Dharma de Recuperación: un programa budista entre pares
EZEQUIEL D´LEÓN MASÍS *
Origen de la comunidad
Dharma de Recuperación (Recovery Dharma, en inglés) es una comunidad de apoyo mutuo fundada en 2019 en los Estados Unidos. Su programa aborda distintas formas de adicción y codependencia, entendiéndolas como estrategias de afrontamiento o actos inconscientes de huida frente a una herida más profunda o subyacente, generalmente vinculada a traumas del pasado.
Este programa surgió del proceso de separación entre la membresía de Refuge Recovery. Una de las razones esenciales para su creación fue la necesidad de establecer un formato menos personalista, sin la figura de un maestro, promoviendo una participación más horizontal. En este modelo, cada miembro tiene voz y agencia propias, lo que fomenta un entorno equitativo y autónomo.
El contexto de la pandemia de COVID-19 fortaleció significativamente la realización de muchas reuniones en línea, permitiendo que la comunidad creciera globalmente. Surgieron espacios convocados por afinidad lingüística, origen étnico y diversidad sexual. Un ejemplo de esto es la Sangha de Afinidad Hispanohablante, la cual se reúne los martes vía Zoom, ofreciendo un espacio de práctica en español. En ella participan personas desde Estados Unidos, Colombia, Nicaragua, México, Ecuador, Guatemala, El Salvador, España, entre otros.
Algunos enfoques generales y prácticas
Gracias a los planteamientos de Carl Jung en el siglo pasado sobre la comprensión de las conductas adictivas, sabemos que el arquetipo que moviliza a las personas con problemas de adicción es el del buscador, llevado a un extremo extraviado y carente de límites sanos. Jung argumentó que la práctica de alguna experiencia espiritual, en un ambiente grupal, podría contribuir sustancialmente a la recuperación de quienes convivimos con procesos de compulsión, obsesión y dependencia de sustancias, personas, ideologías o hábitos.
Por su parte, algunos autores como Gabor Maté, enfatizan que lo contrario a la adicción no es la mera sobriedad o abstinencia sino la experiencia de conexión espiritual, pertenencia y autenticidad. En su libro En el reino de los fantasmas hambrientos, Maté expresa:
La psique de una persona adicta está poblada por demonios más aterradores que aquellos que muchas otras personas tienen que enfrentar, pero si emprende la búsqueda (espiritual), encontrará que no son más reales ni más poderosos. La recompensa al final del viaje, el tesoro que el héroe ha estado buscando, es nuestra naturaleza esencial (1).
Podemos afirmar que los comportamientos adictivos están comprendidos dentro del amplio concepto de «apego», tal como lo concebía el Buda Śākyamuni. Upādāna se traduce comúnmente como «aferramiento» o «apego vehemente». Es uno de los ejes que desarrollan en la Segunda Noble Verdad.
En el marco de la enseñanza sobre las causas del sufrimiento, hay cuatro tipos de aferramiento: apego a placeres sensoriales (kāmupādāna), apego a opiniones personales y creencias (diṭṭhupādāna), apego a hábitos y rituales (sīlabbatupādāna) y apego a un falso yo separado (attavādūpādāna). Curiosamente, la condición de la adicción incluye estas categorías, pues las conductas adictivas o codependientes acaban tiranizando nuestro sentido de identidad, volviéndonos presas de una estructura mental rígida, sometiéndonos a distintos patrones reactivos. (2)
La propuesta de Dharma de Recuperación no consiste en aplicarse etiquetas autoestigmatizantes ni en «alcanzar pasos», ni en aceptar creencias. Tampoco es un requisito considerarse «budista». Se entiende que el budismo, más que un «ismo», es una práctica. Esta flexibilidad de Dharma de Recuperación permite que la atmósfera de sus reuniones esté lo más libre de cualquier dogmatismo y que la esencia sanadora del Dharma beneficie tanto a miembros budistas como no budistas.
En Dharma de Recuperación se promueve la autoobservación atenta de uno mismo para ubicar con claridad las reacciones de evasión o rechazo que son utilizadas en los comportamientos destructivos. Esto permite a cada persona ajustar su vida, poco a poco, con autoobservación y a su propio ritmo, hacia una comprensión realista de la renuncia a estos hábitos, con mayor cuidado y presencia, así como con autorrespeto, compasión y sabiduría.
Las herramientas prácticas provienen de distintas tradiciones. Cada sangha puede decidir, por voto de mayoría, incorporar o no otras rutinas como el canto de mantras, recitaciones o rituales, creando un ambiente inclusivo, plural y diverso.
Las prácticas principales incluyen la indagación a partir de cuestionarios breves que favorecen el autoconocimiento, intercambios interpersonales, lectura del libro básico, discusión participativa, reflexión y compartición de experiencias. Todo se realiza con un enfoque conciso. La práctica colectiva se centra en la meditación, incorporando variantes como metta, atención enfocada en las sensaciones corporales, meditaciones guiadas, tonglen, ānāpāna y meditación silenciosa, entre otras variantes.
Se aceptan diferentes posturas corporales para la meditación formal: sentarse en un cojín con las piernas cruzadas, en un banquito seiza, en una silla sin usar el respaldo o, si es necesario, acostado por alguna condición especial.
El estudio del Dharma se enmarca en las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Noble Sendero, considerados como el núcleo central de los principios budistas. Otras veces, ciertos miembros o personas invitadas preparan charlas sobre otros asuntos sobre budismo, adicciones, trauma y recuperación. Los miembros tienen la libertad de complementar su propio camino con otras enseñanzas budistas u otros enfoques diferentes, siguiendo su discernimiento y siendo fieles al temperamento que tengan.
Dentro de esta comunidad de recuperación se cultivan las Tres Joyas del budismo clásico, entendiéndolas así:
- El Buda es nuestro potencial natural para despertar, es la capacidad innata de transformación que tenemos por derecho propio.
- El Dharma son las enseñanzas budistas aplicadas a la experiencia concreta del trauma y la recuperación de adicciones.
- La Sangha es la comunidad de amigas y amigos sabios que nos acompañan y estimulan en este camino de sanación y liberación. Se trata de una liberación muy simple que consiste en aprender cada día a desear menos para sufrir menos.
Una generosidad sostenible
El concepto de dāna se entiende como un acto de generosidad espontánea que hace posible sostener los servicios de cada sangha y sus recursos, ya que Dharma de Recuperación no cobra membresías ni tiene jerarquías económicas.
Los miembros pueden ofrecer dāna en distintas formas: contribuyendo con dinero de manera voluntaria, ofreciendo su tiempo para coordinar reuniones, guiando una meditación, leyendo textos, facilitando otro tipo de condiciones, etc.
Un espacio seguro para hispanohablantes
En Estados Unidos, donde muchas personas latinas buscan alternativas a los esquemas tradicionales de recuperación, han surgido reuniones en español que facilitan el acceso a quienes se sienten más cómodos expresándose en su lengua materna. Estas reuniones, tanto en línea como presenciales, se han expandido a países como España, Costa Rica, Ecuador, Chile y Nicaragua. Desde 2023, además, contamos con la primera edición del texto básico en español. (3)
Dharma de Recuperación fomenta un budismo secular en un ambiente participativo, sin figuras de autoridad. Se prioriza un trato equitativo y confidencial, promoviendo el empoderamiento entre pares. Además, existe una declaración explícita para prevenir acoso o abuso en la comunidad, con canales para presentar quejas ante Recovery Dharma Global, lo que ayuda a crear espacios emocionalmente seguros.
Sobre mi experiencia personal
Soy sobreviviente de abuso sexual en la infancia y llevo un proceso activo de sanación utilizando diversas herramientas. Atravesé el infierno de la adicción por muchos años. Practiqué el programa de 12 pasos por tres años, pero lo abandoné porque, definitivamente, no era el lugar adecuado para mí. Desde adolescente he sido lector de literatura budista y practico meditación desde 2012.
Mi primer contacto con la práctica fue a través de los retiros de Vipassana promovidos por la tradición de S. N. Goenka en Nicaragua. Posteriormente, tuve contacto con maestros y maestras de la escuela Soto Zen, perteneciente al linaje de Taisen Deshimaru, en Argentina. Más recientemente, he practicado en la Casa Zen de Costa Rica. Aunque estas experiencias han enriquecido mi comprensión del Camino Medio, ninguna de ellas me brindó el sentido de pertenencia empática y secularidad que sí he encontrado en Dharma de Recuperación.
La identificación entre personas que afrontamos retos problemáticos con los «fantasmas hambrientos» de la adicción es algo que no suele estar muy presente en espacios tan jerárquicos o demasiado religiosos. Coincido con la opinión de Stephen Batchelor cuando sostiene que:
(…) las ortodoxias tratan de controlar la imaginación para mantener su autoridad. La autenticidad del entendimiento de una persona se mide de acuerdo con su conformidad con los dogmas de la escuela. Si bien tales controles pueden proveer de una salvaguardia necesaria contra el charlatanismo y el autoengaño, también pueden usarse para suprimir tentativas auténticas de innovación creativa que podrían desafiar el statu quo. (4)
Contar con un programa no teísta y una sangha para mi recuperación ha transformado radicalmente mi vida. He logrado experimentar por primera vez una cierta fe creativa que, aunque se alinea con herramientas de varias tradiciones budistas que respeto, se integra a mi vida ordinaria con humor y gratitud. Dharma de Recuperación me ha dado no sólo una experiencia única de pertenencia sino, al mismo tiempo, una nueva profundidad a mis votos como practicante y a mi entendimiento sobre la condición humana, más allá del propio budismo, aunque partiendo de él.
¿Cómo formar una sangha de recuperación?
Cualquiera que tenga la experiencia mínima de haber participado en reuniones de Dharma de Recuperación y que, junto a otra persona aliada, tenga la determinación de aplicar principios budistas a su trayectoria de recuperación, puede abrir una sangha. La oficina de Recovery Dharma Global o, incluso, otras sanghas activas, pueden acompañar con alegría ese tipo de iniciativas.
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* El autor es escritor nicaragüense, actualmente es practicante de la escuela Soto Zen y miembro activo de la Sangha de Afinidad Hispanohablante de Dharma de Recuperación. Para contactar esta sangha, escribir a: [email protected]
NOTAS:
- Gabor Maté. In the realm of hungry ghosts. Close encounters with addiction. 4ta. ed. North Atlantic Books: California, 2020, p. 418. (La cita utilizada la tradujo el autor del artículo).
- Sobre los tipos de apego, ver esta descripción en inglés del Canon Pali: https://www.palikanon.com/english/wtb/u_v/upaadaana.htm
- Dharma de Recuperación. Cómo utilizar las prácticas y principios budistas para curar el sufrimiento de la adicción. ed. Recovery Dharma Global (www.recoverydharma.org): Florida, 2023.
- Stephen Batchelor. Budismo sin creencias. Traducción de José Ignacio Moraza. Edición digital en formato E-pub por Titivillus: 1997, p. 78.
