Venerable Damchö, fundadora de la Comunidad Dharmadatta

BELÉN AZAROLA

Este artículo es parte de nuestra edición especial «Mujeres y budismo en los países de habla hispana».

Fundadora de la Comunidad Dharmadatta, Venerable Damchö dedica gran parte de su vida a difundir el Dharma en español. Conversamos sobre la aplicación de samaya y estrategias para llevar una vida simple y en comunidad. En el contexto de emergencia mundial en que tuvo lugar la entrevista, transmitió enseñanzas sobre el «otro» desde una perspectiva budista y sus reflexiones acerca de las mujeres como líderes espirituales en la actualidad.

Sanghavirtual. Imagen cortesía de la Comunidad Monástica Dharmadatta

Nacida en Nueva York, se ordenó como monja en la tradición budista tibetana en 1999 y ha pasado su tiempo entre India y América Latina impartiendo enseñanzas presenciales y llevando adelante actividades de transmisión virtuales como meditaciones, retiros, cursos de budismo y emisiones a través del Instituto Budadharma, su canal de Youtube faceBuda y salas de meditación virtuales. Sus esfuerzos de difusión también incluyen importantes trabajos de traducción al inglés, desde el tibetano y el sánscrito como el Ārya Sanghāta Sūtra y diversos proyectos editoriales. Es editora de los libros del 17 Karmapa, Ogyen Trinley Dorje.

Antes de recibir la ordenación, Venerable Damchö ejerció como periodista y realizó extensos estudios universitarios en Humanidades, Filosofía continental y griega, sánscrito, tibetano y estudios interdisciplinarios de cultura e historia de Asia. Su tesis de doctorado consistió en una relectura crítica del Mūlasarvāstivāda con perspectiva de género. Sigue formando parte de círculos académicos como conferencista, miembro de investigaciones en colaboración y del consejo directivo del Maitripa College.

Belén Azarola: Los compromisos de la Comunidad Dharmadatta están orientados a la protección ambiental y la lucha por la justicia de género, considerándolos parte de los esfuerzos por sanar el daño que causa la idea «de que lo que no es igual a nosotros es lo otro» ¿Cómo se considera al otro desde el budismo? ¿Puede la separación yo-otro causar sufrimiento?

Ven. Damchö: Mirar el tejido social es una forma de reconocer que estamos vinculados, que mis decisiones no solo me afectan a mí, sino que tiene consecuencias para otros. Por lo tanto, cuando las tomo, debo estar tomando en cuenta ese impacto.

Nosotros como seres humanos tenemos una capacidad natural, una habilidad neurológica, de reconocer la experiencia del otro, de empatizar. Esto forma parte de nuestro sistema neurológico. En la sociedad tenemos los principios básicos de la naturaleza y de la interdependencia indicando que somos y estamosprofundamente entrelazados e interconectados. Sin embargo, nuestro modo de percibir todas las experiencias que tenemos está basado en lo que llamamos «percepción dualista» donde yo estoy aquí como el sujeto y todo lo que surge en mi campo de experiencia es como un objeto. Esta es la división de nuestro modo común de percibir. La sensación de ser «yo» que experimento y percibo, y «lo ajeno» que es el contenido de mi percepción o de mi experiencia, genera una sensación de separación entre «nosotros» y «lo que estamos percibiendo»; esta es una percepción falsa.

En realidad, lo que somos no puede separarse de lo que tratamos como objetos de percepción. Por lo tanto, vivimos con una continua insatisfacción, sensación de aislamiento, de carencia, porque estamos percibiéndonos desconectados de lo cual no estamos desconectados. Esto, en un campo de percepción directa de la experiencia individual se ve reflejado en mayúsculas en la sociedad donde continuamente estamos manejando categorías de «nosotros» y «aquellos», los «míos» y los «no-míos».

Esta percepción falsa nos ha costado terriblemente y apenas estamos viéndolo en este momento. Tanto en un plano epidemiológico como social, de las percepciones como emocional, esta percepción falsa de separación nos genera sufrimiento. Desde la presentación budista esta visión dualista que nace como ignorancia dentro de nosotros es la raíz de nuestro sufrimiento.

Imagen cortesía de la Comunidad Monástica Dharmadatta

BA: ¿Podría compartir estrategias para la vida cotidiana que usted identifique de su propia vida en comunidad y del llevar una vida sencilla? 

VD: Pues tocas dos elementos un poquito distintos. Una es la vida en comunidad y la otra es la simplicidad voluntaria que básicamente son el eje de la vida monástica y se traducen, o se pueden manifestar, de modos diferentes en la vida de alguien que no tomó un camino monástico.

En cuanto a la comunidad para nosotras ha sido muy central e importante cultivar una actitud de vernos como condiciones para las otras. Cuando convivimos, cuando trabajamos juntas en equipo en un proyecto, cuando cocinamos, cuando hacemos lo que sea que hacemos, de intentar una y otra vez des-centralizarnos. Ver por qué yo aporto a esta situación, qué tipo de elemento estoy siendo yo, qué ingrediente estoy contribuyendo aquí.

Para que esto fluya es importante que compartamos propósitos y valores y creo que esto sí se traduce a otros tipos de comunidades. La comunidad de una familia o de una pareja, la más pequeña comunidad que quizás puede haber. Los centros de Dharma son comunidades, a veces complicadas, pero también son el lugar para poder crecer y estar en contextos una y otra vez donde nuestras aspiraciones sean compartidas llevándolas a cabo con principios y valores básicos compartidos.

En nuestro caso, la vida monástica está construida para obligarte a vivir así. Tenemos un horario, lo cual la mayoría de comunidades no tienen, nuestro horario sí se ajusta y se negocia y a veces se olvida y se retoma, pero está ahí como dándonos una estructura compartida. Nuestras posiciones están compartidas, las decisiones que tomamos están compartidas y estos son elementos que sí son más complicados a veces de traducir a otras comunidades.

Yo creo y confío que va a ser más claro en esta época que necesitamos un reconocimiento mucho más vívido, más palpable, más vivencial, del hecho de que estamos profundamente interconectados y que nuestra respuesta a los desafíos compartidos también tiene que ser compartida.

La simplicidad, pues, esto todos podemos implementarlo sin ser monásticos. Tomar un tour de la casa y ver qué no se necesita. Creo que viene llegando un profundo cambio en el mundo. Necesario tanto por el calentamiento global, los efectos del consumismo descontrolado y del capitalismo global, y también las consecuencias de la pandemia y sus efectos económicos y materiales en cuanto a vida. Yo creo que nos está mostrando [la pandemia] demasiado vívidamente que no podemos continuar así, esto no funciona, necesitamos cuidarnos, necesitamos tener las prioridades claras.

Un elemento de la simplicidad que sí creo que es clave para que llevemos a cabo este cambio voluntariamente y no contra nuestra voluntad, es tener muy claro qué necesitamos y qué queremos. El tiempo de distanciamiento social en que no sales para lo que no necesitas, es un excelente momento para realmente la introspección e identificar dónde está esta línea, cuál es la diferencia. Es el momento para pensar: «Mira, qué es lo que realmente necesito. Necesito comida, necesito contacto humano; no necesito la moda instantánea y los diseños, ni muchas formas de entretenimiento». Cada quién puede ver qué es lo que realmente necesita y aprender a nutrirse de lo que necesitamos sin estar continuamente enfocados en lo que no tenemos y quisiéramos tener, aunque no lo necesitamos. Esto es interminable y su resultado es lo que estamos viviendo.

Imagen cortesía de la Comunidad Monástica Dharmadatta

BA: Me inspiró una historia mientras leía su trabajo de doctorado. En ella distinguía a una mujer que lograba un cambio para sí y otra mujer que buscaba generar un cambio para sí y para todas las demás, sentando un antecedente que sea de beneficio para otras. Me parece que hoy en día, en la comunidad budista global se ven más mujeres líderes siendo voces que llegan a muchos lugares y que son escuchadas, tenidas en cuenta. ¿Cuál cree que es el impacto que tienen las mujeres como líderes espirituales?

 VD: Pues, esto no es un mensaje que tengo o que quiero transmitir, sino que es algo que he pensado en diferentes momentos y no he comentado mucho. Se trata de la importancia de que las mujeres en posiciones de liderazgo hablen conscientemente sobre el tema de género y que visibilicen el hecho de que son mujeres haciendo lo que están haciendo, conscientes de que su éxito tiene que ser el éxito de ellas y el éxito de todas las mujeres.

Hay muchas mujeres que logran destacarse y jugar el juego de la fama, el éxito o el prestigio en el campo en el que trabajan, sea la política, el comercio, el académico. Siempre han sido campos donde el éxito es del hombre, por lo tanto, si una mujer tiene éxito en estos campos casi siempre tiene que caber en una categoría de excepción o haciéndolo emanando cualidades que pensamos como masculinas. Margaret Thatcher es un ejemplo. Aunque seas exitosa como una mujer esto puede ser aún más opresivo para las mujeres en general porque si una mujer solo puede ser exitosa como haciéndose más del club de los hombres o a pesar de ser mujer, esto refuerza la idea de que la categoría de los exitosos es una categoría para los hombres.

Estoy expresando básicamente que considero que las mujeres que tienen algún rol de líder espiritual por sus cualidades espirituales, porque esta debe ser la razón de su liderazgo, también tienen una alta responsabilidad de contemplar esto y de hacer que el tema de género sea explicito en su pensamiento. Sobre todo, porque la religión siempre ha sido y sigue siendo, y aquí incluyo al budismo absolutamente, uno de los mecanismos más eficientes de la opresión de la mujer.

Cuando las religiones hablan de la naturaleza lo hacen con el poder de la verdad, o sea hablan con muchísima autoridad. «La mujer es así», «el hombre es así», estamos manejando conjuntos de imágenes, ideas y opiniones opresivas presentándolas como naturales. Así funcionó justamente la desigualdad de género y no solo desigualdad, sino la tremenda opresión de género que hace que pensemos que esta desigualdad es natural, basada en lo biológico, en la naturaleza. ¿Quién describe más a la naturaleza? La ciencia y la religión.

Símbolos, cuentos y roles de que las mismas instituciones religiosas ponen muy claramente un hombre a la cabeza y a las mujeres sirviendo, si tienen entrada, o lavando los pies de los enfermos. Estas son las imágenes que tenemos. Esto una y otra vez reforzando la opresión de la mujer y por esto yo creo que quienes estamos participando en estas instituciones, que estamos transmitiendo sus enseñanzas, tenemos una alta responsabilidad de tener una suma vigilancia para no estar transmitiendo los mismos mecanismos de opresión. Por eso, si tenemos una responsabilidad de concientizarnos y de hablar cuando vemos algo que no es apto, tener la suficiente confianza de que las practicas espirituales que estamos haciendo argumentan por sí mismas y no tengo yo que ser inmaculada para hablar. Está siendo transmitido por una sociedad, así que claro que va a estar combinado con todos los malestares y disfunciones de la sociedad misma.

Imagen cortesía de la Comunidad Monástica Dharmadatta

BA: Muchas gracias. Le agradezco nuevamente por haberse hecho el tiempo y por compartir sus palabras. ¿Hay algo más que usted quiera transmitir?

VD: Considero que hoy en día es momento para aplicar la idea de samaya, un concepto muy importante en el budismo tibetano y el vajrayana en general porque es «conexión sagrada».

Uno de nuestros maestros importantes dice que nosotros los seres humanos hemos roto nuestro samaya o vinculo sagrado con la naturaleza, por nuestro trato con la tremenda abundancia y generosidad de la Tierra, viéndolo todo como un recurso a explotar. La relación esta muy lastimada, al igual que nuestra relación con los animales: está rota, está rota.

Como una raíz de lo que estamos viviendo en este momento y como una respuesta a lo que vamos a hacer, es urgente que miremos nuestro modo de relacionarnos con la Tierra y con los animales. Una respuesta muy inmediata que podemos hacer es realmente mirar nuestro alimento. Quien no es vegetariano, dejar de comer los cuerpos de animales; quien no es vegano, pensar si no sería mejor que los animales tengan sus vidas y sus cuerpos autónomos.

Enlaces de interés

Comunidad Monástica Dharmadatta
Proyecto Ver 20/20 con Ojos de Compasión Instituto Budadharma
faceBuda
Salas de meditación virtuales
Maitripa College

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