Entrevista a Ana María Schlüter Rodés, fundadora de Zendo Betania

DANIEL MILLET GIL, EDITOR DE BUDDHISTDOOR EN ESPAÑOL

En los países de habla hispana, el budismo se sitúa en un contexto históricamente católico. Las relaciones entre ambas culturas religiosas—la budista y la católica—cubren un amplio espectro: desde un exclusivismo mutuo hasta un diálogo fructífero, pasando por diversos grados de indiferencia recíproca. En relación a las dos tradiciones espirituales, Ana María Schlüter Rodés encarna lo que ella bien denomina «bilingüismo religioso».

En esta entrevista Ana María Schlüter nos habla de su trayectoria espiritual y de la práctica del zen en un ámbito cristiano.

Ana María Schlüter Rodés. Cortesía de Zendo Betania

Ana María Schlüter Rodés nació en Barcelona en 1935 de padre alemán y madre española. Debido a las guerras, desde el segundo año de vida hasta los catorce vivió en Alemania, desde 1949 de nuevo en España. Estudió Filosofía y Letras en Barcelona, Hamburgo y Friburgoi. Br. (Alemania), Nimega y Utrecht (Países Bajos), doctorándose en Barcelona con una tesis en torno al tema “Por qué unos ven y otros miran y no ven”. Desde 1958 es miembro del instituto de vida consagrada “Mujeres de Betania”, viviendo de 1958 a 1965 en los Países Bajos, donde se fundó.

A partir de un encuentro ecuménico organizado con una periodista sueca en Sigtuna en 1968, por invitación de un profesor del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, hasta 1987 fue profesora de ecumenismo en varias universidades españolas, mientras vivía comprometida socialmente en un barrio periférico de Madrid, siendo secretaria de una Asociación de Vecinos.

Desde 1976 fue asistente y traductora del jesuita y maestro zen Enomiya-Lassalle. En 1985, después de estancias prolongadas en Japón, Yamada Kōun Roshi la nombró maestra zen en Kamakura. Creó con sus discípulos zen el centro Zendo Betania en Brihuega (Guadalajara), donde reside desde 1988. Acompaña en el camino del zen a numerosas personas en España y México. Da conferencias, publica artículos y libros.

Buddhistdoor en Español: Usted es una cristiana consagrada que practica y transmite el zen. Explíquenos el itinerario espiritual que lleva a una cristiana a ser reconocida como maestra zen.

Ana María Schlüter Rodés:«Hay recuerdos imborrables de la niñez como la de una pequeña flor amarilla en el césped cubierto de rocío matinal, en el jardín de los abuelos. O el olor de tierra, al recolectar hayucos entre las hojas de otoño caídas en el suelo de un tupido hayedo húmedo, para canjearlos por aceite vegetal. Misterio de bondad y sencillez, el que se percibía en una flor, un bosque… Luego también el recuerdo de una montaña totalmente envuelta en nubes y el paso ahí en lo alto desde la niebla a un espacio lleno de misterio, el Montserrat. Una Biblia abreviada, entre los pocos libros que estaban en la repisa de una ventana, afianzó la conciencia de que nunca el ser humano está abandonado, siempre lo sostiene, en medio de todo, y lo acompaña Alguien que le quiere bien.

Los estudios y el desarrollo racional llevaron a un momento de crisis de esta “fe oscura”, basada en experiencias que la razón no puede explicar. Hasta que comprendí, gracias a Blaise Pascal (Pensées), que la función más noble de la razón es reconocer sus propios límites. Entonces pudo darse un caer en la cuenta muy vivo y a la vez muy simple, sin forma alguna, de Cristo-Amor.

Este momento, que fue crucial en mi vida, fue suscitando dos cuestiones:

1º- ¿Cómo cultivar esta experiencia haciéndola madurar?

2º- ¿Cómo ayudar a que otros despierten a esta realidad?

Esto me llevó a la ‘Comunidad de Mujeres de Betania’, vida consagrada en medio del mundo. Por otra parte, escribí una tesis doctoral sobre el tema ‘¿Por qué unos ven y otros miran y no ven?’. Pero no di más de lleno con lo que buscaba hasta encontrarme con el zen.

El primer contacto fue con el jesuita Enomiya-Lassalle*, pionero en el diálogo interreligioso. Él abrió el acceso a la práctica del zen a los cristianos y fue maestro zen cristiano reconocido por el maestro zen budista japonés Yamada Koun Roshi. Creó un centro zen, llamado Shinmeikutsu** (‘Cueva de la Oscuridad Divina;). Llegó a España en 1976 invitado por Ignacio Oñatibia, profesor de teología en Vitoria (Euskadi) y las religiosas ‘Reparadoras de Los Molinos’ (Madrid).

Había colaborado en el Concilio Vaticano II en la elaboración de un texto, recogido en el documento conciliar Ad Gentesart. 18, que dice: ‘Consideren con atención el modo de asumir en la vida religiosa cristiana las tradiciones ascéticas y contemplativas, cuya semilla había Dios esparcido con frecuencia en las antiguas culturas antes de la proclamación del Evangelio.’ En el primer borrador se hablaba explícitamente de zen y yoga, luego lo dejó abierto a más tradiciones.

Enomiya-Lassalle me presentó a Yamada Kōun Roshi y, después de tiempos intensivos en el San’un Zendo de Kamakura/Japón, este me autorizó como maestra zen en 1985.»

BDE: ¿Cómo nació y cuál es la función de Zendo Betania?

AMSR: «Junto con mis discípulos creamos en 1986 Zendo Betania en Brihuega (Guadalajara de España). Buscamos un lugar idóneo guiándonos por un texto del Zazen Yojinki de Keizan Zenji: “En un valle retirado (…) cerca de agua clara (…) en las inmediaciones de un río (…) bajo árboles (…) lejos de los centros de poder y riqueza, lejos de quienes buscan pelea y dominio”.  Además, en nuestro caso, tenía que ser asequible económicamente y no estar a más de 90 km de distancia de una ciudad céntrica grande, para que se pudiera acceder a él con relativa facilidad, puesto que no se trata de un monasterio sino de un centro zen al que acuden laicos que trabajan y viven dispersos por toda España y más allá.

Zendo Betania pretende, a través del zazen, ayudar al hombre moderno al reencuentro con sus propias raíces profundas, en un clima de ecumenismo y de respeto hacia todas las personas y creencias, y en armonía con la fe cristiana, que se proyecta en una actividad cultural y solidaria con personas y poblaciones desfavorecidas, de ámbito nacional o supranacional.

El encuentro entre budismo y cristianismo es un hecho histórico de gran importancia en nuestro tiempo. Es significativo para la paz y el bien de la humanidad y de la Tierra.

Como en todo encuentro humano auténtico, el diálogo interreligioso budista-cristiano transforma a ambas partes sin que pierdan su identidad; la reencuentran a un nivel más profundo e incluso la ennoblecen. Para eso es necesario que el budista sea realmente budista y se le reconozca como tal y el cristiano sea realmente cristiano y se le reconozca como tal.

Imagen cortesía de Zendo Betania
Imagen cortesía de Zendo Betania

Solo desde este punto de vista se entiende el diálogo interreligioso, diálogo de dos tradiciones espirituales dentro de una misma persona, como es el hecho de que en Zendo Betania cristianos practiquen zen, sin que esto lleve a un zen cristiano o a un cristianismo zen.

Este encuentro entre zen y fe cristiana produce una doble conversión: por una parte, hace posible entrar en la perspectiva zen y, por otra, lleva a descubrir una dimensión más profunda de la propia fe cristiana.

En el trasfondo late la convicción de que el Espíritu Santo obra en todo ser humano de buena voluntad. El cristiano, movido por Él siente una gran alegría cada vez que reconoce su aire en alguna parte de la humanidad y despiertan en él un deseo de aprender de todos, de conocer y amar a Dios, Padre de todos, más y más profundamente.

El Concilio Vaticano II de la Iglesia Católica, en 1965, exhortó ‘a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y la colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de la fe y la vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos existen’ (Nostra Aetate2).»

Zendo Betania en Brihuega. Imagen cortesía de Zendo Betania

BDE: Por favor, hablemos de la presencia de Zendo Betania en Latinoamérica. 

AMSR: «En septiembre de 1990, respondiendo a repetidas invitaciones, fui por primera vez a la Ciudad de México para introducir al zen y seguí hasta 2014. Después de veinticinco años, en que Zendo Betania también se estableció en otras ciudades, nombré a una persona autorizada para sustituirme en introducciones y sesshin. Dos personas más dan introducciones, en Ciudad de México y Nezahualcóyotl respectivamente. Actualmente los contactos conmigo siguen a través de Skype con discípulos y grupos locales, principalmente en la Ciudad de México, Nezahualcóyotl (Edo. de México), Monterrey (Edo. de Nuevo León) y Torreón (Edo. de Coahuila), así como inicialmente en Tampico. Varios discípulos acuden a Brihuega/España para seguir formándose.

En 2002 Pedro Flores, maestro zen de Zendo Betania, llegó a Argentina y siguió visitándola anualmente hasta 2018. El zen allí ahora sigue con grupos en Buenos Aires y la Patagonia argentina respectivamente y dos personas encargadas de las introducciones. También desde Argentina hay personas que acuden a Zendo Betania en España.

Hay un discípulo de Zendo Betania en Bogotá/Colombia y personas de varios países latinoamericanos que han contactado a nivel personal.

En 2016 una maestra de Zendo Betania, que acudía a El Salvador, Guatemala y Ecuador, se separó después de treinta años de Zendo Betania y ahora pertenece a la línea Sanbo-Zen.

El boletín trimestral Pasos de la Escuela Zen ‘Zendo Betania’, de circulación interna, tiene como objetivos principales: prolongar la orientación en el camino dada en los sesshin, y ayudar a asumir el camino del zen en la tradición cultural y cristiana de Occidente.»

Recepción de un sesshin en Cuernavaca. Cortesía de Zendo Betania

BDE: ¿Cómo definiría Usted el Zen?

AMSR: «Actualmente estoy dedicada por entero a la tarea de ‘arar el suelo del alma’, para que sea sensible y permeable a la dimensión profunda de la realidad.

Creo vivamente en la luz del alma de todo ser humano. Lo expresaron de forma clara dos grandes hombres, muy distantes en el tiempo, en la geografía y en el marco religioso-cultural, Siddharta Gotama el Buda y San Juan de la Cruz, místico cristiano del s. XVI. El primero exclamó en el momento de su despertar, de convertirse en buda o despierto: ‘Todos los seres son seres iluminados, pero por su forma engañosa de pensar y el apego a sí mismo no se dan cuenta.’ San Juan de la Cruz escribe en la Subida del Monte Carmelo: ‘Esta luz nunca falta en el alma, y es debido sólo a sus formas y velos que no se le infunde.’

¿Qué camino propone el zen para llegar a despertar a la luz del alma, o, dicho con propiedad según el lenguaje del zen, a la naturaleza raíz o esencial de uno mismo y de todas las cosas? Según unas palabras que resumen lo esencial, atribuidas al Bodhidharma, el zen es

Una transmisión especial fuera de toda doctrina,
No se basa en palabras ni letras.
Apunta directamente al corazón humano y
lleva a ver la Realidad (kensho) y a vivir despierto (jobutsu).

En el siglo VIII tuvo lugar en China el siguiente diálogo: Estando el gran maestro Yakusan Igen sentado (en zazen), se le acercó un monje y le preguntó: ‘¿Qué hace mientras está sentado tan completamente inmóvil?’ El maestro contestó: ‘Me asiento en el no pensar (fu shiryo tei).’ El monje insistió: ‘¿Cómo se asienta en el no pensar?’ El maestro contestó: “No pensando (hi shiryo).” Esto es en sí mismo el arte esencial del zazen: asentarse no pensando en lo impensable, más allá del pensar discursivo. Dōgen Zenji añade siglos después en Japón: ‘Y esto impensable me sostiene.’

Me gusta añadir que zen es ‘un camino para volver a casa’, con palabras del Zazen Yojinki de Keizan Zenji.

No se trata de un método o de una técnica, sino de un arte. Un pianista tiene que conocer bien las teclas del piano, pero esto por sí solo no le convierte en pianista; no empezará a serlo realmente, hasta que ya no tenga que pensar en ellas y sólo exista la música.

Hablando con propiedad, zen no es meditación, en la cual trabajan los sentidos y potencias del alma, sino más bien similar a lo que en lenguaje sanjuanista y teresiano es contemplación.

El resultado de las reflexiones a lo largo de los años, basadas en la práctica, ha quedado plasmado en libros editados por Editorial Zendo Betania, por ejemplo: El verdadero vacío, la maravilla de las cosas, sobre el despertar auténtico, basado en escritos de los primeros siglos de zen (2008), Atrévete con el dragón vivo, sobre la práctica correcta del zazen desde los ‘antiguos’ (2009) y Guía del caminante, sobre el cauce ético (2003 y 2011), Palabra desde el Silencio I y II (2005/2011 y 2013).»

BDE: ¿Cómo la práctica del zen ayuda a vivir una experiencia cristiana más profunda?

AMSR: «Al irme adentrando progresivamente en el camino del zen fui descubriendo que no sólo estaba aprendiendo un nuevo modo de abismarme en el misterio, que lleva a superar la limitación del pensar objetivo, sino que estaba aprendiendo algo más, algo que al principio no me podía imaginar, un nuevo “lenguaje” que lleva a percatarse y expresarse de una manera nueva y que abre horizontes nuevos, que ofrece nuevas posibilidades de tomar conciencia de ciertas dimensiones de la experiencia. Pues, aunque la Realidad última, inefable, es una y la misma siempre, el marco religioso en el cual se vive influye en la posibilidad y el modo de experimentarla, así como en la interpretación de la experiencia.

Todo marco cultural y religioso es la expresión de una experiencia y a la vez fomenta un determinado modo de percibir la Realidad y de interpretar la experiencia. Un nuevo marco, como es el budista zen para el cristiano, brinda nuevas posibilidades de lenguaje para expresar lo experimentado y crea además nuevas posibilidades de percepción, a la vez que un nuevo instrumento para salvar del olvido aquello de lo que ha caído en la cuenta.

Michael Amaladoss SJ atribuye un significado profético a los cristianos que se acercan al zen u otros caminos. No se trata de crear una tercera identidad religiosa superior, sino de vivir una tensión fructífera entre zen y fe cristiana, que favorezca el flujo de un diálogo que hoy día es más necesario que nunca como contrapeso importante frente al fundamentalismo.

‘Asumir’, como se lee en Ad Gentesart. 18, no significa adaptar elementos sueltos, métodos, técnicas etc. Eso es colonialismo a nivel espiritual, como dice Ama Samy SJ, maestro zen en India. El Concilio ve más lejos e invita a un encuentro vivo, no meramente intelectual, entre zen y fe cristiana. 

La experiencia es que lo enfatizado por uno no excluye lo enfatizado por el otro, sino que lo presupone de alguna manera, bien como raíz y origen, para ser auténtico, bien como manifestación de la propia experiencia para ser verdadero. Así, el amor que no tiene su raíz en el misterio, no es verdaderamente amor cristiano y cae fácilmente en activismo. Basta leer el himno al amor del apóstol Pablo, recogido en la primera carta a los Corintios: ‘Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada me aprovecha’ (1 Co 13,3). Y, por otra parte, para el zen no es verdadero despertar, o iluminación, el que no lleva a la compasión.»

* Baatz, Ursula,H. M. Enomiya-Lassalle. Una vida entre mundos. DDB, Bilbao 2001.
** Schlüter, Ana María, “La cueva de la oscuridad divina” en Vida Nuevanº1.202 (1979)23-30.

Referencias:
Enomiya-Lassalle, H.M. (trad. A.S.) Zen y mística cristiana. Paulinas, Madrid 1990.
Habito, Ruben, (trad. F.B.) Liberación total. Paulinas, Madrid 1990.
Samy, Ama (trad. L.F. de S.) Vacío y plenitud. San Pablo, Madrid 1995.
Schlüter, Ana Mª, Zendo Betania.Donde convergen zen y fe cristiana. DDB, Bilbao 2016. 

Enlaces: 
Zendo Betania

Noticias relacionadas de Buddhistdoor en Español:

Leave a Reply

Captcha loading...