La historia del caballo volador

EFRAÍN VILLAMOR HERRERO

Un caballo blanco volador, al rescate, ese es el personaje principal de una de las ideas más versionadas de la historia de la humanidad. Cuantiosas historias de origen indio, transmitieron la narrativa de un corcel celestial, esta idea por Asia gracias a la adaptación de este famoso motivo narratológico indio en textos budistas. El personaje de un caballo blanco (o su jinete) salvador es un motivo ciertamente explotado en diferentes películas y monografías de gran renombre. Los autores budistas utilizaron la ilustre narrativa sobre un caballo celestial, el «mesías» que acude sin dilación a la salvación de los más necesitados, cuando toda esperanza ha sido ya perdida.

El corpus literario desde el que surgió

El género literario budista conocido como jātaka enmarca las supuestas vidas pasadas del buddha Gautama. En estas historias los autores budistas se apropiaron de diferentes leyendas y mitos antiguos para ensalzar la figura de su maestro. Diferentes animales, dioses y seres humanos componen el corpus literario de fábulas más versionadas en toda Asia, las cuales contribuyeron significativamente a la transmisión del budismo. Una de sus historias más representativas es el Valāhassa-jātaka [i], una de las versiones, escritas al menos, más antiguas que se conozcan de la antigua historia del caballo celestial que mencionábamos. Esta versión del canon budista describe como protagonista a un gran caballo divino, de color albino, capaz de volar entre las nubes a una velocidad vertiginosa.

Tasmiṃ pana kāle Bodhisatto valāhassayoniyaṃ nibbatti, sabbaseto kākasīso muñjakeso iddhimā vehāsaṃgamo ahosi. So Himavantato ākāse uppatitvā Tambapaṇṇidīpaṃ gantvā (…) (Ja 196)

«Por aquel entonces, el bodhisattva había nacido en este mundo como un caballo volador, completamente blanco, de cabeza negra como la de un cuervo, con una gran crin suave como los prados de muñja. El corcel tenía poderes sobrenaturales y era capaz de volar. Desde el Himalaya salió volando por los aires hasta la isla de Ceilán».

Este personaje mitológico probablemente se remonte a la figura divinizada del caballo Keśin, montura de los dioses Indra y Agni en el Ṛgveda, el texto más antiguo de la tradición védica. La historia del canon budista a la que nos hemos remitido, cuenta con un claro parentesco etimológico. Su caballo Valāha está relacionado con Balāha(ka), uno de los cuatro caballos que se asocian con el dios Viṣṇu. En la epopeya sánscrita del Mahābhārata se atribuye a este mítico caballo, Bālāhaka, una velocidad inusitada, llegándose a conocerlo como el «caballo veloz como las nubes». Esta idea fue recogida por los intérpretes chinos, los cuales lo describieron como «corcel de las nubes» 雲馬.

La profusión del pensamiento escatológico originario a la antigua religión de Babilonia, el zoroastrismo desembocó en la diversificación de las esperanzas terrestres por la llegada del «mesías». Las creencias en un salvador que no dudaría en rescatar a sus siervos en el ocaso de los tiempos es una de las premisas en las que se establecieron las principales ideas teológicas, de muchas religiones. Que en el libro de Revelación de la Biblia se mencione que el Mesías llegaría volando montado en un caballo blanco, no es, desde luego, una mera coincidencia.

En el contexto indio, especialmente en las tradiciones religiosas que veneran a Viṣṇu, la figura de tal prodigioso cuadrúpedo se representará como una de las encarnaciones de esta deidad, la cual se asocia precisamente con las destrucciones del universo. El caballo blanco Kalkin hereda la antigua premonición de restituir el equilibrio universal, «en el fin de los tiempos». Este, la última manifestación de Viṣṇu, se dice que recompondrá definitivamente el orden cósmico (kṛtayuga) en la era del decaimiento (kaliyuga).

anulomagāḥ kṣemaṃ subhikṣam ārogyaṃ bhaviṣyati nirāmayam

kalkir viṣṇuyaśā nāma dvijaḥ kālapracoditaḥ utpatsyate mahāvīryo mahābuddhiparākramaḥ

(MBh III.188-189a)

«Habrá seguridad, plenitud de alimento y no habrá más enfermedad. Un brahmán conocido por el nombre de Kalki Viṣṇuyaśas aparecerá respondiendo a la llamada del tiempo, con gran gallardía, sabiduría y poder.»

Kalki Avatar por Ravi Varma

Creo que, a cualquiera con una mínima instrucción cristiana le sonará el pasaje anterior, pero sobre todo el modo en el que se presenta la esperanza futura, tras la llegada del salvador. En la escatología (pensamiento religioso asociado al fin del mundo, o, mejor dicho, a la esperanza de la continuación de este, tras su declive) hindú, así como su cosmología, refleja que el tiempo y universo son cíclicos. La existencia se divide en diferentes tiempos (kalpa), tan estratosféricamente extensos que no me atrevo a mencionarlos, pero sí a razonar la capacidad contemplativa del pueblo indio sobre ciencias como la astrofísica, desde tiempos antiguos; aunque para ello hayamos tenido que desviarnos de nuestro tema. La creación, preservación y declive del universo, parece ser el orden «lógico» que la gran mayoría de las religiones, y, por ende, sus pensadores, han aceptado desde probablemente los albores de los tiempos. Según las creencias hindúes (reiteramos que este tipo de confluencias ideológicas no son, ni probablemente pudieran ser, exclusivas a una sola tradición religiosa), el último período de los tiempos, la era del demonio Kali (kaliyuga), estará regido por las disputas, la falsedad, impiedad, violencia y decadencia (moral). No me parece oportuno reiterarlo más, pero sin duda, los fieles religiosos cristianos estarán de acuerdo con afirmar, al menos, que el final de los tiempos antes de la llegada del Mesías, parecen concordar con tal descripción. En la «biblia» del hinduismo, el Bhagavadgītā, se expone claramente la esperanza de que tras la llegada de Kalki, el equilibrio universal (dharma) será constituido nuevamente y el tiempo de la verdad (satyayuga), regirá.

«En el momento del decaimiento del dharma, oh, Bharata,

Cuando imperen las injusticias, entonces yo mismo me manifestaré».

Yadā yadā hi dharmasya glānirbhavati bhārata I
Abhyutthānamadharmasya tadātmānaṁ sr̥jāmyaham II

(Bhagavad-gītā IV.7)

Kalki, the Future Incarnation of Vishnu circa 1700–1710 (METROPOLITAN MUSEUM)

Los autores budistas amoldaron este tipo de recurrentes narrativas sobre el caballo volador, acorde a su propósito catequético, que no era otro que ensalzar la figura del buddha Gautama. Con el objetivo de inspirar a su audiencia tomaron prestados diferentes cuentos y leyendas, sobre todo aquellas que ya contaban con una gran popularidad entonces, como es el caso de la figura del caballo celestial avatar de Viṣṇu. De este modo se logró mitificar aún más la figura de su fundador. El motivo narratológico de un caballo volador obtuvo una gran acogida en diferentes épocas y lugares, entre los traductores budistas, como queda constatado por el gran número de versiones de esta historia que han quedado recogidas en diferentes colecciones de textos (principalmente, budistas) por casi toda Asia. El caballo volador fue utilizado en diferentes versiones y tradiciones budistas. Curiosamente, no siempre como representante de la vida pasada que se atribuía al buddha Gautama, sino también a otras deidades budistas, las cuales fueron eclipsando su popularidad, salvífica. Las adaptaciones de la historia del rescate del caballo volador dentro de las escrituras del budismo Mahāyāna pasarán a asociarlo con diferentes bodhisattvas, entre los que destacarán, Maitreya (el «mesías» budista) 弥勒菩薩, y especialmente Avalokiteśvara. Las versiones traducidas desde fuentes indias al chino clásico del caballo celestial como icono de Avalokiteśvara 観音(菩薩) pasarán a ser tan populares en el folclore oriental que eclipsarán por completo la figura del buddha Gautama, hasta el punto de —como he mencionado en mis anteriores artículos— relegar su protagonismo como la vida pasada del célebre caballo.

19th-century Dashavatara painting (from left) Matsya, Kurma, Varaha, Narasimha, Vamana, Parashurama, Rama, Krishna, Buddha, and Kalki.

A modo de conclusión

La continúa reinterpretación de esta historia a lo largo de los siglos nos habla, en primer lugar, de su versatilidad, y, además, de la gran fascinación que suscitó en diferentes épocas y lugares. Aquí no podemos entrar en excesivos detalles, por lo que para un análisis más exhaustivo de las principales versiones de esta fábula dentro del contexto budista véase Villamor (2023a). No obstante, recalcaremos que en diferentes tradiciones religiosas esta misma idea puede ser contrastada. Además, no son pocas las filmografías e historias de ficción actuales en las que el autor también ha podido comprobar la inspiración de esta historia. La figura de un «pegaso» ha sido un recurso mitológico explotado en diferentes franquicias cinematográficas [ii]. Parece que la antigüedad de este salvador no cuenta con una patente exclusiva, ni siquiera en el mundo del cine. Tampoco sabemos cuándo aún, llegará el momento que decidirá mostrarse para, así, solventar la diatriba entre las fuerzas de la «luz» y la «oscuridad»; ideas, más que religiosas, originarias al pensamiento indo-iranio.

Bibliografía recomendada

INSTAGRAM del autor: https://www.instagram.com/estudiobudismo/

Villamor, E. (2023a). «El caballo volador al rescate de los autores budistas ― Desde la formación de su arquetipo en la ideología védica hasta la (re)adaptación de la fábula india en los relatos medievales japoneses―» ESTUDIOS BUDISTAS EN AMERICA LATINA Y ESPAÑA (Vol 2) Tarragona: Publicacions Universitat Rovira i Virgili.

Villamor, E. (2023b). Historias de la antigua India en el Konjakumonogatarishū. (in press). Villamor, E. (2022a). Fábulas budistas: veinte jātakas. Gijón: Satori Ediciones.
Villamor, E. (2022b). Transformación del pensamiento budista e influencia de las fábulas jātaka en el Uji Shūi Monogatari. Tesis Doctoral: Universidad de Salamanca.


[i] Para un análisis completo de la transmisión y transformación del pensamiento budista de esta fábula véase Villamor (2022b: 4.2). Para una traducción completa de la fuente primaria del Ja 196 al castellano, véase Villamor, 2022a: 105-110.

[ii] Hércules, la animación de Disney (1997), Furia de titanes (2010), el caballo alado de la valquiria en las películas de Thor (también aparece en la saga de Avengers (MARVEL), son solamente algunos ejemplos, de los muchos paralelismos que podríamos citar.

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