-icons/avgar-poluchaet-nerukotvorny-obraz.jpg!Large.jpg

Pasarían siglos antes de que la iglesia persa quedara relegada de los centros eclesiales occidentales (Roma, Constantinopla, Antioquía) por asumirse erradamente que aquella predicaba, junto a Nestorio, una doctrina sobre Cristo como dos personas separadas. No obstante, la Historia ha demostrado profusamente que no era tal la creencia de la cristiandad mal llamada «nestoriana», la cual debe ser denominada, correctamente, con el título de «Santa Iglesia Católica y Apostólica Asiria del Oriente». Comunión eclesial esta que ha afrontado, las devastaciones de los mongoles, las persecuciones de Tamerlán y el tenebroso Genocidio Armenio de 1915-1917, sin renunciar jamás a su legado paleocristiano, a su liturgia peculiar y a su lengua teológica/cúltica siríaca, muy cercana al arameo de Jesús. Junto con su doctrina, los «nestorianos» traían hospitales, escuelas y toda otra suerte de aportaciones culturales, siendo reconocidos como una comunidad ilustrada y creativa incluso por los gobernantes musulmanes.

Esta fue la iglesia que penetró en la China del soberano Taizong 太宗 (626–649), cuando hacia el 635 Aluoben 阿羅本 presentó ante el emperador la doctrina eclesiástica, y compuso los primeros documentos cristianos en chino. Así surgió el movimiento que logró imbricarse armónicamente en esa cimera civilización asiática, para así legarnos un cristianismo que sabía expresar, a la par, sus verdades bíblicas en lenguaje taoísta, confuciano y budista. Ciertamente, la cruz emergía desde el cáliz del loto.

Famosa estela de la Iglesia Asiria del Oriente en China. https://earlychurchhistory.org/christian-symbols/the-nestorian-stele-content/

De la expansión de la Iglesia Asiria del Oriente por Asia Central y China sobreviven diversos testimonios, como los monumentos funerarios y estelas conmemorativas (incluyéndose la clásica inscripción de Xian descubierta en 1625, o la más reciente de Luoyang desenterrada en el 2006). Pero sobre todo resaltan los ocho famosos Sūtras de Jesús, encontrados entre miles de documentos budistas en las Cuevas de los Mil Budas, cerca de Dunhuang. El conjunto de ese legado arqueológico nos permite familiarizarnos, siquiera parcialmente, con ese cristianismo oriental fuertemente sinizado, que sus contemporáneos del Celeste Imperio denominaron «religión luminosa» (Jingjiao 景教).*A saber, una enseñanza con matices holísticos, la cual priorizaba un cristianismo interiorizado y cimentado en la búsqueda de la iluminación mediante la doctrina de Cristo, más que en la salvación por el sacrificio expiatorio del Gólgota.

Devota china de la «religión luminosa», en oración. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4d/A_Female_Nestorian_Christian_is_Praying_for_Repentance.jpg

Por solo citar un ejemplo de palabras técnicas heredadas del dharma por la Iglesia Asiria del Oriente, baste mencionar como en uno de los documentos más antiguos (ca. 635-638) a Dios se le llama Fo 佛, o sea, «Buda» (Liščák 2009: 15, 18). Igualmente, Jesús o Yishu es nombrado a la manera típica de los maniqueos chinos (夷数), quienes lo consideraban uno de los budas, el “Buda Jesús” (夷数佛) (Ib.:14).

Pudiéramos valorar mejor el cariz de aquella literatura cristiana oriental leyendo algunos fragmentos de esta. Cabe mencionar aquí, por tanto, al Zhixuan-anle-jing 至玄安樂經 (Sūtra de la felicidad última y misteriosa), que traducimos desde la versión inglesa del especialista Max Deeg:

«(He) oído estas Altísimas Palabras: el Supremo (moraba) […] en el vestíbulo de puro vacío […] abarcado […] por una muchedumbre (que) [se sentaba] a su lado en veneración […] [Entonces el] monje (Simón) se levantó en (medio de) la muchedumbre, cruzó sus brazos [… y le dijo al Mesías]:

“Nosotros los seres humanos vagamos sin rumbo, hundidos en las dudas […] ¿Mediante qué medios hábiles (puedes Tú) rescatar a los seres vivientes?” […]

El Mesías contestó: “Bien [hablada está esta pregunta. Vosotros] los seres (vivos) [del (mundo) de las pasiones] sois rescatados por la noble enseñanza. Vosotros [debéis] sentaros nuevamente y refrenar vuestros espíritus [… Así] todos los tipos (de seres vivientes) tendrán la naturaleza de la felicidad […] Como mismo la luna reflejada en agua fangosa no crea una imagen especular, (y) como mismo el fuego (encendido por) césped no resplandece si se le enciende con yerba mojada.

¡Oh monje Simón! Cuando uno practica el camino excelente, (uno debe) primero extraer los movimientos (pasionales), y de los deseos. Cuando uno ya está sin esos movimientos (pasionales), sin deseos, uno puede estar tranquilo. Cuando uno puede ser puro y estar tranquilo, uno puede comprender. Cuando uno puede comprender, sí, entender, uno ya transciende el rango de los fenómenos: estas son las condiciones (causales) de la felicidad.» (Deeg 2005: 101).

Sin dudas que el eco dhármico resuena en estas líneas. Por ejemplo, Deeg señala el comienzo, similar al «así he oído» de los sūtras budistas; además, la palabra «felicidad» (anle 安樂) implica la traducción china del término sánscrito sukhāvatī, «que en un contexto soteriológico concreto indica al paraíso occidental del Buda Amitabha / Amituo-fo 阿彌陀佛» (Ib.:102). Al Mesías le pregunta un «monje» (sengjia, término afín al sánscrito saṇgha) sobre los «medios útiles» (fangbian 方便, sánscrito upayakaushalya) que utilizará para salvar a los seres, etc. (loc. cit.).

Otro de los textos (El sūtra de Jesús Cristo) explica los diez mandamientos de modo absolutamente no-violento y así según la tradición śramana de la India (jainista, budista, ājīvika). Así nos lo refiere el famoso especialista Martin Palmer: «El cuarto pacto [de Dios] es que alguien que entienda los mandamientos deberá saber ser amable y considerado para con todo lo que exista, y no le hará ningún mal a nada que esté vivo. El quinto pacto es que ningún ser viviente deberá tomar la vida de otro ser vivo, y que también deberá enseñar a otros a hacer eso mismo» (Palmer 2005: HTML s/p).

Este autor también nos indica otras evidencias de influjo budista. Por ejemplo: el Sūtra de la causa, efecto y salvación muestra a Jesús como la respuesta salvífica a la rueda del samsara, pues con Su tao permite a la Humanidad lograr un renacimiento trascendental. Así, se proclama de Cristo que: «Él existía antes de existir en el vientre de Su madre. Pero para cambiar tu karma, debes llegar a existir en este mundo físico. Una persona solo puede cambiar su residuo kármico al renacer en este mundo… Así que, para salvarnos de nuestros pecados, Él debió venir a este mundo. Por eso vino y sufrió una vida de rechazo y dolor antes de retornar.» (Palmer 2001:8-9).

Y aún más emotivo resulta el Sūtra de la toma de refugio en los Tres:

«¡Gran legislador!

Tú nos devuelves a nuestra naturaleza original

y las almas que se salvan son incontables.

La Divina compasión los levanta del polvo,

redimiéndolos del entristecido mundo de los fantasmas.

Las cien vías nos traen claridad y benevolente compasión.

Ahora me acerco a nuestro compasivo Padre santo,

el único que crea salvación.

¡Mirad a los espíritus angélicos cruzando el océano del dharma!

Sabemos, por medio de Ti, practicar la paz en nuestros corazones.

(…)

La gran ley es ahora la celestial rueda

del retorno a Ti»

(Ib.:9-10).

Nótese cómo las imágenes budistas del dharma, la rueda, la toma de refugio, el mundo de los preta, etc., son puestas al servicio de la evangelización.

Domingo de Ramos en templo «nestoriano» chino. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Nestorian_Temple_-_Palm_Sunday.jpg

Importante resulta reconstruir el proceso mediante el cual penetraron en aquel cristianismo oriental las influencias budistas (y taoístas o confucianas). Como parte del lógico y necesario proceso de inculturación que deberá sufrir toda espiritualidad expandiéndose exitosamente a un nuevo contexto sociocultural, los misioneros de la Iglesia Asiria del Oriente que buscaban plantar en China sus Iglesias (o «salones del dharma» según sus sūtras), estudiaron profundamente el pensamiento y terminología del budismo local. Incluso se conoce que los «nestorianos» se imbricaron en la traducción de textos dhármicos. Así, se conserva un catálogo de sūtras budistas (el Datang-zhenyuan-xu-kaiyuan-shijiao-lu 大唐貞元續開元釋教, fascículo 1) compilado por Yuanzhao圓照, donde se afirma que hacia el 786 d.C., «un monje persa», el diácono Jingjing 景淨 («Adam» en siríaco) colaboró con el prestigioso monje indio Prajna / Banruo 般若 traduciendo de conjunto el Ṣaṭpāramitā sūtra o Liu-boluomi-jing  六波羅蜜經 («Sutra sobre las siete perfecciones del boddhisatva») (Stang 2017:109-110).

La cruz en el loto en antiguos monumentos cristianos de China. https://images.app.goo.gl/vVsw2H26F4JSCAZf7

Así tuvo lugar lo que constituye, quizás, el más temprano ejemplo de «diálogo interreligioso» o «macroecumenismo» entre cristiandad y budismo. Y aunque con el tiempo la reacción anticristiana ahogara aquella singular epopeya evangelística (quizás en medio de las crueles persecuciones contra el budismo del 843-845 d.C., que también afectaron a los maniqueos y posiblemente a otras espiritualidades de origen persa), con todo el legado «nestoriano» en China no pereció totalmente. Pues aún preserva sus vínculos con la Iglesia madre y atrae crecientemente las miradas entusiastas de estudiosos de todo el orbe. **

Por demás, hoy, más de mil años después, nuestra Humanidad se aboca a la extinción ante guerras catastróficas, cambio climático y oleadas de fundamentalismo político y religioso. Nos es menester recobrar los hitos más esperanzadores vividos por nuestra especie en eras pretéritas, quizás más retrasadas tecnológicamente, pero no necesariamente inferiores en espiritualidad. Y entre los ejemplos que nos dignifican, se hallan aquellos cristianos y cristianas de la Iglesia oriental, quienes tan tempranamente tipificaron el diálogo entre Oriente y Occidente. Personas que no temieron a permitir que el Verbo se encarnara también en Asia, ni a que Jesús de Nazaret predicara a [email protected] [email protected] del pueblo chino en la lengua de Efrén de Nísibe o Isaak de Nínive, mientras Su mano los bendecía con un mudrā del Buda. 

*Saeki, una autoridad, considera que este título puede traducirse como «gran religión del sol», y habría sido adoptado por los cristianos del culto a Vairochana (1928: 130).

** En el 2014 Su Santidad Mar Dinkha IV, Patriarca de la Iglesia Asiria del Oriente, se reunió con David Tam, director de la Jingjiao Fellowship con sede en Hong Kong (Ver noticia en https://news.assyrianchurch.org/director-of-hong-kong-based-jingjiao-fellowship-received-by-catholicos-patriarch/). Un año más tarde se celebraba una conferencia internacional sobre Jingjiao en la Universidad de Hong Kong.

REFERENCIAS 

DEEG, Max. «The “Brilliant Teaching”. The Rise and Fall of “Nestorianism” (Jingjiao) in Tang China.» En Japanese Religions, Vol. 31 (2), 31 diciembre 2005, pp. 91-110 https://www.semanticscholar.org/paper/The-brilliant-teaching-%3A-The-rise-and-fall-of-in-Deeg/74b3547e3dd447ca1407118b720af818292ae60f

LIŠČÁK, Vladimír.  «Early Chinese Christianity in the Tang Empire: On the Crossroads of Two Cultures.»  En Art, Architecture and Religion Along the Silk Roads, Turmhout: BREPOLS, 2009, pp.103-125.

PALMER, Martin. The Da Qin Project: Early Christianity in China. (Discurso Asia Society 23 febrero 2001). [http://www.asiasociety.org/speeches/palmer.html] https://www2.kenyon.edu/Depts/Religion/Fac/Adler/Reln270/Palmer-DaQin.htm

______________. «The Jesus Sutras: an Ancient Message for a Post-Modernist Future.» En Elixir: Consciousness, Conscience and Culture, No. 1, otoño 2005 [Citado según blog ecumenicalbuddhism 15/01/2010. https://ecumenicalbuddhism.blogspot.com/2010/01/jesus-sutras-part-two-ancient-message.html?m=1]

SAEKI, P.Y. The Nestorian Monument in China (II. Ed.).  Londres: Society for Promoting Christian Knowledge, 1928.

STANG, Charles M. «The “Nestorian” (Jingjiao) Monument and its Theology of the Cross.» En H. Teule, E. (et al) Syriac in its Multi-cultural context, Louvain, Peeters, 2017, pp. 107-118.

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Douglas Calvo Gaínza (La Habana, 1970). Escritor, traductor e investigador residente en Cuba, con tres maestrías y un doctorado sobre temas de humanidades, religión y filosofía. Estudia sobre budismo desde el año 2002 y colabora con BDE desde el 2020.

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