El enigmático y temprano sureste asiático (siglos IV-VI)
ALEJANDRO TAPIA VARGAS
Puedo ubicar geográficamente el sudeste asiático con límites definidos. La cadena montañosa de Annamitique, que recorre el actual Laos, sería su límite oriental. (La costa de Vietnam era una región tributaria de China y estaba más asociada a esta que al sureste asiático). Purvanchal, en Bangladesh, sería su límite occidental. En las inmediaciones se hallan valles: uno, formado por el deshielo en la cuenca del río Irawady, en el actual Myanmar, y otros dos más al sur, uno en el actual Tailandia y otro en Camboya, también delimitados por montañas. Lo que no puedo determinar con precisión es la llegada del budismo a la región. La información al respecto no es concluyente y nos presenta, más bien, un espectro de datos.
Si consideramos que Ashoka extendió su reino hasta Bangladesh, el budismo debió introducirse ahí en el siglo III a.e.c. Según la tradición, se dice que, al morir el Buda, un mechón de sus cabellos fue llevado a Myanmar (o Birmania), lo que implica que llegó unos doscientos años antes de Ashoka. Entendemos que a Tailandia el Dharma llegó durante el siglo I e.c., y para el siglo III ya se había extendido a Laos y Camboya. En ese entonces, aún no eran naciones; sus reinos tenían otros nombres, y las razones detrás de la difusión del budismo no siempre fueron piadosas.
El mosaico sudoriental
En el sudeste asiático, el budismo, el brahmanismo y el shivaísmo llegaron simultáneamente desde la India. Algunos estudiosos sugieren que estas tradiciones religiosas se establecieron en dos zonas distintas: el budismo theravada predominó en las regiones de Pyu, Mon y Dvaravati, mientras que el brahmanismo y el budismo mahayana se asentaron en Funan (Camboya), Cham (Vietnam) y el archipiélago malayo. Sin embargo, otros expertos argumentan que esta diferenciación no se hizo evidente hasta después del siglo VII, cuando las inscripciones y los restos arqueológicos comenzaron a proporcionar pruebas más claras.
Si el budismo llegó a los reinos Pyu (Myanmar) y Mon (Tailandia) en el siglo II, no contamos con registros históricos detallados. No existen crónicas indígenas ni relatos en pali, sánscrito o lenguas vernáculas. Las pocas inscripciones disponibles no permiten reconstruir una historia continua del budismo temprano. Además, los informes de las embajadas apenas mencionan a los peregrinos chinos o las particularidades de la sangha en la península del sudeste asiático.
Restos e inscripciones
En Tailandia, los vestigios de la cultura Dvaravati incluyen esculturas de la rueda del dharma. Algunos arqueólogos consideran que son anteriores a los Gupta y proceden del periodo de Ashoka, mientras que otros las ubican hacia el siglo VI e.c. En Chaiya (Tailandia) y Oc-Eo (en el delta del Mekong, Vietnam) se encontraron inscripciones grabadas en sellos de arcilla o cornalina. Están escritas en escritura brahmi (India) y antiguo pallava (sur de la India), que datan de los siglos I al III e.c. Al parecer, estos sellos se utilizaron para transacciones comerciales. Dos de ellos tienen la inscripción «Sangha Siri» (posiblemente Anuradhapura, Ceilán) en escritura brahmi, y se han fechado en el siglo II. Las inscripciones en pali que existen proceden de sitios como Sri Ksetra, en la parte baja del río Irawadi, en Myanmar, y de la cuenca del Chao Phraya de la cultura Dvaravati. Estas inscripciones datan de los siglos V y VI, sugiriendo tanto una presencia de tipo theravada como contactos con Ceilán; aunque por su precisión doctrinal, parecen ser posteriores (véase Tabla 1).
|
Tabla 1. Relación de inscripciones Dvaravati de la cuenca del Chao Phraya (Tailandia)* |
|
• el verso ye dhammā hetuppabhavā; • la fórmula del surgimiento dependiente (paṭiccasamuppāda); • una enumeración de las cuatro verdades nobles (ariya-sacca), los doce eslabones de surgimiento dependiente (paṭiccasamuppāda), y los treinta y siete factores conducentes al despertar (bodhipakkhiyadhamma); inscritos junto a una barra de piedra procedente de Nakhon Pathom • extractos de la prosa Dhammacakkappavattana-sutta, el primer sermón pronunciado por Buda en el parque de los venados en Sarnath, encontrado en piedra dhammacakkas; • los tres versos yadā have pātubhavanti dhammā; • los versos anekajātisaṃsāraṃ; • el verso dukkhaṃ dukkhasamuppādaṃ; • el verso abhiññeyyaṃ abhiññātaṃ; • fragmentos de los dieciséis sentidos (aṭṭha) de las cuatro verdades; • nābādhakaṃ yato dukkhaṃ…, versos no canónicos sobre las cuatro verdades; • sacca-kicca-kata-ñāṇaṃ…, un verso no canónico sobre los doce aspectos (dvādasākāra) de las cuatro verdades; • tres versos del Telakaṭāha-gātha. |
|
*Tomada de Skilling, 2009, pag. 108. |
Existen reportes de restos arqueológicos que evidencian una influencia arquitectónica Satavahana tardía o Andhra posterior. Por ejemplo, el tamaño y la construcción de los ladrillos son similares a los encontrados en Pataliputra, datados a mediados del siglo III a.e.c., que en su momento establecieron un estándar de construcción durante el periodo de Ashoka y se extendieron hasta el Deccan y Andhra. También se observa una similitud entre ciertos edificios religiosos de Beikthano, del mandala Pyu (Myanmar), y los de Nagarjunakonda, así como estupas en Tailandia que se asemejan a las de Amaravati. El problema con la antigüedad de los restos arqueológicos de la región radica en que, con el tiempo, los edificios fueron retocados, ampliados, abandonados o reemplazados, lo que ha dificultado su datación.
En Beikthano y Sri Ksetra, los entierros de cremación múltiple formaban parte de la cultura funeraria Pyu a finales del primer milenio a.e.c. Esta práctica predominó y se integró en el culto budista durante nuestra era. Los restos cremados se guardaban en urnas y se instalaban en grupos dentro de salas funerarias de madera y ladrillo, colocándose cientos de ellas en terrazas funerarias escalonadas que rodeaban los monumentos con forma de estupa. Dentro de estas urnas se han encontrado artefactos como sellos de arcilla o tabletas votivas con imágenes del Buda en posición de meditación y de un toro, que podría ser una representación hindú o nativa. Según las evidencias paleográficas y estilísticas, se ha identificado la presencia de un budismo temprano en Beikthano hacia los siglos III o IV, y en Sri Ksetra hacia el siglo V.
En Kedah, actual Malasia, se encontraron inscripciones en sánscrito que datan del siglo V en adelante. De este mismo periodo provienen estatuillas del Buda, algunas de estilo Gupta y otras con influencias locales. También se hallaron ofrendas votivas en forma de tableros y estupas de pequeño formato. Un ejemplo destacado es una inscripción en piedra descubierta en el sur de Kedah, que contiene una fórmula de credo budista y el grabado en roca de una estupa. Este exvoto, encargado para obtener protección divina en los viajes marítimos, fue patrocinado por un capitán llamado Buddhagupta, quien residía en la región de Rajbadidanga (presumiblemente en Bengala). Esto sugiere que el patrocinador era un marino mercante bengalí upāsaka, que intercambiaba bienes a lo largo del mar de Andamán.
Más al sur, se han encontrado imágenes del Buda en una manufactura temprana en Tailandia, Vietnam, Sumatra, Java Oriental y la isla de Célebes, aunque su confección sugiere influencias diversas. La imagen hallada en Célebes es de origen indio, mientras que las demás muestran influencias mixtas de los estilos Gupta y Sri Lanka, combinadas con rasgos locales. Las más antiguas parecen datar del siglo V, no antes, como ocurre con la primera fase de los templos budistas de Batujaya, al este de Java.
En algunas ciudades como Funan (Camboya) y Srivijaya (sur de Sumatra) se han encontrado vestigios de textos budistas tempranos, lo que sugiere que su uso en estas regiones fue diferente. Los textos budistas originarios de la India y Ceilán, rara vez se tradujeron a las lenguas vernáculas de los pueblos del sudeste asiático, ya que, al parecer, se consideraban sagrados e incluso mágicos en su forma lingüística original.
Los contactos
En esta región hubo encuentros tempranos con diplomáticos chinos. En el Liangshu (el Libro de Liang, uno de los libros del canon de historia china) se hace mención de que a mediados del siglo III hubo una embajada, tras la cual dos de sus miembros, Kang Tai y Zhu Ying, hicieron un recuento de su visita a Funan. Esta región era gobernada por reyes locales que tenían jurisdicción de manera concéntrica sobre las zonas vinculadas a ellos. Un sistema de gobierno conocido como mandala y gobernado por un rajá o kurung (en jemer). Identificaron que más que una región productora de bienes era un punto de mercado importante con las regiones del oeste, con Oc-eo como su puerto más activo.
El paso por Srivijaya (actual Palembang en la Isla de Sumatra) fue un paso obligado de peregrinos chinos a la India. Faxian y sus compañeros regresaron a China por esta vía a principios del siglo V, aunque aún existen dudas sobre si Faxian llegó a Sumatra por el estrecho de Malaca o si la circunnavegó por el sur. También Yijing (o I-tsing), en el siglo VII, vivió aquí en su periplo de 25 años a la India… pero, no quiero adelantarme tanto en el tiempo.
El dharma se conoció de manera temprana en el sureste asiático; su difusión se dio en la época del imperio Gupta. Fue un periodo en el que se favoreció el desarrollo del budismo, el jainismo, el shivaísmo y el visnuismo, así como la arquitectura en piedra (templos y esculturas) y la escritura en sánscrito en el norte y el este de la India. En Chaiya y Nakhon Si Thammarat (Tailandia) se encontraron figurillas del dios Vishnu de los siglos IV y V, lo que indica presencia brahmánica. Los brahmanes, como casta alta, ejercieron influencia social en las cortes, además de participar activamente en la comunidad.
Esto indica que la península del sureste asiático estaba viviendo un proceso de ‘indianización’ o aculturación. El budismo entró como parte de la civilización india. Para el siglo V, la Sangha con ideas theravada y mahayana convivía incluso con los seguidores del shaivismo.
Por otro lado, el sureste estuvo en contacto con embajadores, peregrinos y comerciantes de la civilización china de las dinastías Wu, Jin Oriental y Chen. Este fue el mismo periodo en el que China estuvo dividida tras la caída de la dinastía Han. Esto debió resultar impactante para los miembros de las culturas nativas de las llanuras centrales de Tailandia y Camboya, que carecían de un sistema de escritura.
Se ha propuesto que el budismo pudo ser usado como una herramienta de legitimación económica y política. Los monjes budistas y brahmanes que llegaron a la región poseyeron idioma y escritura (sánscrito y pali), así como un vocabulario artístico y arquitectónico. Para el siglo V el sánscrito había dejado de ser una lengua puramente sagrada y había comenzado a utilizarse en el ámbito político y real, principalmente para elogiar a los líderes. La sangha podía legitimar a la realeza cuyo patrocinio recibía. Un proceso que beneficiaba a ambas partes.
Asimismo, la adopción del budismo y sus bienes de intercambio sirvieron tanto para el comercio como para consolidar la hegemonía. Quienes principalmente se beneficiaron de esto fueron los reinos ubicados en los diferentes puertos comerciales; ejemplo de ello serían las comunidades de Chaiya, Kedah y Srivijaya.
Así se presenta la información al respecto. La introducción del budismo en el sureste asiático se dio por parte de comerciantes y monjes peregrinos procedentes de India, Ceilán y China, que no sólo mercaron con bienes y parafernalia cultural, sino que también intercambiaron e introdujeron ideas. La adopción del Dharma incluyó una adaptación a las tradiciones locales.
Para mediados del primer milenio e.c., en el sureste asiático, el Dharma y su expresión tuvieron una naturaleza además de ecléctica, sincrética. Algo muy alejado de las demarcaciones conceptuales que podríamos entender hoy. Desde el punto de vista intelectual, resulta muy enriquecedor acceder a este horizonte, aunque sea de manera superficial y a pesar de sus limitaciones.
Ligas de interés
La difusión del budismo en Asia
Budismo en el sudeste asiático: un viaje espiritual a través del tiempo
Alejandro Tapia Vargas
Doctor en psicología y diplomado en religiones por la Universidad Nacional Autónoma de México; postgraduado en historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia; certificado en Buddhism Through Its Scriptures (Edx-Universidad de Harvard) y certificado en Indian & Tibetan River of Buddhism (Edx-Universidad de Columbia). Tiene un retiro de meditación Vipassana de 9 días en el Insight Meditation Society de Massachusetts. Es editor consultor de la revista científica Spirituality in Clinical Practice (de la American Psychological Association) y podcaster de ‘Lectura del Sutra’ (por Spotify).
