Fascinantes y auspiciosos aparatitos budistas: los NIANFOJI

MARÍA ELVIRA RÍOS

El día 11 de mayo de 2019 se inauguró en la ciudad de Xiamen, China, una de las tantas ferias budistas que se organizan a lo largo del año en el país asiático. El propósito de visitar la feria era para hallar los nuevos modelos de unos curiosos aparatos que emiten grabaciones de cantos, sūtras, dhāraṇīs y mantras budistas. Mi interés hacia estos aparatos, conocidos como nianfoji 念佛机, comenzó en la montaña Zhongnanshan en 2008, cuando el maestro Juecun, quien para ese entonces estaba a cargo de uno de los templos budistas de la zona montañosa, me regaló una cajita azul de plástico, con el Buda Amitabha en el centro y dos frases grabadas a ambos costados del Buda. Aunque pequeña, era posible escuchar, en volumen considerablemente alto, cinco versiones de la repetición del mantra NAMO AMITUOFO. Aquel nianfoji se colgaba en el cuello para que el peregrino pudiera escuchar los mantras mientras ascendía la montaña. Hubo una cierta fascinación por la estética y el sonido de estos aparatitos, por lo que quise conocer más de su origen, el valor que adquirían para los devotos y su diversidad de diseños. Al correr de los años, fui juntando uno que otro que hallaba en los templos o las tiendas budistas chinas. Noté que en varios de ellos se escuchaba la recitación del maestro de la Tierra Pura, el monje Jingkong (1924-), quien se conoce por ser uno de los primeros religiosos chinos en utilizar la tecnología para extender las enseñanzas budistas. En una de sus prédicas que se encuentran en YouTube, el maestro enseña la importancia de dejar encendido el nianfoji durante las veinticuatro horas del día, pues señala que, durante la noche, aunque no escuchemos el sonido por estar dormidos, los fantasmas hambrientos sí lo hacen. El maestro Jingkong asegura que muchos fantasmas hambrientos quieren liberarse de su estado y alcanzar la Tierra Pura: «Si durante las 24 horas dejamos el nianfoji prendido, entonces ayudamos a aquellos que se encuentran en el Youmingjie (en el inframundo). Los fantasmas son también tus protectores, dentro de tu casa hay muchos y si no les permites escuchar las recitaciones, ellos olvidarán recitar al Buda» (https://www.youtube.com/watch?v=5YB4lTefZqE).

Nianfoji para peregrinos. Fotografía de la autora.

A pesar de lo atractivo que pueden ser como objeto religioso, es curioso que la investigación que se ha realizado en torno a los nianfo ji sea escasa. Entre algunos estudios, destaca el de Natasha Heller (2014), quien se refirió a los nianfo ji analizando el modo en que, a pesar de ser una recitación mecanizada, estos aparatos emulan los sonidos sagrados que se producen espontáneamente en el ambiente del paraíso occidental, donde los budistas de la corriente de la Tierra Pura aspiran renacer.    

Sabemos que los cánticos y recitaciones juegan un papel fundamental en la extensión y popularización del budismo en China. Los primeros fanbai (bhasa en sánscrito) o «recitación de la escritura» corresponden al periodo de Los Tres Reinos (220-65) y de las dinastías Sur y Norte (385-598). A lo largo del desarrollo de las dinastías chinas, los fanbai se mantendrán como los cánticos sagrados de mayor reconocimiento en el mundo eclesiástico y laico del budismo (Chen, 2005). En el transcurso de la historia en China, hubo una serie de reformulaciones y desarrollos en el cántico budista, sobre todo en el periodo de la República (1912-1949) y luego de apertura económica (década de 1980). Ante la necesidad de modernización del país, los budistas comienzan a difundir la doctrina por diferentes medios: revistas, CD, videos e incluso karaokes religiosos (Ríos, 2017). Entre esta diversidad de medios, comienzan a propagarse estos aparatitos de sonido, los que en un principio sólo emitían un número menor de cánticos y recitaciones, pero en la actualidad podemos hallar una diversidad de nianfoji que contienen cientos de grabaciones, recitaciones de sūtras completos y variaciones de diseños que incorporan figuras budistas como la flor de loto, la tríada de la Tierra Pura [Buda Amituo con los dos bodhisattvas: Guanyin (Avalokitesvara) y Dashizhi (Mahasthamaprapta)], cajitas de diversos tamaños y motivos, monjecitos, pequeños altares, budas, bodhisattvas y muchos otros tantos diseños con un sonido de alto nivel y mayor tecnología digital.

Nianfoji en Feria Budista de Xiamen, 2019. Fotografía de la autora.

A pesar de que Heller señala que los aparatos no sustituyen la recitación individual, una de las intenciones de la recitación del budismo chino es lograr mérito o una respuesta eficaz del Buda. Las experiencias que relatan los devotos budistas con sus nianfoji pareciera que, además de crear un ambiente espiritual eficaz, estarían estimulando al Buda para recibir una respuesta milagrosa o ganar mérito. Al respecto, no sólo hallamos la interpretación del monje Jingkong y la posibilidad de liberar a los fantasmas hambrientos con las recitaciones que emiten los aparatos durante la noche, sino también hay diversos ejemplos de los devotos o devotas que experimentan ganying al dejar encendido sus nianfoji. Ganying es un modo de respuesta espontánea natural en el universo concebido holísticamente en términos de patrones y orden interdependiente. La resonancia es el mecanismo por el cual los fenómenos categóricamente relacionados, pero espacialmente distantes interactúan. La concepción de ganying en las interpretaciones del budismo chino adquieren un valor doctrinal y soteriológico que es palpable en los miles de relatos de devotos que experimentan ganying con los budas y bodhisattvas. En el budismo, el principio de ganying se utilizó para explicar presagios celestiales, retribución moral, eficacia ritual, ciclos naturales y astronómicos, agitaciones políticas, etcétera (Sharf, 2002).

Algunos de estos ejemplos se refieren a una persona que soñó con familiares no budistas, recitando el nombre Amituo Fo (Buda Amitabha) y cuando despertó se dio cuenta de que había dejado el nianfoji encendido toda la noche. Esa misma persona señala que al encender el aparato llegaron animales a su hogar para escuchar la recitación que emite el aparato (Ríos, 2017). Otras historias de carácter más auspicioso relatan, por ejemplo, la triste vida de una mujer que es golpeada por su esposo borracho, pero un día se acercó al budismo y obtuvo un nianfoji que dejaba encendido todo el día en la casa. Desde entonces su marido dejó de emborracharse, no la golpea y ayuda a su hijo a realizar las tareas del colegio (http://www.yidianzixun.com/article/0PBBWg2c).

Modelos de nianfoji. Fotografía de la autora.

Otra historia data del año 2015, en que un grupo de devotos laicos decidieron ir a visitar a una mujer que vivía en la miseria en una zona rural. La mujer tenía un hijo de 28 y una hija de 32 años con enfermedades mentales. El hijo vivía en otro lugar alejado, ya que tenía comportamientos violentos. La hija vivía con su madre y por un problema sentimental se le produjo una enfermedad mental. La mujer llevaba nueve años sin levantarse de su cama. El día que los devotos fueron a visitarlas les entregaron un nianfoji de regalo y les dejaron dinero. Esa misma tarde, la madre dejó encendido el nianfoji. Al tercer día, de forma inesperada la hija se levantó de la cama y se recuperó (https://www.hongyuan520.org/432).

Como verán, pareciera que estos aparatitos han adquirido un poder eficaz entre los devotos chinos que nos sugiere la resonancia empática o ganying con el Buda, estimulando su poder de sanación y compasión por medio de la recitación que se transmite en un nianfoji surgiendo una respuesta auspiciosa.

Con el propósito de destacar el valor como cultura material religiosa y como objeto de poder en el budismo chino, opté continuar con una pequeña colección de los nianfoji e ir indagando sobre sus usos y las historias que se relatan en torno a estos aparatos. Con el apoyo de Becas Top China del Banco Santander de la Universidad Católica de Chile (UC) y del profesor Hugo Palmarola de la Escuela de Diseño, como tambien de Fondos de Investigacion, Fondecyt, N. 3190076, inicié el proyecto que consistía en recopilar una serie de nianfoji y realizar una exposición. Así fue que llegamos a la feria de Xian como también a diversas páginas de venta de nianfoji de Taobao y una que otra tienda budista en China. En total pudimos recolectar más de 50 aparatos para la exposición. La exposición se realizaría en Santiago de Chile en 2020, pero debido a la pandemia tuvimos que posponer la actividad. No obstante, hemos realizado un video que compartimos con ustedes por medio de Buddhistdoor en Español, como una pequeña muestra y explicación de los nianfoji. Como se relata en el video, la diversidad de diseño y la estética de estos aparatos va variando con los años. Debido a las nuevas tecnologías la calidad es notoriamente superior en los últimos modelos. Ver video:

Video introductorio acerca de los Nianfoji, producido por Francisco Abad Estefo y María Elvira Ríos.

Aunque el celular y las diversas aplicaciones budistas que integran la función de los nianfoji han ido sustituyendo a estos aparatos y dejando a modelos antiguos en posible discontinuidad de producción, se siguen creando nuevos diseños que se promueven en la web, fascinando a quienes gusten de objetos curiosos, cuyos cánticos sagrados llega a los oídos del Buda.

Referencias

Chen, Pi-yen (2005). “Buddhist Chant, Devotional Song, and Commercial Popular Music: From Ritual to Rock Mantra”. Ethnomusicology 49.2 (2005): 266-286.

Heller, Natasha (2014). Buddha in a Box: The Materiality of Recitation in Contemporary Chinese Buddhism, Material Religion, Vol. 10, pp. 294-315.

Ríos, María Elvira (2016). “Nuevos medios religiososo chinos: el Nianfo-ji, en Corro, Pablo; Robles Constanza y Ayala, Matías”, Estética, medios masivos y subjetividades. Santiago: Instituto de Estética, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Sharf, Robert. (2002). Coming to Terms with Chinese Buddhism. Honolulu, HI: University of Hawai‘i Press.

Páginas de internet

https://www.youtube.com/watch?v=5YB4lTefZqE

http://www.yidianzixun.com/article/0PBBWg2c

https://www.hongyuan520.org/432

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MARÍA ELVIRA RÍOS (1980), es doctora en estudios de Asia y África, con especialización en China, del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México (2015). Sus publicaciones abordan temáticas en torno al budismo chino contemporáneo, cultura e idioma chino. Ha publicado sus investigaciones en diversas revistas académicas. Actualmente dicta el curso Estética Budista en el Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile y es postdoctorante Fondecyt (3190076) en la misma institución, con la investigación “La reflexión ecológica del budismo chino”.

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