Dolores de crecimiento, flores incipientes: la Asociación Hispana de Buddhismo

Raymond Lam

Esta es la traducción de un artículo originalmente publicado en inglés en Buddhistdoor Global el día 27 de enero de 2018.

Ricardo Guerrero

Conocí a Ricardo Guerrero en julio del año pasado,* durante una histórica conferencia de budistas y carmelitas celebrada en Ávila (España). Era una conferencia poco habitual desde cualquier perspectiva: pocos budistas conocen bien la orden de los carmelitas de Santa Teresa y España ha estado relativamente poco expuesta al budismo. Las premisas y ambiciones de la conferencia—entablar un diálogo interreligioso auténtico, no misionero, en la era globalizada del papa Francisco— exigen un pensamiento profundamente original. Pero Ricardo, destacado budista hispanohablante inmerso en la sociedad cristiana hispana, no es ajeno al pensamiento original.

Ricardo cree que siempre ha visto la vida de un modo budista. Nació en 1964 y, al crecer como católico, igual que muchos niños en España, no encontró respuestas satisfactorias a sus preguntas sobre el teísmo.

Ricardo Guerrero: «Mucha gente en España ve el catolicismo como algo muy próximo al poder. La Iglesia española fue cómplice del régimen fascista hasta 1979 y se hundió tras la muerte de Franco. Para nosotros, la Iglesia está históricamente comprometida.»

Las estadísticas parecen encajar: en España, menos del 50% de la población declara ser católica, mientras que solo el 18% se considera católica practicante. Esta es una reducción drástica para un país que, hace apenas unos siglos, exportaba el catolicismo a todo el mundo a través del colonialismo y contribuía a reconfigurar todo el continente latinoamericano a imagen espiritual del catolicismo.

Estudiantes hispanohablantes con Ven. Nandisena. Fuente: btmar.org

En cuanto a Ricardo, abandonó la Iglesia a los 18 años. En 2000 fue a Sri Lanka, donde conoció a un monje que se convertiría en su maestro, el venerable Nandisena, nacido en Argentina y ordenado en 1991 en el monasterio de Taungpulu Kaba Aye, en Boulder Creek (California), por el venerable Silananda. Era también la primera vez que Ricardo estaba en una sociedad de mayoría budista, y encontró la atmósfera de Colombo más acogedora que la de Madrid (recuerda, sobre todo, las muchas sonrisas de los desconocidos). Tras leer sobre la tradición budista y convertirse en practicante, tuvo la certeza de que ese era el camino espiritual adecuado para él.

Junto con el venerable Nandisena, Ricardo fundó la Asociación Hispana de Buddhismo en 2012, con el objetivo de difundir el budismo en Sudamérica. Dado que la mayoría de la población hispanohablante está en Sudamérica, Ricardo decidió usar «hispana» para su organización en lugar de «española» para tener en cuenta a toda la familia cultural hispana. Es de destacar que la presencia del budismo en Sudamérica se remonta a principios de la década de 1900 y es, de hecho, anterior a la difusión del budismo en España, que en realidad solo empezó, muy modestamente, tras el final del régimen de Franco.

La organización se declara expresamente no sectaria y ecuménica, y su foco de atención es traducir el Canon Pali al español, aunque también se han traducido textos de varios maestros. La Asociación ofrece también cursos de meditación, clases sobre pensamiento budista (hasta 40 sesiones al año) y enseña atención plena dentro del marco filosófico budista.

Ricardo Guerrero

Ricardo Guerrero: «Nuestra prioridad es publicar y traducir. He traducido la obra de Bhikkhu Bodhi, el venerable Dhammasami y Shi Da Yuan. Sin material traducido que tener y leer, no tenemos esperanza de difundir el budismo», dice Ricardo, explicando que el Canon Pali es absolutamente crucial para que los hispanos tengan una comprensión sólida, básica, de las primeras enseñanzas del budismo.

Ricardo se inspira en Estados Unidos como modelo de introducción del budismo en una nueva sociedad. El budismo en Estados Unidos, explica, se introdujo en una escala relativamente grande, incluidas diversas tradiciones budistas. Fue el epicentro de lo que se llegaría a conocer como «budismo occidental»; un espíritu distinto, cuando no un nuevo vehículo de facto del budismo reenvasado para la cultura, las preocupaciones y las prioridades estadounidenses. Ricardo cree que los hispanos tienen que ir hacia algo similar: «Nos faltan textos en español y textos de eruditos budistas hispanos. España nunca tuvo una verdadera relación con Asia exceptuando Filipinas, así que es muy difícil obtener recursos en español.»

La Asociación tiene su sede en Madrid y recibe con gusto a quienes deseen visitar el centro. «Ya hay una comunidad budista sólida en Madrid —señala Ricardo—. Pero muchos hispanos están acercándose al budismo en busca de respuestas que no encuentran en el catolicismo.» En 2011, el venerable Nandisena ayudó a fundar el Instituto de Estudios Buddhistas Hispano, que depende de la Asociación y ofrece un diploma en Estudios Budistas que se puede obtener haciendo un curso en línea.

Pese a los numerosos logros de la Asociación, el progreso es gradual y, a menudo, lento. Tampoco ha sido un camino del todo fácil. Ricardo quiso establecer un templo en Madrid con ayuda de los 180.000 miembros de la comunidad china. Por desgracia, no logró reunir fondos suficientes y tuvo que abandonar la idea. También reconoce que su visión de establecer un templo que sea cultural y singularmente hispano no siempre está en consonancia con los gustos estéticos o las preferencias de los posibles colaboradores, muchos de los cuales proceden de un contexto o tradición asiáticos. «No queremos abrir el tipo de templo ‘étnico’ que se suele ver en otras ciudades; aunque apreciamos que las diferentes comunidades culturales abran sus propios templos, necesitamos un centro budista realmente aculturado de sabor hispano que no se limite a importar expresiones asiáticas.»

Ricardo Guerrero

Ricardo no vacila en enumerar las pruebas que les esperan. El budismo siempre necesita tiempo y paciencia para crecer en una sociedad aclimatada a otra tradición religiosa. Se trate del «Viejo Mundo» de España o del «Nuevo Mundo» de Latinoamérica, Ricardo cree que, a través de sus antiguas enseñanzas de meditación y sus normas éticas generales, el budismo ofrece alternativas muy necesarias a la crisis de valores humanos de las sociedades hispanas actuales.

«Las respuestas tradicionales no funcionan y muchos tratan de encontrar algo que no saben que ya existe y está a su disposición», dice Ricardo. «Hemos sufrido mucho por las crisis económicas y sociales. El budismo puede ayudar al individuo. Pero, aunque el budismo es una práctica personal, necesita el apoyo de la comunidad. La una no puede existir sin el otro. Para eso es esta asociación».

* Nota de la traductora: 2017

Más información:

Asociación Hispana de Buddhismo

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