El adiós a Ikeda Sensei

DENISE WELSCH

Este sábado, quienes seguimos «el mundo Soka», nos despertamos con una triste noticia. La Soka Gakkai Internacional (SGI) anunció el fallecimiento por causas naturales de Daisaku Ikeda, presidente honorario de dicha organización y líder de la Soka Gakkai a nivel global. El 15 de noviembre de 2023 se fue quien supo convertirse en un guía y maestro de vida para los millones de miembros que la SGI tiene en todo el mundo.

Nacido en Tokio, un 2 de enero de 1928, atravesó durante su juventud las dificultades de la guerra y de una salud endeble. Su vida cambió definitivamente en 1947, cuando conoció por primera vez a quien sería desde ese momento su maestro, Josei Toda (1900-1958). Ambos se pusieron al frente de la reconstrucción de la Soka Gakkai tras la Segunda Guerra Mundial, marcando el rumbo que esta organización budista laica seguiría en adelante: el de la promoción del budismo Nichiren y de un humanismo orientado a la paz. Este último, se transformó en la misión que Toda encomendó a los jóvenes miembros de la Soka Gakkai japonesa, cuando en 1957 pronunció la «Declaración para la abolición de las armas nucleares»: la misión del kosen-rufu, la paz del mundo a través de la felicidad de todas las personas. Un año después Toda falleció y fue Daisaku Ikeda quien lo sucedió convirtiéndose en el tercer presidente de la organización en 1960 y levantando la bandera del kosen-rufu, esa que en adelante seguirá flameando en manos de sus discípulos.

Daisaku Ikeda lideró la Soka Gakkai Internacional desde 1960 Fuente: Seikyo Shimbun – Foto 2020

El año 1960 marcó un punto de inflexión en la historia institucional. Ikeda inició sus «viajes a ultramar», recorriendo países de todo el mundo y acompañando así la fundación de sedes locales que llevarían a la Soka Gakkai a 192 países*. En Latinoamérica fue esa misma década la que vio nacer a sedes como la de Brasil (la más importante fuera de Japón), Paraguay, Argentina, Perú, Uruguay, y muchas más que fueron surgiendo luego. En estos casos, el puntapié inicial fue dado por migrantes japoneses que fueron «pasando la ley» de nam myoho rengue kyo ** a sus conocidos y lograron así sentar las bases para el desarrollo de cada sede.

Las visitas del maestro Ikeda a la región fueron pocas, pero cada una dejó una fuerte huella en quienes participaron de los eventos realizados en su honor. En Argentina, todos los años se conmemora anualmente su única visita realizada al país, en 1993, con la Cumbre Soka de Jóvenes por la Paz. Este festival artístico se realiza simultáneamente en los distintos Centros Culturales que la Soka Gakkai tiene en varios puntos del país, convocando a una gran cantidad de miembros e invitados que se reúnen para compartir actividades de baile, coro y teatro, así como talleres de budismo y otras temáticas vinculadas al bienestar de la comunidad, como el cuidado del ambiente, derechos humanos y la perspectiva de género, entre otros.

En 1975 se creó la Soka Gakkai Internacional, una organización no gubernamental que articula las sedes de todo el mundo y se estableció como organización asociada a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Anualmente, Ikeda envía sus Propuestas de Paz, donde se refiere a las múltiples problemáticas que afectan distintos aspectos de la vida social en todo el planeta ***. A lo largo de los años, instituciones académicas y públicas de todo el mundo le otorgaron distinciones y menciones de honor en virtud de sus actividades por la paz mundial. Participó de diálogos con líderes políticos, religiosos e intelectuales de primer nivel, muchos de los cuales se publicaron y tradujeron a varios idiomas.

Sin duda, se trata de una figura que ha dedicado su vida a una obra de enormes dimensiones, marcando profundamente la vida de millones de personas. Tal vez sea a él a quien le debemos en gran parte la expansión a gran escala del budismo Nichiren. Si bien la actividad misionera de templos pertenecientes a escuelas de esta tradición ya estaba en marcha desde mucho tiempo antes, es la difusión de la SGI la que popularizó este budismo en lugares donde nunca había llegado y entre un número significativamente mayor de personas. Aquí no debemos mencionar solo la proactividad de los miembros de SGI en lo que refiere a difundir sus prácticas entre sus conocidos ****, sino también el modo en que Ikeda logró transmitir las enseñanzas de Nichiren en un lenguaje moderno y accesible también para quienes nunca habían leído nada sobre budismo. Entre toda esta labor de activismo y difusión, encontramos parte de los grandes aportes de Ikeda al budismo. Sin embargo, para quienes integran SGI y practican este budismo todos los días, antes que nada, Ikeda fue un maestro. Nada más, ni nada menos.

Imagen: El Auditorio de la Paz, diseñado por el arquitecto Clorindo Testa e inaugurado en 1993, forma parte del principal Centro Cultural de la Soka Gakkai Internacional de Argentina, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Toda la información anterior puede leerse en distintos portales institucionales y de organizaciones vinculadas a la Soka Gakkai. Sin embargo, en este espacio, pretendo resaltar este otro lado más difícil de retratar. ¿Quién fue Ikeda para quienes lo consideran como un maestro de vida? ¿Qué lugar ocupa en las vidas de los budistas de todo el mundo que vuelcan sus palabras de agradecimiento, respeto y admiración en las redes de SGI? Podemos fácilmente definirlo como un verdadero líder carismático, cuyo carácter extraordinario justificaría su posición ante sus seguidores. Efectivamente se trata de un personaje extraordinario que se ha ganado la confianza y afecto de los millones que se consideran sus discípulos y que ven en su vida y trayectoria personal una inspiración que les permite seguir adelante aún en las circunstancias más difíciles.

Dos artículos de investigadores sobre SGI se destacan en este tema y el modo en que dicho liderazgo se fue construyendo. Uno es el de Ronan Alves Pereira (2008b), donde el autor analiza la obra autobiográfica de Ikeda y el modo en que a partir de esta se construye una identidad colectiva propia para los miembros de la SGI en todo el mundo. Aquí, la base estaría en la reactualización de la relación entre maestro y discípulo, estableciendo paralelos entre los «pares» históricos del linaje de SGI: Nichiren/Nikko, Makiguchi/Toda, Toda/Ikeda*****. El otro, escrito por Clark Chilson (2014), aborda una cuestión similar, pero con la mirada puesta sobre la relación que se construye a partir de estos textos entre el autor, Ikeda, y los lectores, los miembros de SGI. Se destaca aquí la afectividad e intimidad que resulta de narrativas que presentan al maestro como una persona más, con sus temores, frustraciones, logros y anhelos de llevar adelante los deseos de paz de su maestro. Ambos textos son una herramienta fundamental para comprender cómo funciona la relación maestro y discípulo en SGI. Sin embargo, hay un elemento clave en ella que no es suficientemente analizado: el punto de vista de los discípulos. Por buena pluma que tenga Ikeda, esta relación no puede explicarse simplemente por cómo se presentaba a sí mismo. ¿Cómo lo explican sus discípulos? Es aquí que la mirada etnográfica puede hacer sus aportes.

El maestro, una fuente de inspiración

La vida de Ikeda Sensei es tema de referencia constante en SGI, y las publicaciones analizadas por los autores mencionados están entre los favoritos de muchas de las personas que conocí durante mi investigación de campo, La Nueva Revolución Humana (30 volúmenes) y Crónicas de un ideal. Distintos episodios de su experiencia tanto como discípulo, así como en su rol de presidente de la organización son presentados en los materiales de estudio que se utilizan como base para las reuniones de estudio******. Si bien es más común que el tema a tratar se refiera a conceptos budistas, las menciones a episodios de la vida de Ikeda son habituales, en particular, para usar como ejemplos de superación. Aquí, sus experiencias se toman como fuente de inspiración y ánimo: «si mi maestro pudo, ¿por qué yo no?».

Unas jóvenes me explicaron hace unos años lo que Daisaku Ikeda significa para ellas:

Es nuestro maestro de la vida… es alguien que te inspira, que te da mucha esperanza, es una persona que a los 80 años sigue trabajando por la paz.

Es una persona en la que uno puede confiar… las veces que uno va a buscar un texto, o incluso un álbum de fotos, ves las fotos que toma, te ponés desde ese lugar, y ya genera aliento… tiene que ver con eso, intentar ser mejor (…) él también lo hace… es algo que… una persona de 83 años lo sigue demostrando, cómo no intentar… ponerme esa misma meta… es como inspirador para mí…

El maestro aparece aquí como un modelo a seguir, alguien cuyo recorrido se debe intentar imitar. Interesarse por los otros (algo más necesario que nunca en estos días), procurar su bienestar y no dejar de luchar por un mundo mejor, son parte de los valores con que Ikeda parece haber impregnado la vida de sus discípulos. Algunas de sus frases son casi una cita obligada en reuniones, eventos culturales y talleres. No puedo dejar de citar la que tal vez sea la más conocida: «La gran revolución interior de un solo individuo puede generar un cambio en el destino de un país y, más aún, propiciar un cambio en el rumbo de toda la humanidad».

Imagen: Una de las frases más populares de Daisaku Ikeda, en el hall de entrada del Auditorio de la Paz, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El maestro, un amigo

Una palabra que inunda reuniones, conversaciones y publicaciones de SGI es la del «aliento». Alentar es parte de la cotidianidad de un budista Soka, y es parte del legado de Ikeda *******. Cualquiera que haya estado en contacto con alguien que practica este budismo, seguramente haya leído o recibido alguno de sus «alientos». Estos consisten en breves frases de aliento que se publican a diario en las redes sociales institucionales y que circulan entre los miembros a través de mensajes de WhatsApp, diarios y revistas que se prestan o regalan entre sí, invitaciones a reuniones, además de los numerosos libros que siempre aparecen subrayados y con anotaciones en los márgenes. Estos alientos objetivan tanto la relación del maestro con sus discípulos, como la que se construye entre estos últimos. Durante mi investigación de campo, fueron incontables las veces que me contaron cómo, en momentos de angustia o de incertidumbre, esos alientos fueron como un abrazo de consuelo y apoyo para seguir adelante y encontrar las respuestas que parecían no aparecer. «Agarré el diario y ¡paf! Ahí estaba, justo lo que estaba necesitando». La palabra justa en el momento adecuado, siempre.

«Para nosotros es algo muy fuerte, porque cuando estamos mal, cuando estamos solos, Sensei está ahí, con nosotros. Es como que sentimos su presencia, está en nosotros».

Tal vez la explicación esté en la habilidad del maestro de entender que todos, siempre, en todo momento, estamos «batallando» con algo: una enfermedad, el miedo a equivocarnos, una relación que no mejora, un amigo a quien queremos ayudar y no sabemos cómo. Los alientos llaman a no desistir, a perseverar con fe en el daimoku para superar cualquier problema. Las enseñanzas de Ikeda no pasan sólo por sus ensayos explicando conceptos del budismo o cómo aplicarlos, sino por ese recordatorio constante de que el daimoku siempre da respuesta, de que si se practica con fe sin falta se obtendrán los resultados deseados, y más.

Para los discípulos, la importancia de encontrarse o, mejor dicho, de saber que van a encontrarse con una respuesta en sus palabras, es lo que explica esa relación tan cercana y afectuosa con un maestro que, la gran mayoría de ellos, no conocieron personalmente. Como todos, lo que valoran y agradecen es ese «estar ahí», eso que sólo los amigos de verdad saben hacer. E Ikeda, a través de sus alientos, estaba ahí para ellos. Y si ese diario o libro no estaba a mano, algún miembro (un «camarada de fe») se lo hacía llegar, a través de un mensaje, un llamado o una visita. De una u otra forma, Sensei siempre estaba, y seguirá estando, ahí.

Centro Soka de Mujeres por la Paz, inaugurado en 2016 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

La partida

Es conocida en el budismo la afirmación del Buda de que lo importante es la Ley, y no la persona. En los últimos años Ikeda estuvo haciendo llegar este mensaje a sus discípulos de diversas formas. Su ausencia en actividades donde se esperaba que estuviera presente era explicada de esa forma, como una manera de prepararlos (en particular a los jóvenes) para que sigan adelante con la misión del kosen-rufu cuando él ya no estuviera en este mundo.

Los mensajes dejados por ellos en las redes sociales de SGI dan cuenta de que tuvo éxito. Miles de estos, enviados desde Argentina, Brasil, Venezuela, Alemania, Japón, Malasia o Estados Unidos, reflejan un mismo y profundo agradecimiento por sus enseñanzas, por su ejemplo de lucha, y por estar ahí, como parte cotidiana de sus vidas. Se encuentran muestras de afecto, promesas de mantener viva la lucha por el kosen-rufu y de vivir cada día plenamente, de triunfar y ser felices. Promesas cuyo fin no es otro que el de manifestar esa budeidad interna haciendo feliz a Sensei.

Cuando ya nada está hecho para durar, la huella de Ikeda Sensei en sus discípulos parece seguir un camino diferente.

Notas:

*https://www.sokaglobal.org/about-the-soka-gakkai/at-a-glance/a-global-organization.html

** Sobre la práctica central del budismo de Soka Gakkai ver Welsch, 2016.

*** Disponibles en https://www.daisakuikeda.org/es/sub/resources/works/props/

**** Práctica conocida como shakubuku (Bornholdt, 2007; Pereira, 2008a).

***** Nikko Shonin (1246-1333) fue uno de los discípulos que Nichiren designó para continuar con la difusión de sus ideas. Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944) fue el fundador de la Soka Kyoiku Gakkai, la organización que dio origen a la actual Soka Gakkai. Makiguchi, Toda e Ikeda son reconocidos como «los tres presidentes fundadores» de SGI.

****** Sobre las reuniones ver la nota publicada en este portal por Ezer R. May May https://espanol.buddhistdoor.net/escuchar-y-ver-el-zadankai/

*******Práctica cuyo origen mítico podemos remontar a Nichiren Daishonin (1222-1282), fundador del linaje al que pertenece SGI, y quien en las numerosas cartas que se conservan animaba a sus seguidores a perseverar en su práctica y en ss ideales.

Referencias:

Bornholdt, S. (2007). Soka Gakkai: Buddhism and Strategies of Recruitment in South Brazil. REVER, 7, 80-94

Chilson, C. (2014). Cultivating Charisma: Ikeda Daisaku’s Self Presentations and Transformational Leadership. Journal of Global Buddhism, Vol. 15, 65-78.

May May, E. R. (14/07/2020). Escuchar y ver el zadankai. Disponible en https://espanol.buddhistdoor.net/escuchar-y-ver-el-zadankai/

Pereira, R. A. (2008a). The Transplantation of Soka Gakkai to Brazil Building “the Closest Organization to the Heart of Ikeda-Sensei”. Japanese Journal of Religious Studies, 35(1), 95-113.

Pereira, R. A. (2008b). A construção da memória e da identidade na Sôka Gakkai: breve análise de escritos de Daisaku Ikeda. Revista Nures, n. 10.

Welsch, D. (2016). Conociendo la Ley: La práctica de nam myoho rengue kyo en la Soka Gakkai Argentina. Ciencias Sociales y Religión/ Ciências Sociais e Religião, 18(25), 101-116. http://dx.doi.org/10.22456/1982-2650.64446