Entrevista a Lama Tsondru: trabajar para el dharma fue encontrar el sentido de mi vida

FINA IÑIGUEZ 

Este artículo forma parte de nuestra edición especial «Mujeres y budismo en los países de habla hispana».

Guelongma Lama Tsondru nació hace 70 años en la pequeña localidad catalana de Breda, provincia de Girona, España. Tras perder a su madre a los 19, decidió emprender la búsqueda para descubrir la verdad que ella no tuvo tiempo de encontrar. Bebió en distintas fuentes hasta descubrir el budismo tibetano. El impacto fue tal que decidió, unos años más tarde, abrir el primer centro budista del estado español para que su maestro Akong Rinpoche impartiera las enseñanzas que le habían cambiado la vida. Contó con el apoyo de los suyos, perdió algunos amigos, pero entrar en la comunidad monástica fue como encontrar a su verdadera familia.

Guelongma lama Tsondru

Decidió tomar los votos de monja budista guetsulma a los 36, porque quería profundizar en el camino del dharma, si bien reconoce que el hábito no hace al monje y que hay muchas personas laicas que practican con más diligencia y entusiasmo que las monásticas. Diez años más tarde tomó la ordenación plena de bhikkhuni. Es una de las pocas mujeres que tiene el título de lama, es decir, maestra. 

Reconoce que la discriminación de la mujer en los ambientes monásticos existe, sobre todo en India, pero que también está habiendo cambios y, poco a poco, las monjas empiezan a ser tratadas igual que los monjes.

Ha hecho más de 13 años de retiro de meditación estricto y ha recibido transmisiones de importantes maestros como S.S. el XIV Dalai Lama , S.S. el XVI Karmapa y el S.S. XVII Karmapa. Es una de las fundadoras de los centros Kagyu Samye Dzong y del monasterio Kagyu Samye Ling. En 2015 ayudó a crear la asociación de mujeres budistas Sakyadhita Spain, de la cual es vicepresidenta. Además de impartir enseñanzas en los centros Kagyu Samye Dzong de España, lo hace también en diversos centros budistas de Europa, África y América. Presencialmente en México y virtualmente en toda América Latina, a través de su canal de Youtube.

Buddhistdoor en Español: ¿Cuál fue tu trayecto hasta encontrar el dharma?

Lama Tsondru: acabo de cumplir setenta años. Cuando tenía diecinueve empecé a buscar el camino de la verdad por medio de prácticas “espirituales”. Mi madre acababa de morir de una larga enfermedad. Era el año 1970. Ella lo había estado buscando toda su vida y había estado en muchos movimientos de la época, espiritismo, teosofía, yoga, psicología… Yo había pasado mi infancia sentada jugando en la misma habitación en que los mayores hablaban de todos estos temas. Cuando ella murió yo pensé que debía seguir buscando lo que ella no había encontrado y me adentré en todo lo que hallé en la época, Krishnamurti, Teosofía, Advaita Vedanta, Yoga, libros de zen, pero todo era intelectual, no había un camino trazado, no había prácticas ni nadie que supiera realmente como meditar. Leí un libro antiguo de budismo básico, Lo que el Buda enseñó, y pensé eso es lo que yo soy, budista, eso es la verdad. Pero, ¿donde encuentro maestros budistas?

Encontré lamas tibetanos en Francia e Inglaterra. Finalmente mi viaje me llevó al monasterio tibetano Kagyu Samye Ling en Escocia, donde encontré al que sería mi maestro, Akong Rinpoche. El impacto fue enorme, le pedí que viniera a España ya que en nuestro país no existía el budismo y yo veía lo útil, lo importante que podía llegar a ser para muchas personas. Así en 1977 vino y empezamos en Barcelona el primer centro budista en el Estado español.

Lama Tsondru, de pie en el centro, con los monjes y monjas de su monasterio.

BDE: ¿La percepción que tenías de la vida cambió al convertirte en budista? ¿Tuviste apoyo de tu entorno más cercano al decidir emprender ese camino?

LT: Mi familia me apoyó en todo. Simpatizaban con el budismo. Los primeros años nuestro centro era pequeño y Akong Rinpoche venía a mi casa y convivía con ellos. Mi padre y mi hermano no entendían el inglés, pero tenían una simpática comunicación con él por medio de gestos. Mi padre fue consciente enseguida de la calidad humana y espiritual de Rinpoche y esto fue de gran ayuda para que comprendiera mis reiteradas y largas ausencias por mis retiros. Al principio perdí amigos, ya que ellos no entendían que yo entrara en una religión y sin embargo gané a muchos otros, la sangha, que han sido y son mis hermanos.

Conocer y practicar el budismo fue para mí como si el universo se expandiera y me llevó a comprender y a experimentar algo de lo que siempre había buscado. Conocer a grandes maestros, personificación de los bodhisattvas, fue como encontrar a mi verdadera familia. Trabajar para el dharma, de múltiples maneras, fue encontrar el sentido y el objetivo de mi vida.

BDE: ¿En qué momento de tu camino decidiste tomar los votos de monja y por qué? ¿Crees que se puede avanzar igualmente en el camino del dharma fuera de la vida monástica?

LT: Tomé los votos monásticos budistas, la ordenación de guetsulma, con el gran maestro Tai Situ Rinpoche en 1987. Yo estaba terminando un retiro estricto tradicional de 4 años en el centro de retiros de Samye Ling. Encontré en las prácticas lo que buscaba y quería continuar con ello. Ví que si al acabar el retiro seguía mi vida como antes, como persona laica, podría seguir con el dharma, pero no al nivel ni la profundidad que yo quería. Era joven y podía encontrar muchos caminos que me apartaran de la práctica. Así que en el último año de retiro me decidí y al terminar ya salí como monja. Años más tarde, en 1997 tomé la ordenación plena de bhikkhuni con los maestros de Taiwán.

Por supuesto que una persona laica puede seguir avanzando en el camino del dharma, pero el trabajo, la familia, las parejas, los hijos, no permiten que puedas dedicarle mucho tiempo y energía. Los monjes/as pueden dedicarse totalmente y, si tienen la motivación para ello, tienen la oportunidad. Aunque he conocido a personas laicas muy diligentes que practican con más entusiasmo que algunos monásticos. Ser monje no es necesariamente sinónimo de buen practicante.

Tengo entendido que en el Tíbet del pasado reciente las personas laicas se dedicaban a su vida, a su familia y negocios hasta cierta edad, digamos unos 45 años, en la que decían que ya era tiempo de dedicarse al dharma y dejaban sus ocupaciones en manos de sus hijos porque ellos ya habían cumplido y ahora era el momento de meditar. He leído historias de personas así que llegaron a ser grandes practicantes de un modo silencioso, casi secreto para los demás. Personalmente no he llegado muy lejos en mi práctica, pero de no ser monja habría hecho mucho menos.

Monasterio Samye Dechi Ling en Santa Coloma de Farners, Girona, España.

BDE: Tu llevas décadas dedicándote a las enseñanzas budistas y a actividades que han estado, y todavía suelen estar, lideradas por hombres. ¿Te has sentido, o te sientes, discriminada? ¿crees que se ha avanzado en ese sentido a lo largo de los años?

LT: Tuve la enorme suerte de que mis maestros en Samye Ling no discriminaban de ninguna manera. La prueba es que este monasterio a lo largo de los años solo ha reconocido como lamas maestros a tres personas, y somos tres monjas.

Sin embargo, cuando voy a la India a recibir enseñanzas de mis maestros, en los monasterios budistas de monjes, allí no cuento como lama. Hasta los monjes jóvenes me miran por encima del hombro. Los monjes mayores no pueden creer que enseñes el dharma y se ríen si dices que eres una lama, porque eso no es posible, dicen.

He vivido un cambio a lo largo de los años. S.S. Karmapa ha estado trabajando activamente para romper esta discriminación. En el Kagyu Monlam anual en Bodhgaya, donde se suelen reunir unas 10.000 personas, de entre ellas miles de monásticos, S.S. Karmapa hace que las monjas sean tratadas igual que los monjes. La ortodoxia dice que las monjas tienen que sentarse detrás de todos los monjes. por nuevos que sean. Pero Su Santidad hace que la línea de las monjas sea paralela a la de los monjes, al mismo nivel. Poco a poco se va ganando terreno. Se va permitiendo a las monjas que tengan acceso a los altos estudios de filosofía budista y que lleguen a conseguir el título de gueshemas, cosa antes impensable ya que la inteligencia de las mujeres se consideraba inferior. Esto en referencia al budismo tibetano, que es el que conozco de primera mano. Las mujeres y las monjas de algunos países del sur de Asia lo tienen mucho más difícil. Se siguen manteniendo costumbres de hace 2600 años porque convienen a la parte patriarcal de la sociedad, en Asia especialmente.

Sigue habiendo discriminación en todas partes en el ámbito budista, y es principalmente debido al empuje y al trabajo de mujeres occidentales que poco a poco se va cambiando la situación.

Por mi parte, discriminada o no, he seguido siempre adelante sin dejar que los demás me pusieran obstáculos, o al menos no por mucho tiempo, y aunque he aceptado encontrarme en situaciones de sumisión, de docilidad y aceptación frente a compañeros masculinos, con el tiempo he ido aprendiendo. Creo que es cuestión de autoestima. Cuando te tratan como si fueras menos que ellos, al final te lo crees y eso es lo peor.

Mi trabajo en favor de la mujer no ha sido saliendo a la calle con pancartas, sino dedicándome a lo que más me importa, superando las trabas que la sangha masculina me pone. A veces simplemente con sentido del humor, pero siguiendo adelante. Sí que es cierto que si hubiera sido hombre las cosas me hubieran sido más fáciles, sobre todo cuando era una joven e intentaba crear un centro budista. Pero no lo soy, y en mi condición de mujer persigo mi objetivo y espero que pueda llegar a ser un ejemplo que anime a otras.

Como maestra de dharma, en los últimos años, no he sentido ninguna discriminación. Al contrario, mucha gente, especialmente las mujeres, sienten necesidad de maestras.

Ayudé a crear Sakyadhita Spain y sigo trabajando para sus objetivos, para que el budismo no repita los errores de situar a las mujeres practicantes y maestras del dharma en situación de inferioridad. Especialmente a las monjas, a las que todavía se les niega, con excusas de forma, la ordenación completa que hace dos milenios y medio ya les concedió el Buda.

Lama Tsondru con participantes de un retiro en México (2019).

BDE: Según tu experiencia, ¿crees que ha cambiado el perfil de las personas que hoy buscan el camino espiritual comparado con las que lo hacían en los 70?

LT: Sí, ha cambiado. Cuando empezamos con el budismo en Occidente en los años setenta, la gran mayoría de nosotros éramos jóvenes ansiosos de encontrar algo que nos llenara, hartos del sistema, y buscábamos y explorábamos. Ahora veo poca gente joven en las enseñanzas de dharma, y una se pregunta por qué, ¿qué es lo que ha cambiado? Antes, ser budista era ir contra el sistema, era buscar algo diferente. Hoy el budismo está bien establecido, por lo que entrar en el mundo budista es como lo que era para nosotros ir a la iglesia.

En los principios del budismo en Occidente los jóvenes hicimos esfuerzos de todo tipo, incluso económicos, para establecer el dharma para beneficio de todos, publicando, traduciendo, creando pequeños centros que luego crecieron, consiguiendo que vinieran grandes maestros a visitar nuestros centros. Y las dificultades nos hicieron crecer. Ahora es distinto, parece que todo esté hecho y sin embargo queda mucho por hacer. Uno se pregunta, ¿y los hijos de aquellos budistas de vanguardia, no siguen el camino de sus padres? Por lo que veo, aunque muchos parecen aceptar en general las ideas budistas, no frecuentan los centros ni los cursos, ni las conferencias sobre este tema, ni tienen interés en la práctica. Hoy día, la gran mayoría de personas que nos siguen suelen tener una edad entre 40 y 80 años, y son principalmente mujeres. Parece como si ellas tuvieran una mentalidad mas abierta y flexible que les ayuda a buscar, a entender y a cambiar.

BDE: ¿En qué países y centros de Latinoamérica impartes enseñanzas?

LT: Voy algunas veces a México a dar enseñanzas y retiros. El centro de S.S. Karmapa Tharpe Lamtun, en San Luis Potosí, es el que organiza mis actividades allí. También he visitado el centro Tergar en Puebla, el Pema Jungne en Cancún, y el centro Santideva en Morelia. El centro de San Luis de Potosí y el de Cancún están bajo la guía de la Comunidad Dharmadata, con la que colaboro. Sin embargo, mi relación con Latinoamérica es especialmente fluida por Internet. Muchas personas hispanoparlantes en todo el continente americano siguen mis cursos de dharma, incluso mis retiros, y a lo largo del tiempo hemos ido creando estrechos lazos. Algunas de estas personas me visitan cuando vienen a España. 

* Todas las fotos de esta entrevista son cortesía del Monasterio Samye Dechi Ling de Santa Coloma de Farners, Girona, España.

Enlaces de interés

Samye Dzong

http://samye.es/

Canal de Youtube de Samye Dzong 
https://www.youtube.com/channel/UChfkMFx4rnyBB7gYOXYGUwQ  

Facebook de Samye Dzong: https://www.facebook.com/kagyusamyedzong.barcelona 

Kagyu Samye Ling, Escocia
https://www.samyeling.org/

Centro de S.S. Karmapa Tharpe Lamtun en San Luis de Potosí, México Facebook: https://www.facebook.com/Tharpelamtun

Instagram: https://www.instagram.com/tharpelamtun/?hl=es 

Centro Tergar de Puebla, México

https://espanol.tergar.org/comunidades-y-grupos-de-practica/puebla/#

Centro Santideva, Morelia, México
Facebook: https://www.facebook.com/groups/412585088755481/about

Centro Pema Jungne, Cancún, México
https://es-la.facebook.com/pemayungne.centrobudista/

Comunidad Dharmadatta Online
https://www.dharmadatta.org/

Sakyadhita Spain
https://sakyadhitaspain.org/ 

Web oficial del 17 Karmapa, Ogyen Trinley Dorje
https://kagyuoffice.org/

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