ENTREVISTA A PAULO BORGES: «Existe algo a lo que llamamos realidad, pero que en verdad es indefinible». Primera parte.
Profesor e investigador en diferentes materias sobre filosofía, es un practicante e instructor budista y un prolífico autor lisboeta, con más de 70 libros publicados, además de cientos de artículos y otros textos en revistas científicas de Europa, Estados Unidos y Asia. Un intelectual que busca llevar a la práctica su aprendizaje en contínuo desarrollo, impulsado por sus investigaciones académicas y vivenciales, inspiradas en el budismo y la literatura. Está preparando «Meditar con Fernando Pessoa», una obra que espera publicar todavía este año, también en castellano, y en la que propone reflexiones y meditaciones a partir de los textos del escritor portugués.
Se encontró con el budismo gracias a su «sensibilidad franciscana», porque no limitaba el amor solo a los humanos. Es practicante budista desde la década de los ochenta y ha recibido enseñanzas de valiosos maestros como el Dalái Lama, Dilgo Khyentse Rinpoche, Trulshik Rinpoche, Tenga Rinpoche, Sakya Tridzin, Jigme Khyentse Rinpoche, Pema Wangyal Rinpoche y Mingyur Rinpoche, entre otros. Desde 2016, sigue los retiros y cursos de formación «La Alegría de Vivir» y «El Néctar del Camino» bajo la guía de Mingyur Rinpoche, su maestro principal, y es co fundador y presidente de la Asociación Tergar Portugal.
Organiza numerosos encuentros interreligiosos para el diálogo y la meditación, un área que le apasiona. En su extenso y diverso camino vital, fue vocalista del grupo punk «Minas & Armadilhas» (Minas y Trampas); cofundador y presidente de «Partido por los Animales y por la Naturaleza-PAN», del que se alejó debido a la desilusión con la política convencional; miembro fundador y expresidente de la Unión Budista Portuguesa; y un larguísimo etcétera detallado en la web «Visão Pura», un proyecto que codirige con su pareja, Daniela Velho, en un espacio llamado «Santuario Dewachen» a 50 minutos de Lisboa, donde viven e imparten cursos y retiros.
Buddhistdoor en Español: Su trayectoria vital, aunque sabemos que las etiquetas son una ilusión, revela a una persona con intereses diversos y variados, llegando incluso a ser vocalista del grupo punk «Minas e Armadilhas». ¿Qué le atrajo del budismo en su camino existencial? ¿O fue el budismo el que se cruzó en su camino?
Paulo Borges: Cuando encontré el budismo, tomé conciencia de que ya tenía una afinidad vivencial con el Dharma del Buda antes de conocerlo, en particular —incluso en la fase anarquista y punk más extrema, en la que rechazaba toda espiritualidad—, el sentir que ya había vivido otras vidas y que la llamada muerte de ninguna manera era un final.
Creo que el budismo se cruzó en mi camino y enseguida descubrí que era lo que llevaba tanto tiempo buscando. Al terminar mi licenciatura en Filosofía, en 1981, todavía con las secuelas de una adolescencia muy turbulenta y atormentada, rebelde y nihilista, enfermé y, durante mi convalecencia, sentí una profunda transformación interior, despertando hacia una búsqueda espiritual, primero en el cristianismo y luego en las diversas tradiciones de sabiduría de la humanidad, lo que me llevó a empezar a hacer yoga en un centro budista tibetano donde rápidamente encontré la meditación y la filosofía budista, que estudio y practico desde entonces.
En realidad, lo que me llevó a estudiar Filosofía fue una búsqueda del sentido último de la vida, impulsada por un descubrimiento, aún en la infancia, entre los 7 y los 9 años, del misterio de que existe algo a lo que llamamos realidad, pero que en verdad es indefinible.
Tuve muy buenos profesores y recibí mucha información teórica, pero al final del curso sentí que solo era conocimiento intelectual, verbal y conceptual, que poco me decía sobre cómo vivir una vida plena, además de no ayudarme mínimamente a lidiar con el tumulto emocional de mi mente, que tanto sufrimiento me causaba a mí y a los demás.
Recuerdo que los momentos más gratificantes de mi vida como estudiante surgían cuando salía de la facultad, con la mente aún llena de las ideas y los debates de las clases, y de repente todo se desvanecía al contemplar el cielo abierto sobre la amplia alameda de la Ciudad Universitaria, como si yo fuera ese mismo espacio. Fue esta experiencia la que la meditación budista me llevó luego a redescubrir y profundizar.
BDE: En una entrevista dice que fue la «sensibilidad franciscana» la que lo llevó al budismo. Cuéntenos cómo fue eso.
PB: De mi padre recibí el interés por la filosofía y la espiritualidad y de mi madre y de mi abuela materna el amor por los animales. Cuando desperté hacia la búsqueda espiritual, comencé por la tradición más cercana, la cristiana, en la que sentía una particular afinidad con San Francisco de Asís, por no limitar el amor a los humanos, sino abarcar también a los animales y a la naturaleza. Ese fue uno de los motivos que me llevó posteriormente a identificarme con el budismo, pues busca la liberación de todos los seres sintientes, ampliando así el amor y la compasión hacia todas las formas de vida, incluidas las invisibles, sean humanas o animales. Pero otro motivo, inseparable del primero, fue la sabiduría inherente a la experiencia de la vacuidad, de la interdependencia de todos los seres y fenómenos, según la cual nada existe en sí ni por sí, sino en íntima conexión con todo lo demás.
BDE: ¿Cómo ve, desde su perspectiva, la situación del budismo hoy en Portugal?
PB: Hemos tenido la buena fortuna de recibir, cada vez más regularmente, la visita de muchos de los grandes y más auténticos maestros contemporáneos, de diversas tradiciones budistas, para dar enseñanzas y guiar retiros. Estos maestros cuentan con centros y comunidades florecientes de discípulos y, en general, el pueblo portugués manifiesta una apertura y simpatía hacia las enseñanzas budistas, que inspiran y ayudan a muchas personas, sin que sean budistas declaradas. Mi principal maestro, Mingyur Rinpoche, actualmente está construyendo en el centro de Portugal un centro de retiros tradicionales de tres años, que acogerá también retiros más cortos y practicantes de todo el mundo. Por eso, considero que el budismo es una tradición claramente floreciente en nuestro país.
BDE: Su CV es impresionante: profesor universitario, instructor de meditación, cofundador de varias organizaciones budistas y de autoconocimiento, y autor prolífico (más de 70 libros e innumerables artículos publicados). ¿Cuál es el perfil del público con el que se relaciona en los espacios budistas?
PB: Ejerzo actividades junto a diversos grupos: mis alumnos en la Universidad, tanto en la Facultad de Letras como en la Facultad de Medicina, donde imparto una asignatura denominada «Meditación y Medicina»; mis alumnos de meditación, incluido el Programa «Meditación en Cualquier Momento, en Cualquier Lugar», concebido por Mingyur Rinpoche y del cual soy profesor certificado por Tergar Internacional; los alumnos de varias formaciones, talleres y retiros de autoconocimiento, presenciales y en línea; los participantes en cursos específicos sobre budismo (de momento, solamente en el ámbito académico) y los miembros de la comunidad Tergar Lisboa, donde soy líder de práctica. El perfil es diverso, acorde a las diferentes actividades, pero se trata de personas de todas las generaciones y con diferentes formaciones, unidas por el mismo propósito de buscar el autoconocimiento y las prácticas que les ayuden a llevar vidas más florecientes y plenas. Noto con satisfacción que en los últimos años hay un porcentaje mayor y creciente de hombres, pues hasta hace poco estos temas atraían sobre todo a un público femenino.
