Una conversación con Jetsunma Tenzin Palmo sobre la situación del budismo en Estados Unidos

Harsha Menon

Hace casi veinte años que Jetsunma Tenzin Palmo visita Estados Unidos ofreciendo compasión, enseñanzas y refugio a practicantes en todo el país. Entrevisté a Jetsunma la víspera de su gira más reciente por Estados Unidos, que tendrá lugar en junio y julio de este año.

Jetsunma Tenzin Palmo. Foto de Peter Aronson

Buddhistdoor Global: Jetsunma, en relación con el crecimiento del budismo en Estados Unidos, ¿qué se debería hacer para aumentar nuestra conciencia sobre la cuádruple sanga?

Jetsunma Tenzin Palmo: La verdad, Harsha, es un problema no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo occidental. En Asia, el desequilibrio se debía a que, en la cuádruple sanga, la sanga monástica era la más importante, especialmente los monjes. El papel de los laicos era sobre todo hacer méritos y apoyar a los monjes. Actualmente, Occidente, como sabes, se inclina hacia el otro lado, y la sanga monástica es minúscula y tiene muy poca importancia en comparación con la sanga laica.

La mayoría de los maestros y, desde luego, de los estudiantes son laicos. Y esto es bueno en cierto sentido; está bien: la intención del Buda era que tanto la sanga monástica como la laica estudiara, practicara y propagara el Dharma, no solo los monjes. Pero se ha inclinado demasiado hacia el otro lado y hay una falta de reconocimiento del monacato, no solo en Estados Unidos, sino en el mundo occidental en general.

Es muy difícil saber cómo abordar eso. Muchas mujeres se ordenan, especialmente en la tradición tibetana, tras haber tenido bastante éxito en la vida, en el ámbito profesional y en las relaciones personales, y sienten la necesidad de dedicar realmente su vida a sus estudios y a su práctica del Dharma. Pero cuando son ordenadas, descubren que sencillamente no existe un sistema de apoyo en las tradiciones tibetanas. Los tibetanos consideran que todos los occidentales son acaudalados y que tienen sus propias fuentes de apoyo económico, así que no se les ocurre ofrecer ayuda.

A la inversa, los laicos dan por sentado que [las monjas] reciben el apoyo de sus organizaciones o de sus lamas, y aunque están encantados de apoyar a los tibetanos, nunca piensan en la posibilidad de apoyar a los suyos. Así que la gente tiene dificultades y no solo económicas, sino también psicológicas. Si te haces monje o monja, la gente suele preguntar: «¿De qué estás huyendo?» Nadie le preguntaría a un lama: «¿Y a ti qué te pasa?» Y, no obstante, se da por sentado que debe de ser porque no son capaces de afrontar la realidad, sea lo que sea eso. Así que no hay respeto ni reconocimiento de lo que monjes y monjas tratan de hacer ni admiración hacia unas personas que están tratando de llevar una vida basada en la simplicidad, la renuncia, etc.

Como consecuencia, no encajan en ninguna parte: no encajan en Asia con los tibetanos y no encajan en la sociedad occidental moderna. Se sienten aislados y desanimados, básicamente. No hay formación; muy poca, quiero decir. La monja y maestra estadounidense Thubten Chodron está haciendo un trabajo maravilloso en la abadía de Sravasti, en el estado de Washington, tratando de crear una comunidad monástica dinámica, pero es aún pequeña y no se nota inmediatamente su repercusión en todos los círculos budistas. Sin duda, es difícil y no sé cuál es la solución.

BDG: Jetsunma, es usted una persona muy activa y entregada, sobre todo en la Alianza de Monjas No Himalayas. ¿Podría hablar un poco sobre su génesis y cómo ve su futuro?

JTP: Bueno, esto se ha convertido en un problema, no solo para las occidentales, sino también para otras asiáticas que se ordenan en la tradición tibetana. Las chinas, vietnamitas, coreanas que deciden ordenarse en linajes tibetanos son excluidas automáticamente de los canales de suministro que tendrían si estuvieran dentro de su propio sistema mahayana, por lo que no pertenecen a ninguna parte. No pertenecen a su propio país, al budismo de su propio país, y no reciben ningún apoyo de los tibetanos, que tienden a ocuparse de su gente y no se solidarizan realmente con los que vienen de fuera. Por tanto, porque conocemos a estas monjas de Oriente y Occidente que se sienten muy perdidas y poco apreciadas, que quieren ir a cursos o practicar la meditación y no pueden permitírselo porque hasta en los cursos de Dharma se cobra a la sanga monástica lo mismo que a los laicos.

Pensamos que queríamos intentar hacer algo para que la gente fuera más consciente de la existencia entre ellos de estas personas, sobre todo de las monjas, que no reciben ningún apoyo, porque ellas mismas casi nunca hablan de eso. De hecho, a veces no reconocen que tienen dificultades porque creen que, si las mencionan, estarían haciendo de algún modo un comentario negativo sobre sus maestros. Así que pusimos en marcha la Alianza de Monjas No Himalayas.

A las monjas himalayas les va bastante bien ahora: hay conventos, hay programas de formación y la gente reconoce la aportación de las monjas. Incluso dentro de la sociedad tibetana, el estatus de las monjas sube a medida que aumenta su nivel educativo y están más preparadas en rituales, etc. Se las aprecia más porque son muy disciplinadas. Pero, al mismo tiempo, esto no ayuda a todas las monjas que no son himalayas. Así que creamos esta alianza para intentar que se conociera más la situación y tratar de recaudar fondos para poder ayudar a las monjas que quieren estudiar y hacer retiros, etc.

Hace poco, alguien dio dinero para las monjas que necesitaran hábitos, de este modo tratamos de sensibilizar a los laicos sobre las necesidades de las monjas. Estas, por su parte, saben que al menos hay alguien a quien le importan. Nuestro otro objetivo es intentar poner en contacto entre sí a algunas de las monjas que están más aisladas, incluso a través de Internet, para que puedan hablar por videoconferencia o chatear, simplemente para que sepan que hay otras personas allí afuera que tienen los mismos problemas y que no están solas.

Muchas monjas cuelgan los hábitos porque se desaniman. Se sienten muy solas, sienten que no pertenecen a ninguna parte y abandonan. No abandonan el Dharma, sino la vida monástica. La intención del Buda era que hubiera una comunidad, una sanga, pero la mayoría de ellas están simplemente muy aisladas.

Es muy duro, ¿sabes?, porque la intención del Buda era tener la cuádruple sanga, apoyándose mutuamente, con los monjes y monjas a través de su estudio y su dedicación total, y su práctica, estando allí para ayudar y enseñar y ser un ejemplo para los laicos que, del mismo modo, van a estudiar y practicar. Es decir, esa era la idea, que ambas partes se ayudaran mutuamente. Pero se ha polarizado un poco en los extremos.

BDG: He escuchado hace poco una charla de Dzongsar Khyentse Rinpoché en la que decía que el budismo llegó a Occidente de un modo un tanto particular, sobre todo en comparación con Asia, donde fue a menudo una religión patrocinada por el Estado. Decía que nunca ha habido realmente una misión budista aquí, y me pregunto si debería haberla. Mi reflexión es que eso podría contribuir a corregir algunos de estos desequilibrios y si, con este tipo de transmisión errática, la gente se está ateniendo realmente a los principios originales del Buda.

JTP: Creo que eso es cierto. Nunca ha habido una gran oleada en la que el budismo fuera adoptado por un rey y propagado oficialmente, y se animase a la gente a refugiarse. Siempre ha sido alguien que llega y pone en marcha un pequeño centro aquí y luego llega otro y trae otra variedad de budismo, y empieza otro centro allá.

Por ejemplo, en Londres, a principios de la década de 1960, cuando yo me hice budista, solo había dos: la Sociedad Budista, que dirigía un hombre llamado Christmas Humphreys y este tipo de señoras bien de clase media. Luego estaba el vihara de Sri Lanka, que era más tradicional y muy theravada, pero incluso cuando vinieron los theravadas o los tibetanos, tuvieron que adaptar lo que enseñaban a los intereses y capacidades del público que encontraban.

Es un proceso de aprendizaje porque su público son laicos, no monjes. Laicos muy cultos que no quieren que les digan sin más cómo hacer méritos, sino que quieren que se les dé todo el camino. No suelen tener mucho tiempo para dedicarse a realizarlo, así que este es el desafío para todas las tradiciones. Naturalmente, en todos los países en los que se difundió el Dharma del Buda desde la India tomaron la parte que mejor se adecuaba a su cultura y dejaron otras partes silenciosamente en desuso. En China, Sri Lanka, Tailandia, Tíbet, tomaron las partes que les eran útiles y dejaron de lado otras.

En Occidente se ha indicado con mucha claridad que hay numerosos maestros que enseñan una forma muy limitada de budismo, dejando fuera todo lo que creen que podría irritar a la gente. Esto es realmente algo peligroso, creo yo, porque está creando esta idea de que el budismo es solo meditación, y no es así. Quiero decir: la meditación es parte del budismo, pero no es todo el camino.

También se tiene esta sensación de que consiste en hacer transformaciones solo para esta vida y esta es una visión muy científica y materialista que no está en modo alguno en armonía con ninguno de los sutras, sean theravadas o mahayanas. Nunca transmiten la idea de que hay toda esta enorme panorámica de tiempo y espacio, y los numerosos ámbitos de seres interconectados con el nuestro y que no conocemos normalmente con nuestros limitados cinco sentidos. Encoge el Dharma convirtiéndolo en un paquete muy cómodo y deja fuera muchos de los aspectos que hacen que el Dharma del Buda sea único.

Las monjas del convento de Dongyu Gatsal Ling se despiden de Jetsunma Tenzin Palmo. Imagen cortesía de Dongyu Gatsal Ling

BDG: Jetsunma, usted sabe que el budismo estadounidense no es monolítico, pero en cuanto al futuro, ¿en qué deberíamos centrarnos? ¿Se trata de estudiar más la historia del budismo? ¿De conectarse más profundamente con la tradición viviente que tenemos alrededor? ¿Qué podemos hacer?

JTP: Creo que es importante examinar otros aspectos del budismo, aparte de meditar sin más. Comprender la mente, domar la mente, trascender la mente es el quid de la cuestión, pero no lo es todo. Creo que es muy importante reconocer todos los demás aspectos. Comprender realmente la filosofía budista, no necesariamente la lógica y el madhyamaka, etc., pero al menos toda la jñana paramita y todas estas otras cualidades, como la ética y la generosidad y la paciencia y el amor bondadoso y la compasión y una comprensión clara del karma y el renacimiento, y la visión global de por qué estamos donde estamos haciendo lo que hacemos, y por qué pasan las cosas y cómo responder con habilidad. Quiero decir que el budismo es enorme y me parece muy triste reducirlo a una forma de terapia para sentirse bien.

BDG: ¿Se podría llegar a eso con más instituciones budistas, aumentando el número de maestros o enviando maestros desde Asia? Sé que podría ser todo esto, pero Jetsunma, con su enorme sabiduría y magnánima compasión, me gustaría que me diera una visión que podamos ayudar a apoyar o hacer avanzar, si cabe decir algo así.

JTP: Bueno, es difícil porque cada país, cada cultura creó el budismo más adecuado para ella, así que no se puede decir que haya un Dharma del Buda general y apropiado para todo el mundo. Una de las cosas bellas del Dharma es que tiene muchos aspectos, muchas facetas, muchos énfasis diferentes. Así que no se puede pensar: «Esto es, este es el verdadero Dharma y todos los demás no se están enterando». Pero sí creo que sería bueno hacer cierto hincapié en estos otros aspectos de Dharma del Buda, como la responsabilidad social, la ética, la paciencia, etc., el reconocimiento de que allí afuera hay mucho que entender, de que, si nos encontramos con una doctrina hacia la que sentimos una resistencia interna, no debemos rechazarla porque no encaje con nuestras propias ideas preconcebidas.

Decir: «No creo en esto, por tanto, el Buda no lo enseñó» es de una arrogancia tremenda. Mi lama me enseñó que si me encontraba con algo en lo que realmente no creía, simplemente lo dejara y volviera a ello más adelante, cuando hubiera estudiado más. Él decía que no todo lo que está en los libros es verdad, pero que no deberíamos ser demasiado rápidos en descartarlo todo solo porque no encaja con lo que yo creo personalmente. Es decir, estamos tratando de cambiar nuestra forma de pensar, no estamos tratando de cambiar el Dharma para que encaje con nuestra forma de pensar.

Tener una mente mucho más amplia, más abierta, es muy importante para que los budistas de Occidente reconozcan que el Dharma es enorme y lean algunos libros realmente serios de auténticos eruditos y practicantes. No solo el rollo nueva era. Este es siempre el problema: el Buda nunca tuvo la intención de que fuera una terapia para sentirse bien, está pensado para irritarte.

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