ENTREVISTA A PAULO BORGES: «Existe algo a lo que llamamos realidad, pero que en verdad es indefinible». Segunda parte.

FINA IÑIGUEZ ABAD

Puede leer la primera parte de este artículo aquí

BDE: Otro de sus proyectos fue fundar el «Partido por los Animales y por la Naturaleza»… ¿Cree que los valores del budismo pueden beneficiar a la política?

PB: Considero que los valores del budismo, así como de la espiritualidad en general —la comprensión de la interdependencia de todos los seres en la red de la vida y la necesidad de atender con conciencia, sabiduría, amor y compasión nuestra vida cultural, social, política y económica—, son absolutamente necesarios, en una versión secular, para que la política pueda llevarse a cabo en favor del bien común y, si es posible, del bien de los seres no humanos, de la naturaleza y de la Tierra.

Sin ello, la política seguirá siendo cada vez más incapaz de aportar las soluciones que las personas y el mundo necesitan, y seguirá siendo parte del problema y no de la solución, agudizando el estado mental y emocional de dualidad, polaridad y conflicto, interior y exterior, que se extiende de forma preocupante por Europa y el mundo.

Sin embargo, eso no es fácil, ya que quienes se dedican a la política en general aún no han tomado conciencia de la importancia y la urgencia de la espiritualidad, que a su vez sigue estando muy ligada a la religión y poco desarrollada en su versión secular. Intenté introducir la espiritualidad secular en la política, lanzando el tema de la «política de la conciencia», pero mi experiencia fue algo frustrante, ya que constaté que el propio partido que creé, y que pretendía ser alternativo, no estaba preparado para ello, prefiriendo las formas convencionales de hacer política. Aun así, sigo convencido de que una expresión política de la espiritualidad es inevitable, siendo el camino del futuro ya presente.

BDE: Los jóvenes, en teoría, tienen o deberían tener la vocación de cambiar el mundo. Pero en estos tiempos convulsos, sacudidos por el odio y el egoísmo, vemos que muchos tienden a retroceder a otros tiempos y valores autoritarios. ¿Cómo ve a los jóvenes y su futuro?

PB: De hecho, esta es una situación en la que pienso mucho, sintiendo la perplejidad que me produce el contraste con mi experiencia cuando era joven, ya que la prioridad de gran parte de mi generación era cambiar el mundo y cuestionar radicalmente la vida convencional, las instituciones y el autoritarismo. Sin embargo, empecé a ver que ese ímpetu, muy vivo en Portugal en la época de la revolución del 25 de abril, comenzó a desvanecerse y, a lo largo de mi vida como profesor, he visto cómo los alumnos se volvían cada vez más pasivos, con menos inquietud existencial y búsqueda interior, y más preocupados por las calificaciones para obtener un título y progresar en su carrera. Hoy los veo más centrados en sí mismos, lo que puede explicar que algunos se adhieran más a proyectos políticos que favorecen la competencia individualista y descartan la cooperación y la solidaridad sociales. Otros, sin embargo, en los que aún subsiste cierta insatisfacción y rebeldía, se adhieren hoy a proyectos retrógrados y autoritarios, ya que son los que promueven un discurso de contestación más violenta del sistema democrático y de los valores políticos de las generaciones anteriores. Un factor que agrava la situación es la creciente alienación tecnológica, que hace que la atención a la realidad presente y a la experiencia interior, así como la conciencia crítica, se disuelvan en una distracción constante con las redes sociales y con flujos de (des)información movidos por el odio y las reacciones emocionales extremas.

Creo, no obstante, como dice la sabiduría taoísta, un exceso en un sentido siempre provoca un movimiento de compensación en el sentido opuesto, y este ciclo ya está generando las condiciones para su propia transformación. Es lo que siempre ocurre en la dimensión samsárica de la vida, donde todo es impermanente y contradictorio. Nos corresponde tener la sabiduría de ver esto y, sin dejar de actuar con compasión en la dimensión relativa de la vida, comprender que, en el fondo, cada mente siempre se mueve por el amor y la compasión, buscando lo que le parece mejor y evitando lo que le parece peor, dentro de las condiciones actuales de su conciencia, incluso cuando la falta de sabiduría la lleva a lo que causa mayor sufrimiento a sí misma y a los demás.

Y, por supuesto, tener la sabiduría de reconocer que, por muy caótico que sea el estado aparente del mundo, siempre existe la Gran Perfección de lo que es tal como es en la base de todo. Nos corresponde el reto de descubrir un lenguaje que facilite la comprensión de esto por parte de los jóvenes de hoy, yendo a su encuentro allí donde se encuentran. Si eso ocurre, la energía de la juventud puede despertar y orientarse hacia fines más saludables y beneficiosos.

Paulo Borges con Su Santidad el Dalái Lama. Fuente: https://paulo-borges.com/acerca/

BDE: Usted participó en la organización de visitas a Portugal de maestros budistas como el Dalái Lama y Mingyur Rinpoche, con quien tiene un estrecho vínculo. ¿Qué ha significado eso en su trayectoria?

PB: Estar cerca de estos maestros, a los que añado a Thích Nhất Hạnh, con quien hice un retiro, además de muchos otros, fue y es siempre una bendición, por la oportunidad de ser testigo de la sencillez y profundidad de vidas despiertas, que enseñan e inspiran con su simple presencia. También es una bendición poder contribuir a la expansión de sus actividades, para que sus enseñanzas beneficien a más personas.

BDE: ¿Cuáles son sus proyectos actuales y/o en marcha?

PB: En primer lugar, profundizar en el estudio y la práctica del Dharma, no solo formalmente, sino también en la vida cotidiana. Después, continuar desarrollando las actividades del Seminario Permanente «Vita Contemplativa. Prácticas contemplativas y cultura contemporánea» (que coordino en el Centro de Filosofía de la Universidad de Lisboa), así como el proyecto Visão Pura y el Santuario Dewachen (centro de retiros), creados con Daniela, mi esposa. Publicar un nuevo libro este año, «Meditar con Fernando Pessoa», en coautoría con Marcelo Demarzo, que es una propuesta de reflexiones y meditaciones a partir de textos de Fernando Pessoa (este libro se está traduciendo al castellano para proponerlo a editoriales españolas). Empezar a escribir un libro sobre ecomeditación. Seguir estudiando las relaciones entre el Dharma de Buda y otras tradiciones espirituales, investigando también las tradiciones contemplativas ibéricas y el sentido de la mitología y las tradiciones populares gallegoportuguesas e ibéricas antiguas. Por último, tengo un proyecto al que le tengo mucho cariño, que es crear una Escuela de Sabiduría, donde se estudie de forma experiencial lo esencial de las sabidurías del mundo, con rigor académico, pero sin el estrés de las evaluaciones y el productivismo que, en mi opinión, pervierten el espíritu de la verdadera escuela, del griego scholé, el lugar de la ociosidad contemplativa que permite el pleno florecimiento de las mejores facultades humanas.

PAULO BORGES
Profesor Asociado del Departamento de Filosofía de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa —donde enseña Filosofía en Portugal, Filosofías en Asia, Filosofía de la Religión, Filosofía y Meditación y Filosofías del Mundo— e investigador del Centro de Filosofía de la misma Universidad, donde coordina el Seminario Permanente «Vita Contemplativa. Prácticas Contemplativas y Cultura Contemporánea». Profesor de «Medicina y Meditación» y colaborador en el Máster en Cuidados Paliativos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa. Profesor de Meditación desde 1999, habiendo orientado decenas de retiros. Profesor del Programa «Meditación en Cualquier Momento, en Cualquier Lugar», certificado por Tergar Internacional. Cofundador y expresidente de la Unión Budista Portuguesa. Cofundador del proyecto Visão Pura y del Santuario Dewachen. Cofundador y presidente de la Asociación Tergar Portugal y líder de práctica en Tergar Lisboa.

Autor y organizador de 70 libros publicados en Portugal, Brasil, España y Reino Unido, así como de cerca de cuatrocientos artículos y otros textos en revistas científicas y colecciones, publicados en Portugal, España, Francia, Italia, Alemania, Croacia, Rumanía, Turquía, Reino Unido, EUA, Brasil, Colombia, Timor y Macao. Doctor Honoris Causa por la Universidad Tibiscus de Timișoara (Rumanía) en 2017. Premio Ibn Arabi — Taryumán 2019, concedido por la Muhyiddin Ibn Arabi Society Latina, en la Universidad de la Mística-CITeS (Ávila).