La culpa: ¿impedimento o regalo?

Nina Müller

Fuente: mindworks.org

Si hablamos de sensaciones desagradables, puedo afirmar sin ninguna duda que la que menos me gusta es la culpa.  La tristeza, la ira y el miedo, son dignas competidoras, pero para mí no hay nada peor que despertarse feliz y, al cabo de un momento, recordar que has contribuido a la desgracia de otro ser. Como dice el escritor y maestro budista vietnamita Thich Nhat Hanh: «Todos hemos cometido errores en el pasado.» (Thich Nhat Hanh, 1990, 110.)

La mayoría de nosotros hemos experimentado el muy desagradable sentimiento de culpa* que acostumbra a acompañar a estos errores. Pensemos, como hace Thich Nhat Hanh, en una persona que, sin querer, ha provocado la muerte de un niño. Es muy habitual que esto tenga como resultado unos remordimientos insoportables. Y yo me pregunto, ¿esa persona está condenada a reprocharse esto a sí misma eternamente o existe la posibilidad de liberarse?

En su libro Transformación y sanación, Thich Nhat Hanh explica que pueden pasar las dos cosas y escribe: «En la psicología budista, el arrepentimiento o los remordimientos (kaukrityaen sánscrito) son una función de la mente que puede ser tanto beneficiosa como dañina.» (Thich Nhat Hanh 1990, 110). El libro es un comentario sobre el Satipatthana Sutta**, conocido también como el sutra de los cuatro fundamentos de la consciencia. El Satipatthana Sutta forma parte del canon pali y ofrece unas de las instrucciones más detalladas del Buda sobre meditación, en cuyo núcleo se encuentra el sati, que Thich Nhat Hanh traduce como «parar» y «mantener la consciencia de un objeto». (Thich Nhat Hanh 1990, 35–36). El sutra nos indica que observemos profundamente, con atención plena, la naturaleza de todos los fenómenos. Lo mismo sucede cuando hablamos de arrepentimiento, como indica el siguiente fragmento: «Cuando la agitación y el arrepentimiento están presentes en él, él es consciente, “la agitación y el arrepentimiento están presentes en mí”. Cuando la agitación y el arrepentimiento no están presentes en él, él es consciente, “la agitación y el arrepentimiento no están presentes en mí”. Cuando la agitación y el remordimiento empiezan a surgir, él es consciente de ello. Cuando la agitación y el remordimiento lo abandonan, él es consciente de ello. Cuando la agitación y el remordimiento que ya lo han abandonado no volverán a surgir en el futuro, él es consciente de ello».(Thich Nhat Hanh 1990, 110.)

Woman with a Dead Child, 1903, de Käthe Kollwitz. theartstack.com
Woman with a Dead Child, 1903, de Käthe Kollwitz. theartstack.com

Al tener tanta aversión a la culpa, para mí es difícil llevar a cabo esta práctica. Normalmente hago todo lo posible para evitar ese sentimiento y, en las escasas ocasiones en que decido observarlo, me siento completamente superada por su presencia. En Vivir con plenitud las crisis, el creador del MPRE***, Jon Kabat-Zinn, describe la sensación de agobio que provocan las emociones difíciles como la culpa: tendemos a rumiar sobre sucesos que ya han pasado, a desear que las cosas hubiesen sucedido de otra manera o poder volver atrás en el tiempo para corregir el error. En el ejemplo de una persona que es responsable de la muerte de un niño, puede que reviva el suceso constantemente y fantasee con qué podría haber hecho para evitar la desgracia. Según explica Kabat-Zinn, el resultado de esto es que «nos desconectamos de nuestra habilidad para ver con claridad y curarnos justo cuando más lo necesitamos» (Kabat-Zinn 2009, 415). Los remordimientos o la culpa son un obstáculo a nuestra práctica y es probable que el resultado sea que cometamos más errores. 

Sin embargo, hay otra opción para quienes buscan la liberación. Como explica Kabat-Zinn: «Cuánta sanación tiene lugar después de la devastación depende de lo capaces que seamos de estar despiertos, de enfrentarnos a sus energías y observar con sabia atención mientras ellos están furiosos» (Kabat-Zinn 2009, 416). Aquí, el autor hace referencia al poder del mindfulness. Se nos anima a observar en profundidad la naturaleza de las cosas, a observar el sufrimiento emocional cuando surge y cuando deja de existir, una y otra vez. Esto puede ser muy desagradable y dar miedo. A decir verdad, al observar esos sentimientos, a menudo he sentido tantas nauseas ¡que he tenido que levantarme del cojín de meditación nada más sentarme!

Pero solo cuando estamos dispuestos a practicar de este modo es cuando podemos experimentar el interser, y es entonces cuanto tiene lugar la auténtica sanación. Según Thich Nhat Hanh, al cultivar virtudes diestras en el presente, somos capaces de alcanzar a las generaciones pasadas y futuras. Nuestros errores pueden deshacerse «porque al transformar el presente también transformamos el pasado.» (Thich Nhat Hanh 1990, 110–11). Como ejemplo, hace hincapié en el hecho de que hay muchos niños desgraciados en el mundo que sufren. En lugar de hundirse en la culpa, una persona que se ha cobrado anteriormente la vida de otro ser (o de un niño) puede salvar la vida de otros, por ejemplo, otros niños que sufren. Así, los remordimientos pueden transformarse y podemos contribuir a mejorar la sociedad.

Todos hemos cometido errores, ya sea un comentario descuidado pronunciado una noche de borrachera o un crimen que haya costado la vida de alguien. Ojalá todos encontremos el valor para seguir adelante con nuestra práctica.

* Culpa y remordimientos se utilizan de manera indistinta.
** «Satipatthana Sutta», del Majjhima Nikaya, traducido del pali por Thich Nhat Hanh y Annabel Laity.
****MPRE son las siglas de mindfulness para reducir el estrés, una herramienta que se utiliza a menudo en psicoterapia.

Bibliografía

Thich Nhat Hanh, Transformation and Healing, Parallax Press, Berkeley, 1990. Hay versión en castellano:Transformación y sanación: el sutra y los cuatro fundamentos de la consciencia, traducción de Alicia Sánchez Millet, Paidós Ibérica, Barcelona, 1999.

Jon Kabat-Zinn, Full Catastrophe Living. Delta Press, New York, 2009. Hay versión en castellano: Vivir con plenitud las crisis: cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para enfrentarnos al estrés, el dolor y la enfermedad, traducción de David González Raga y Laura González Sanvisens, Kairós, Barcelona, 2018.

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