Gaia Refugio

JUAN PABLO RESTREPO Y JADE SÍVORI

Encontrar refugio en un mundo que parece desmoronarse es una de las tareas más desafiantes de nuestro tiempo. Vivimos en un planeta que parece volverse cada vez menos acogedor para la experiencia humana. Algunos científicos han denominado esta era de cambios radicales como el Antropoceno, una época en la que los refugios de vida abundante, característicos del Holoceno, dan paso a monoculturas de paisajes transformados por el capitalismo.

Gaia Refugio, Epuyén, Argentina. Fotografía de Jade Sívori.

El buddhadharma nos recuerda que la puerta al despertar consiste en encontrar verdaderos refugios. Pero, ¿qué hacer cuando los refugios que nos proporcionaban sustento material y, para algunas tradiciones, inspiración espiritual, parecen desvanecerse? ¿Cómo se transforma la práctica ante la drástica reducción del espacio vital para las vidas humanas y otras-que-humanas? Si bien el Dharma nos recuerda la impermanencia de todos los fenómenos del mundo, ¿deberemos entonces aceptar la degradación inexorable de las condiciones de vida que trae esta nueva era geológica, fruto de un consumo desmedido por parte de algunos pocos? Mas bien, creemos que la realización de la impermanencia debe consistir en considerar radicalmente un cambio en el estilo de vida y la configuración humana que ha propiciado la supuesta sociedad industrial de crecimiento perpetuo. Esto requiere formar comunidades donde pensemos y consideremos buenos vivires para la actualidad y posteridad.  

Por ello, construir y cuidar refugios en el presente se convierte en una tarea tanto ontológica como política. Nuestro refugio, ubicado en Epuyén, Patagonia Argentina (Puelmapu en mapudungun), es un espacio que hemos habitado durante más de cuatro años. Se encuentra a orillas del Lago Epuyén, en las faldas del cerro Pirke (cuyo nombre significa “susurro de dioses”).  Epuyén es un lugar único, no solo por la preservación de su naturaleza, sino también por el carácter telúrico de su gente. A finales de la década de 1980, el valle que habitamos estuvo en peligro de ser inundado para la construcción de una hidroeléctrica. Este hecho unió a la comunidad en una alianza improbable entre el pueblo mapuche y los recién llegados, muchos de ellos provenientes de ciudades como Buenos Aires. Es importante recordar que en esos años Argentina estaba bajo una dictadura cívico-militar, lo que impulsó a muchos jóvenes a migrar hacia zonas remotas o, en casos extremos, al exilio. La resistencia y la unión de este pueblo frente al proyecto de la represa se convirtieron en una de las primeras victorias de las luchas ambientales en el territorio argentino, un acontecimiento trascendental para la historia del activismo ambiental en el país. [i]

Visita del Maestro del Dharma español Luis del Val. Fotografía de Jade Sívori.

Gaia Refugio está compuesto de los lagos, las montañas y los vientos de este sur. Se compone también del pulso de la gente que lo habita, que recurre a nuestro lugar para comprender el territorio y habitar de otras maneras. En su forma actual, fue impulsado por quienes escriben, Jade Sivori y Juan Pablo Restrepo. Jade nació en Epuyén, es artista y fotógrafa. Juan Pablo, colombiano y habitante en la Argentina por mas de 15 años, es filósofo, practicante de yoga y budismo. Nos instalamos en Epuyén justo antes de la pandemia, en el verano de 2019. En 2020 nos dimos cuenta que no tenía sentido volver a Buenos Aires, donde habíamos formado nuestras vidas profesionales. 2020 fue un año de intenso aprendizaje, desde las cuestiones básicas de traer el agua de la vertiente, hasta aprender a hacer la leña para el invierno y preparar la huerta para el verano. Hemos aprendido otras maneras, nuevas para nosotros, pero tan antiguas como la humanidad misma.  El recorrido de Juan Pablo hizo que algunas prácticas que había explorado en diferentes lugares de Latinoamérica y Asia, entre ellas la meditación budista, pero también el yoga y la danza, empezaran a dialogar y habitar en este espacio. Fue allí donde comenzamos, en medio de la pandemia, a ofrecer un espacio de meditación para la comunidad, en donde personas locales venían a practicar y meditar cada semana. Poco a poco fuimos conformando una comunidad donde dialogábamos a partir de practicas budistas, pero también reflexionábamos en torno a la naturaleza prístina que nos rodea. Hicimos días de retiro donde incluimos caminatas en el bosque en silencio como parte de la práctica o sentadas de meditación frente a los coihues y cipreses del bosque patagónico. Una de las mayores inspiraciones budistas de este lugar ha sido la narrativa eco poética del ancestro budista Gary Snyder.[ii] Uno de los kōan a los que nos hemos visto arrojado desde que habitamos este lugar es cómo volvernos nativos:

Para empezar, el sentido de hacerse nativo, de pertenecer a un lugar, es crítico y necesario. No importa cuál sea el color de tu piel; lo esencial es cómo te relacionas con el territorio. Algunas personas actúan como si fueran a hacer una estancia rápida y luego seguir viajando. Esta es una mentalidad invasora. Otros, en cambio, tratan de comprender dónde están y qué significa vivir con sabiduría, cuidado y delicadeza en un lugar. Así mismo, para que tus hijos, nietos y las generaciones de mil años en el futuro puedan seguir habitando el mismo lugar, es necesario pensar como si fueras nativo: pensar en términos de toda la red de lo viviente. [iii]

En 2021 comenzamos a construir algunos espacios que pudieran recibir personas interesadas en nuestras actividades. Así fue como diseñamos dos espacios con técnicas de bioconstrucción, en las cuales utilizamos el barro y el fardo para crear paredes aislantes que permitieran proteger del frío. Poco a poco fuimos contemplando la idea de ofrecer residencias donde se conjugaran el arte, la meditación y la reflexión ecosófica. En una de nuestras primeras actividades que ofrecimos con artistas y científicos de la zona, buscamos conjugar estas diferentes áreas de exploración. La residencia fue llamada «Narrativas y Poéticas del Aire», la cual contó con la participación de 10 personas. En esa oportunidad exploramos la dimensión del aire y su comprensión desde diferentes áreas, tales como las ciencias atmosféricas y la biología, la música y las prácticas contemplativas. Nuestra experimentación buscaba retomar una idea fructífera del filósofo David Abram, para quien la crisis ecológica es una crisis en la relación con el aire. Una renovación de nuestra cultura y un camino hacia relaciones ecológicas responsables, por tanto, tendrá en cuenta una mayor honra y apreciación del elemento del aire. Tal como lo dice Abram: «¿Qué es el cambio climático, sino una consecuencia de no respetar —o incluso de no percibir— el medio elemental en el que estamos inmersos? ¿No es el calentamiento global, o el desvarío global, una simple consecuencia de dar por sentado el aire?». [iv]

Fotografía de Jade Sívori.

Creemos que prácticas contemplativas que provienen del yoga y el budismo honran justamente el elemento aire de una manera preponderante. El énfasis en ciertas prácticas budistas de la atención plena de la respiración o en las diversas tradiciones del haṭha yoga donde el prāṇa se convierte en el elemento mas importante a ser cultivado, nos muestran la riqueza de estas tradiciones, entre ellas el budismo, para ofrecer otras maneras de respeto y relación en medio de la crisis ecológica.

Además del buddhadharma y el arte, nuestra exploración y construcción ha sido profundamente influenciada por el Trabajo que Reconecta (TQR) de la ecofilósofa y activista norteamericana Joanna Macy. La relación de Juan Pablo con este enfoque comenzó cuando descubrió el Trabajo que Reconecta en Colombia, a través de la fundación Reconectando, del cual ahora forma parte activa. En 2023, ofrecimos un encuentro llamado «Reconectarnos con la Tierra», en el que exploramos la espiral del TQR, enfocándonos especialmente en la primera etapa, que nos invita a conectarnos con la gratitud. En este evento contamos con la presencia de mas de 20 jóvenes, quienes participan de la licenciatura de agroecología en la universidad de nuestra biorregión. Creemos que la participación de jóvenes en estos encuentros es muy importante ya que los acerca a una visión diferente de cómo habitar la actual crisis ecológica, adentrándose en prácticas de bienestar para ellos mismas y la Tierra.

El nombre de nuestro proyecto, Gaia Refugio, proviene de una de las prácticas del TQR, donde se nos invita a encontrar un lugar en la naturaleza para dialogar con seres otros-que-humanos. De hecho, una de las mayores inspiraciones para Gaia Refugio es que este espacio pueda fomentar nuevas relaciones con el mundo vivo que habitamos. Consideramos que Gaia Refugio es un espacio de conexión y diálogo, donde exploramos las interrelaciones entre el buddhadharma y otros conocimientos y perspectivas. Nuestro interés es construir relaciones basadas en el respeto y el aprendizaje con el entorno vivo que compartimos.

Gratitud: Reconectando a través del TQR. Fotografía de Jade Sívori.

En la actualidad nuestro espacio está abierto para generar encuentros, retiros y residencias. Recientemente ofrecimos un retiro llamado Naturaleza Creativa, junto a la cantante argentina Loli Molina [v] donde exploramos la creatividad a través del sonido, el contacto con el bosque, la meditación y la indagación filosófica. Pronto organizaremos otro retiro de Yoga y meditación. Asimismo, recibiremos la visita de artistas de nuestra bioregión, la Comarca Andina, para explorar las capacidades de las practicas artísticas de generar afectaciones y pensar horizontes de futuros amables.  Creemos en el surgimiento de relaciones de cuidado y respeto a partir de la exploración de mixturas creativas con diversas áreas de conocimiento, entre las cuales se encuentran algunas prácticas contemplativas que hemos aprendido del budismo.

Reconectarnos con la Tierra en 2023. Fotografía de Jade Sívori.

Una de las tareas más urgentes, según la antropóloga Anna Tsing, es crear refugios donde la vida abundante, el legado que nos ha dejado esta era llamada Holoceno (y la antigua historia de Gaia), pueda ser protegida y preservada. [vi] Creemos así también, junto a la tradición budista, que los refugios son mas que lugares, son estados del espíritu, que deben recordarse y cultivarse. La tarea, o el verdadero trabajo, tal como lo describiera uno de los ancestros del Ecobudismo Gary Snyder, es unir nuestras mentes y corazones en uno solo para recordarnos nuestra pertenencia a este tejido que llamamos vida y desde este lugar de honra, aprecio, ternura y firmeza, responder apropiadamente a las múltiples crisis que nos atraviesan.  Conservar, pero también diseñar, descubrir y crear éticas de coexistencia es una de las razones por las cuales deseamos que exista Gaia Refugio.


[i] Para conocer más sobre la historia de esta emblemática lucha ambiental, puede verse el documental No al Dique, dirigido por Ivana Legler y producido por Ernani Iuso, dos personas muy queridas y activas en la región. El tráiler está disponible en el siguiente enlace: https://youtu.be/9tZz6-AZnMY?si=5hby2RnZNSi1e5g7

[ii] Pensamos en Gary Snyder como un ancestro o elder, cuya visión ha nutrido nuestra experiencia de estar en un lugar. Para profundizar en su pensamiento, podés leer el siguiente artículo en este mismo portal: https://espanol.buddhistdoor.net/gary-snyder-un-ancestro/

[iii] Snyder, Gary (1980). The Real Work. Counterpoint. p. 86.

[iv] David Abram (2010), “A Commonwealth of Breath,” en Gaia in Turmoil, ed. Eileen Crist  y H. Bruce Rinker (Masachussets: MIT Press), 263

[v] La música y poética de Loli Molina coincide con nuestro interés de explorar sensibilidades que nos permitan maneras de habitar tiernas y responsables. Puedes escuchar su música aquí: https://open.spotify.com/intl-es/artist/4mStQ3gsuRt6YDkloBov32?si=_cWQLswrTviLh9VY13RAJQ

[vi] Tsing, Anna (2023). Los Hongos del Fin del Mundo: Sobre la Posibilidad de Vida en la Ruinas Capitalistas. Caja Negra.


Jade Sívori es fotógrafa y artista visual, graduada de la Escuela de Fotografía Creativa Andy Goldstein y A.R.G.R.A. Estudió en la clínica para artistas visuales Proyecto Imaginario y ha realizado diversas clínicas y talleres de arte. Cocreó una galería de arte llamada Chez Nana en La Pedrera, Uruguay. Fue editora de fotografía en Revista Ohlalá (La Nación) y actualmente es colaboradora en diversos medios de comunicación. Junto con Juan Pablo Restrepo cocrea el espacio «Gaia Refugio» dedicado a encuentros de meditación y yoga, generando encuentros artísticos para poner en conversación medio ambiente, crisis climática y espiritualidad. El último encuentro se llamó Habitar, donde se encontraron artistas, periodistas y escritores a dialogar sobre espiritualidad y ecología.

Juan Pablo Restrepo Tafur es filósofo por la Universidad del Valle de Cali (Colombia) y actualmente doctorando en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Con más de 20 años de experiencia como profesor y practicante de yoga, ha profundizado en las tradiciones del budismo indo-tibetano y zen, dedicándose a la meditación y participando en retiros y estudios intensivos en Asia y Latinoamérica durante más de 15 años. Actualmente, representa en Sudamérica a la organización Global Peace Initiative for Women (GPIW), promoviendo el diálogo entre espiritualidad y cambio climático. También es miembro del Núcleo de Etnografías Amerindias de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y aprendiz-facilitador de Reconectando, una iniciativa que integra el Trabajo que Reconecta de Joanna Macy y la Ecología Profunda en la construcción de paz en Colombia. Sus áreas de interés incluyen la filosofía ambiental y su vínculo con la religión y la espiritualidad, la crisis ecológica contemporánea y el Antropoceno.