Gary Snyder, un ancestro

JUAN PABLO RESTREPO

Este artículo forma parte de nuestra edición especial: «Budismo, ecología y cambio climático»

Gary Snyder. Photo: Kurt Lorenz.

El primer texto de Gary Snyder que tuve en mis manos fue una selección de poemas y ensayos llamada La mente salvaje(2016b), entonces recientemente traducida al castellano. Recuerdo llevar ese libro a un peregrinaje de cinco días por las montañas de la Patagonia Argentina. Sintonizarme con el caminar en los bosques de cipreses y coihues le dio a la lectura de estos poemas una materialidad afectiva que aún hoy me acompaña.

Leer sus poemas con el mundo vivo que me rodeaba me permitió reconocer la transmisión de una enseñanza potente, las palabras de un maestro y un ancestro. Comprender a Gary Snyder como ancestro invita a reconocer su obra y vida como un ejemplo para quienes hoy practicamos el camino del Buddha. Comprenderlo como ancestro en el Occidente que habitamos (al menos de manera ambigua en los países latinoamericanos) es reconocerlo como puente entre las condiciones históricas de nuestro presente y la tradición budista. Su rol como ancestro entonces es tanto ejemplo como mediador. Y en ese rol ambiguo se despliega una visión creativa de lo que puede llegar a ser el dharma, el camino, la realidad. Porque, como nos lo recuerda su obra y vida, es de la realidad de lo que se trata, de esa realidad que se construye con trabajo duro, con pinchazos—tal como dice su maravilloso Verso de la Tierra (2016b): «Lo bastante punzante para hacerte fuerte/lo bastante anciana para darte sueños»; con largas horas de mirar a la pared y quizás rumiar un kōan. Una realidad a la cual accedemos a partir de poemas, trabajo, contemplación y un poco de suerte. 

Y si observamos la realidad, es innegable que una dimensión de nuestra existencia-tiempo está signada por la catástrofe ecológica, por un deterioro y modificación dramática de las condiciones de habitabilidad para las entidades vivas del mundo, tanto que según algunos científicos declaran que nos acercamos a una sexta extinción masiva. Leer a Gary Snyder hoy es reconocer entonces el rastro de quien supo leer el signo de los tiempos, los del suyo mismo y de los que vendrían. Quisiera, a través de este escrito, introducir su vida y obra para quienes no han tenido el gusto y la fortuna de adentrarse en ella. Porque, como dice el Roshi Daniel Terragno en una de sus enseñanzas, uno «se adentra, se intima» con su obra.

Gary Snyder ha sido considerado uno de los pensadores con mayor influencia, junto al filósofo noruego Arne Naess, en el movimiento de Ecología Profunda (Sessions, 1995). Han aparecido varios ensayos suyos sobre el tema en distintas antologías importantes para este movimiento. Sin embargo, a diferencia del filósofo noruego, la obra de Snyder es ecléctica: poesía y ensayo por igual son los vehículos en los que el autor norteamericano vierte su voz para expresar su perspectiva. Dando sus primeros pasos como poeta en la que se denominó la Generación Beat en la costa oeste de los Estados Unidos, Snyder es considerado uno de los fundadores y precursores del movimiento contracultural de la década de 1960.

Gary Snyder con Allen Ginsberg en 1996. Fotografía de Chris Felver.

Junto a Allen Ginsberg, Jack Kerouac y otros poetas de esta generación, marcaron el renacimiento poético de San Francisco. Nacido en San Francisco y criado en una pequeña granja del norte de Oregón, Snyder encarnaba el ideal del hombre natural, simple y autosuficiente del lejano oeste, tal como fuera retratado por Jack Kerouac en Los Vagabundos del Dharma, novela en la que Snyder inspira el personaje Japhy Ryder. Dice el célebre autor de En la Carretera:

Japhy Ryder era un tipo del este de Oregón criado con su padre y madre y hermana en una cabaña de troncos escondida en el bosque; desde el principio fue un hombre de los bosques, un leñador, un granjero, interesado por los animales y la sabiduría india, así que cuando llegó a la universidad, quisiéralo él o no, estaba ya bien preparado para sus estudios, primero de antropología, después de los mitos indios y posteriormente de los textos auténticos de mitología india. Por último, aprendió chino y japonés y se convirtió en un erudito en cuestiones orientales y descubrió a los más grandes Vagabundos del Dharma, a los lunáticos zen de China y Japón. Al mismo tiempo, como era un muchacho del noroeste con tendencias idealistas, se interesó por el viejo anarquismo del I.W.W (Industrial Workers of the World) y aprendió a tocar la guitarra y cantar canciones proletarias que acompañaban su interés por las canciones indias y el folclore (Kerouac, 2015: 15).

Gary Snyder estudia antropología en Reed College, donde toma sus primeros contactos con las lenguas y el pensamiento oriental. En el otoño de 1951 encuentra los Ensayos sobre budismo zen en una librería de San Francisco, obra de uno de los precursores del budismo zen en Occidente, D.T. Suzuki, quien lo impacta profundamente (Fields, 1992: 213). En 1952 decide estudiar lenguas orientales en la Universidad de Berkeley, entrando en contacto de manera directa con la poesía china del periodo Tang. Estudia japonés y chino, con el propósito de comprender los textos zen de primera mano.

En 1956 Snyder viaja a Japón para profundizar su estudios y práctica zen, con el apoyo de Ruth Fuller Sasaki [1]. Allí estudia junto a Sesso Oda Roshi por 7 años en el monasterio Daitokuji, perteneciente a la rama zen rinzai. En este lugar, Snyder se dedica de manera intensiva al estudio de los textos clásicos de la tradición del budismo zen y a hacer seshins [2] junto a su maestro Oda Roshi. Con respecto a su experiencia en Japón y su estudio del budismo zen Snyder escribe:

Describiré mi experiencia durante los años sesenta como koji (miembro laico) en el monasterio de Daitoku-ji, un templo de la escuela zen rinzai en Kioto. Nos sentábamos con las piernas cruzadas y meditábamos un mínimo de cinco horas diarias. En los descansos, todos hacíamos trabajo manual: ocuparnos del huerto, escabechar, cortar troncos, limpiar los baños, hacer turnos en la cocina. Nos entrevistábamos con el profesor Oda Roshi, al menos dos veces al día. En ese momento se esperaba de nosotros que hiciéramos una presentación de lo que habíamos entendido del kōan que nos había asignado (Snyder, 2016a, 204).

En 1969 retorna a los Estados Unidos, asentándose en las Sierra Nevada del Norte de California, donde hoy en día continúa viviendo. Dice el mismo: «Regresé a los Estados Unidos en 1969 con la que era mi esposa en aquel momento y nuestro primer hijo, y pronto nos trasladamos a la Sierra Nevada. Además del trabajo en granjas, con los árboles y en política, mis vecinos y yo hemos intentado seguir algo de práctica budista formal. La mantenemos laica y no profesional a propósito.» Más adelante acota bellamente: «Todos nosotros somos aprendices de la misma maestra con la que las instituciones religiosas trabajaron originalmente: la realidad» (Snyder, 2016a: 206). Ha recibido diversos premios por su labor literaria, entre ellos el Pulitzer Prize, gracias a su colección de poemas Turtle Island. También ha sido destacado por su activismo ecológico ligado al movimiento de los procomunes y el bioregionalismo en Norteamérica.

Poeta, antropólogo, ecologista, budista, activista. Snyder es un híbrido en el cual convergen diferentes tradiciones y disciplinas. Por un lado, es atravesado por el movimiento contracultural que se desarrolló en Norteamérica en la posguerra, previo a los años sesenta, donde emergen los discursos en defensa de los derechos civiles, así como también los movimientos antinucleares y posteriormente el movimiento en contra de la guerra de Vietnam. Así mismo el avance del «desarrollo», la creciente industrialización y el American Way of Life característico de la posguerra, comienzan a hacer patente el deterioro del medio ambiente y la responsabilidad del humano en las nefastas consecuencias de la contaminación ambiental y la extinción de especies. Es pues el momento en que se potencia una respuesta ecológica a la crisis ambiental a través de diversos movimientos como Greenpeace, Earth First!

Nuestro autor además pertenece a una generación en la cual se hizo posible la exploración de diferentes estilos de vida y caminos espirituales. Snyder es, en cierto sentido, un fruto y expresión de las nuevas condiciones de posibilidad que surgen en el ámbito de la espiritualidad, abiertas por el proceso de secularización de las sociedades del Atlántico Norte. Nos dice el mismo Snyder:

Investigar nuevos estilos de vida es nuestro trabajo, como lo es la exploración de nuevos caminos para explorar nuestros reinos interiores —con los peligros conocidos que esto conlleva… Debemos saber que somos los primeros seres humanos en la historia que tenemos el legado cultural y experiencia previa ancestral disponible para nuestro estudio y ser lo suficientemente libres del peso de las culturas tradicionales para buscar una identidad más amplia (Snyder, 1995: 45).

Así mismo la obra de Snyder está ubicada en un territorio particular: un lugar que él pretende llamar Isla de la Tortuga en el cual convergen tradiciones nativas ancestrales, movimientos contraculturales y políticas imperialistas y capitalistas. Gary Snyder es un autor periférico y polifacético, que se ubica en un margen político y espiritual. Su obra resulta de gran interés por diversos aspectos: la comprensión antiesencialista y relacional de la realidad le permite leer una tradición milenaria como el budismo zen en clave política y ecológica, reformulando así lo que entendemos por budismo, ecología y política. Así mismo, su lugar en la tradición contracultural norteamericana y la herencia de poetas y escritores que tuvieron una profunda preocupación por intimarse con la naturaleza (pensemos en Walt Whitman, Henry David Thoreau, Aldo Leopold o John Muir), lo lleva a comprender el rol del poeta y el hacedor de mitos como vital en la formación de una nueva sensibilidad estética que permita acercarnos en una manera no utilitaria y dualista a la naturaleza, hacernos ella. Esto a su vez se expresa como una experimentación en el lenguaje poético y una reflexión en torno a su relación con el territorio.

Considero a Gary Snyder como un posible interlocutor para un diálogo entre el budismo y su desarrollo en Latinoamérica. Por un lado, Snyder es una conversación viva entre tradiciones. Fue uno de los primeros autores profundamente preocupados en entablar un diálogo entre budismo y Occidente. Desde sus primeros ensayos piensa la relación entre el Dharma budista y la tradición política y literaria occidental. Por otro lado, como lo vimos anteriormente, encuentra una urgencia en pensar la propia práctica (lo que los budistas llamarían el Dharma) en profunda conexión con los acontecimientos epocales representados por el posible desastre nuclear y la creciente degradación del mundo vivo. Evaluar y recorrer el camino de este autor nos puede permitir vislumbrar fuentes de convergencia y tensión entre el budismo y su desarrollo en Occidente y Latinoamérica. Snyder es un autor vigente (y vivo) para el pensamiento ambiental y el budismo. Considero que indagar en su obra puede representar un aporte para estos dos campos en un momento donde la crisis ecológica y los diversos colapsos sistémicos, exigen narrativas que renueven

Bibliografía

Fields, Rick (1992) How the Swams Came to the Lake, Boulder: Shambala

Publications

Kerouac, Jack (2017b) Los Vagabundos del Dharma, Barcelona: Editorial Anagrama

Sessions, George ed. (1995) Deep Ecology for the Twenty First Century, Boston: Shambala

Snyder, Gary

  • (1974) Turtle Island, New York: New Direction Books
  • (1995) A Place In Space, Berkeley: Counterpoint
  • (2016a) La Práctica de lo Salvaje, Madrid: Varasek Ediciones
  • (2016b) La Mente Salvaje, Madrid: Ardora Ediciones.

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[1] Ruth Fuller Sasaki es una de las primeras mujeres en establecer puentes entre el Zen y Occidente, organizando varias traducciones de los clásicos chinos y fundando el primer instituto Zen de New york, además de ser la primera mujer en impartir instrucciones de meditación en los Estados Unidos.

[2] Retiros intensivos en el Zen. Significa Tocar la Mente – Corazón. Se desarrollan en espíritu de silencio e incluye práctica de meditación sentada (zazen), enseñanzas con el maestro (Teisho) y entrevistas personales con el maestro (Dokusan).

Juan Pablo Restrepo estudió filosofía en la Universidad del Valle, Cali-Colombia. Ha enseñado por más de 15 años yoga y meditación. Es practicante de budismo en las tradiciones indo-tibetana y zen. Es representante para Suramérica de G.P.I.W (Global Peace Initiative for Women), organización que crea diálogos y encuentros entre líderes espirituales y jóvenes ambientalistas. Es doctorando en filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente investiga temas relacionados al Antropoceno, la catástrofe ecológica y la manera en que ésta afecta las narrativas espirituales. Es miembro activo del Núcleo de Etnografías Amerindias (NuetAm) dirigido por Dra. Florencia Tola y del Grupo de Estudios Posthumanos dirigido por Dra. Gabriela Balcarce. Vive en Epuyén, un lugar en la Patagonia Argentina, donde construye junto a su pareja Jade Sívori, un espacio de encuentros, retiros y actividades que aporten a la sanación y liberación del humano y la Tierra.