El tantra en la sangha (siglos V-VII)

ALEJANDRO TAPIA VARGAS

El tantra es una de las corrientes más enigmáticas del Dharma. Se le considera sólo para iniciados, con prácticas mágicas, ocultas y/o sexuales. También es una corriente malentendida, apetecida y/o discriminada. Se desconocen sus orígenes precisos, aunque su penetración en la sangha sí ha sido más o menos ubicada.

De entrada, sé que desilusionaré a mis lectores. No soy un iniciado. No pertenezco a linaje alguno. Mi acercamiento a los grupos con actividades tántricas ha sido como simpatizante no miembro y, por lo mismo, me han sido negadas las prácticas más íntimas (Casa Tíbet, Camino del Diamante, Nueva Tradición Kadampa). Con este ensayo sólo pretendo responder a una pregunta: ¿en qué momento los miembros de la sangha incorporaron los principios del tantra? Expondré en líneas generales mis indagaciones y reflexiones.

Tantra

Los tantras son escritos que se enfocan en ritos y en la práctica meditativa. Hablar de tantra también es referirse a las prácticas asociadas con estas escrituras. El concepto es engañoso, ya que se usa de manera plural y multilínea. No hay tal cosa como UNA escritura o un canon. Cada tradición tiene sus propias escrituras tántricas. La transmisión de la enseñanza y las prácticas se da por la vía de un maestro a su discípulo. Lo que deriva en una variedad de tradiciones, ejercicios, prácticas diferenciadas y cientos de escrituras (quizá lo más cercano a su definición literal: trama, hilar).

El tantra como disciplina no posee una definición única. Aunque hay ciertos elementos generales que le definen y que la mayoría de las tradiciones identifican. Ejemplo de esto son el uso de mantras y de mandalas, la visualización y el culto a deidades, ceremonias de iniciación y prácticas yóguicas, que se llevan a cabo para la adquisición de siddhi (poderes o liberación).

El siddhi dentro del budismo tántrico se entiende como habilidades o el éxito en el manejo de las prácticas soteriológicas. Una simplificación del concepto sería pensar en la adquisición de poderes mágicos, poderes mundanos o secundarios a la práctica, aunque también se incluya el poder supremo de la liberación o iluminación (véase Tabla 1); de ahí los nombres de siddha o mahasiddha a quienes han adquirido una u otra de estas habilidades.

8 poderes siddhi:

(1) Una espada que, al empuñarla, permite volar a quien la porta;
(2) una opción que al aplicarse en los ojos permite ver todo en el mundo, por muy distante o pequeño que sea, incluyendo deidades;
(3) la capacidad de caminar a gran velocidad largas distancias aplicando una sustancia especial en los pies;
(4) el poder de volverse invisible untando una sustancia en la frente;
(5) el arte de extraer la esencia de sustancias comunes, la cual puede usarse para otorgar longevidad o para convertir el hierro en oro;
(6) la capacidad de volar a reinos distantes del universo;
(7) la elaboración de píldoras que, al consumirse, vuelven invisible a quien las usa;
(8) la capacidad de ver tesoros bajo la superficie de la tierra.
Traducida de Lopez (sic), 2025, p. 435.

Pero me estoy adelantando. Quiero ensayar aquí el momento social o el movimiento espiritual que gestó el tantra. Pretendo ubicarlo en la época que apareció e identificar qué permitió la adopción del tantra por los primeros budistas. Una presunción, lo sé. Permítaseme una primera aproximación.

Antecedentes

¿Cuáles fueron los sistemas precedentes del tantra y cómo es que el tantra pudo derivar de ellos? Bueno, puedo ubicar: Al ritual védico, el contexto histórico, al movimiento sramana, la devoción bhakti y las prácticas mágicas indias. Veamos.

1.-Srauta. Quizá el principal antecedente del tantra fue la tradición védica practicada por los brahmanes. Prácticas tántricas se inspiraron en las prácticas rituales védicas como una adaptación integral del rito védico, el sacrificio de fuego (joma), ​​el rito védico de la purificación real (rajyasuya), el rito de iniciación en cuanto «consagración» (abhiṣheka); la práctica tántrica de visualizarse como una deidad tuvo también precursores védicos, en aquellos que se requirió la identificación ritual con la deidad, tanto mediante la visualización interna como mediante acciones rituales externas. 

El sistema ritual védico (srauta), tuvo un declive gradual entre los siglos V y XIII. Su desaparición estuvo acompañada por el auge paralelo de las tradiciones tántricas, que desarrollaron nuevos sistemas rituales y tomaron elementos de sus precursores. Las tradiciones tántricas indias aceptaron y desarrollaron aún más las sofisticadas doctrinas cosmológicas y desarrolladas por la tradición filosófica Sankhia y las prácticas contemplativas de su escuela del yoga.

«Resquebrajamiento hegemónico». Tras las incursiones de los hunos (o heftalitas) a mediados del siglo V vino el debilitamiento del imperio Gupta. Y no fue cualquier cosa. Durante doscientos años la India florecía en escritura, en arquitectura, en escuelas y sistemas de pensamiento (o, digamos «religiones» y «filosofía»).

Para finales del siglo, la unidad política que permitió estos desarrollos se rompió dividiéndose en sub-reinos. Los Guptas orientales de Magadha, los Mauakaris y Pushyabhutis; en Gujarat dominó el reino iranio de los Maitrakas y en Bengala los Gauda se unificaron. Además de múltiples principados menores en guerra continua. Con el reinado de Harsha (Harshavardhana) a inicios del siglo VII, el norte volvió a estar unificado brevemente durante cuarenta años (un dato al margen: el famoso peregrino y traductor chino, Xuanzang estuvo en la India durante esta ventana de tiempo).

El movimiento tántrico debe ser entendido en este contexto. No sólo fue una ruptura con el sistema védico, fue una respuesta ante la crisis y el resultado de la enemistad entre y contra sacerdotes (brahmanes) y gobernantes (Chatrias). Como si simbólicamente se hubiese llevado esta fragmentación social al plano de lo sacro, con todo y sus polémicas y rivalidades. Se le acompañó como un énfasis en la secrecía, la lealtad, los votos, la fidelidad y la confianza al propio clan, al dios o al señor.

La India hacia el año 590. (fuente: https://www.worldhistory.org/uploads/images/10331.png?v=1758901025-0)

3.-Sramana. Un antecedente ya instalado en la India de entonces fue el movimiento de renunciación (sramana) que inició mil años antes. Su objetivo fue la liberación (moksha) de la existencia cíclica (samsara); mediante distintos caminos como la renuncia y el ascetismo para lograr el despertar (bodhi) y con el que se alcanza el conocimiento (jñana). Donde la meditación y el yoga se consideraban claves para desarrollar esta realización. Las tradiciones tántricas tienen su origen dentro de estos grupos, conformándose bajo estos supuestos y las prácticas contemplativas de tradiciones renunciantes.

4.-Bhakti. El movimiento bhakti fue relativamente nuevo. Se caracterizó por una tendencia hacia el monoteísmo. La devoción a un único dios creador supremo se consideraba la clave de la salvación. Esta tendencia se ve reflejada en algunos textos Upanisads posteriores (de la segunda mitad del primer milenio a.e.c.) y en el Bhagavad Gīta (de fecha aproximada en torno al año 100 e.c.). Instan a la devoción a Dios como el camino supremo hacia la liberación. Esta devoción es un rasgo central de la mayoría de las tradiciones tántricas hindúes.

La tradición Vishnu Pañcaratra (siglo III e.c.) es un ejemplo que fusionó prácticas bhakti y tántricas reflejadas en sus textos. Entre los budistas tántricos, la devoción se limitó al maestro o gurú, como puede constatarse en elGurupañcasika (Cincuenta estrofas de la devoción al maestro) atribuido a Ashvaghosha del siglo II e.c.

Shiva-Parvati. Kausambi, Uttar Pradesh, siglo V. (fuente: Museo Indio de Calcuta, Gallería de Arqueología. https://kevinstandagephotography.wordpress.com/2024/01/19/indian-museum-kolkata-the-archaeology-gallery/#jp-carousel-32435)

Orígenes

La tradición tántrica más antigua conocida fue hinduista —diríamos hoy— la de la secta Shiva Mantramarga. Se caracterizó por rituales públicos realizados por sacerdotes y por un culto privado a la deidad Bhairava (un aspecto de Shiva) o centrado en la diosa propiamente. Los primeros textos Mantramarga se han datado en el siglo V.

En la sangha hubo un quinto factor, la magia o los encantamientos. Desde principios de la era común, los miembros de la sangha no sólo memorizaban sutras como parte de su aprendizaje, sino que recitaban versos protectores tomados de ellos (paritta) y celebraban ofrendas a los yakshas (espíritus de la naturaleza) y nagas (seres mitológicos protectores) para pacificarlos. Así, alrededor del siglo V y durante al menos dos siglos, los budistas produjeron un número creciente de obras centradas más en fórmulas mágicas conocidas como dharaṇī y las prácticas rituales que las empleaban.

Amuleto mandala dharani en escritura siddham (brahmi), grabado en papel, de finales de la dinastía Tang. (Fuente: Conservado por la Sucursal de Hangzhou del Archivo Nacional de Publicaciones y Cultura. Imagen reproducida en el Vol. 16, no. 5, de la revista Religions, 2025. Todos los derechos reservados. https://www.mdpi.com/2077-1444/16/5/635)

Muchas de las primeras escrituras tántricas budistas son, básicamente, libros de fórmulas mágicas (grimorios) o compilaciones de rituales mágicos que pretendían lograr diversos fines mundanos. Gradualmente se volvieron más sofisticados y más tarde llevaron a la composición de sutras más enigmáticos, que finalmente se etiquetaron como «tantras rituales» (kriyatantra) y son parte de un cuerpo más grande documental.

El surgimiento de las tradiciones budistas tántricas en esta época parece haber sido el resultado de un lento proceso de desarrollo de la literatura mágica dentro de las tradiciones ahora denominadas Mahayana. Lo mismo ocurrió con las primeras escrituras tántricas Shiva, que se compusieron aproximadamente en la misma época, alrededor del siglo VII.

Un sexto factor fue clave en la sangha, estoy pensando en la noción de upaya o, más en particular, el upaya-kaushalya, que se refiere a los medios hábiles para la enseñanza. Se refiere a la habilidad del maestro para enseñar o transmitir la enseñanza a su audiencia o discípulos, de acuerdo con sus condiciones particulares. Implica el uso de estilos pedagógicos, medios didácticos, prácticas religiosas o técnicas de meditación distintivas y según sea más eficaz para quien le escucha o sigue. No eran (ni aún hoy) solo recursos, trucos, medios, o estratagemas, ya que, además de ayudar a entender una enseñanza, pues conlleva un resultado benéfico para el estudioso y la comunidad. El upaya está presente no sólo en la enseñanza oral directa o en la relación maestro-alumno, sino que fue transmitido a través de los sutras, jatakas y otras escrituras como el Divyavadana.

Los miembros de la sangha adoptaron prácticas tántricas y las integraron al marco del Dharma budista. En un inicio, al parecer, fueron incorporadas como upaya. Las enseñanzas se transmitieron de manera confidencial a practicantes cualificados, lo que adquirió un sentido de secretismo y fue poniendo énfasis en la relación con el maestro, de donde derivó la idea de linaje.

Vestigios

Una de las primeras referencias a prácticas tántricas se encuentra en una inscripción de piedra en una tablilla en la villa de Gangadhar (Rajasthan, India), que procede del año 423 e.c. Hace referencia a las dakinis, diosas y al tantra (véase Tabla 2). Sin embargo, la palabra «Tantra» aquí puede referirse o bien a un texto, como a una droga o a un hechizo o mantra, y autores como Lorenzen dudan que se refiera a la literatura tántrica.

Inscripción Gangadhar

Por mérito religioso, el ministro del rey les hizo construir esta aterradora casa de las Madres, repleta de demonios femeninos (dakini) […] estas Madres impulsan el gran estruendo de las nubes de lluvia y agitan el océano con el viento poderoso que surge de los Tantras.

Traducida de Lorenzen, 2006, p. 71.

A partir del siglo VII y debido al intercambio activo y oficial entre India y la China Tang, el tantra penetró en nuevas tierras. A través de las rutas comerciales terrestres, se extendió por Asia Central y, por el mar, al sureste asiático. Debido a los intercambios diplomáticos, comerciales y religiosos, fue que los textos, las prácticas y las tradiciones tántricas llegaron a todo el continente asiático.

Al parecer, la primera referencia documentada del tantra budista procede del peregrino chino «Wu-Xing». Habló de una «enseñanza sobre el mantra» que durante su visita a la India era muy popular. El texto tántrico más antiguo conocido es un documento compilado por él mismo, el Mahāvairocanābhisaṃbodhi Tantra (“Despertar del Mahāvairocana Tantra”) de cerca del 680 e.c. Otro ejemplo es el Sutra en sánscrito Sarvatathagatatattvasaṃgraha (“Compendio de la realidad de todos los tathagatas”), denominado también como Tattvasaṃgraha Tantra, que se considera un documento procedente del siglo VII que muestra una síntesis textual entre prácticas budistas y elementos tántricos.

El caso es que cuando en el siglo VIII se volteó a ver el pasado, el tantra ya era una realidad diferenciada. Sus textos continuaron apareciendo, descubriéndose y/o produciéndose hasta el siglo XI.

Esto es lo que entiendo como los orígenes del tantra.

Con su propagación a nuevas regiones, al tantra se le incorporaron también nuevas prácticas y el Dharma se diversificó aún más. Aparecieron mantras, mudras, deidades furiosas, parejas divinas, deidades tántricas, viejos budas tomaron preponderancia, mandalas, nuevos utensilios para el ritual (vajra, thangkas), danza, postraciones…

Baste por el momento.

Quisiera hacer una aclaración antes de concluir. Hay tradiciones tántricas que no llaman «tantras» a sus escrituras, sino ágama (acercamiento), jñana (conocimiento), samhita (compilación), siddhanta (tratado), vidya (sabiduría) y upanishads, sutra (discurso) y kalpa. Hay escrituras que también se dicen tántricas pero que no lo son; existen, por ejemplo, traducciones chinas del tantra que difícilmente los budistas chinos se definirían como tántricos, pese a estar orientados a la práctica del ritual, la meditación y los ejercicios yóguicos.

Hoy aquí quise explorar en qué condiciones el tantra se convirtió en una realidad social y cómo pudo incorporarse en la sangha. Confío haber dado con algunos indicios.

Ligas de interés:

Sobre el reinado de los Gupta

50 versículos sobre la devoción al gurú (en inglés)

El mahavairocanabhisaṃbodhi Tantra (en inglés)

El Sutra Sarva-tathagata-tattva-sangraha (en inglés)

Danza y transformación tántrica

Enseñanzas del Vajrayana

Alejandro Tapia Vargas es doctor en psicología y diplomado en religiones por la Universidad Nacional Autónoma de México; postgraduado en historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia; certificado en Buddhism Through Its Scriptures (Edx-Universidad de Harvard) y certificado en Indian & Tibetan River of Buddhism (Edx-Universidad de Columbia). Tiene un retiro de meditación Vipassana de 9 días en el Insight Meditation Society de Massachusetts. Es editor consultor de la revista científica Spirituality in Clinical Practice (de la American Psychological Association) y podcaster de ‘Lectura del Sutra’ (por Spotify).