Las monjas Kung Fu: segunda parte de la crónica del II Simposio de Sakyadhita Spain.

BUDDHISTDOOR EN ESPAÑOL

22-02-2021

Este artículo forma parte de la edición especial «Mujeres y budismo en los países de habla hispana».

Segunda parte de la Crónica del II Simposio de Sakyadhita Spain de mujeres budistas de habla hispana titulado «Dharma-Gaia: budismo, mujeres y la crisis climática», celebrado vía Zoom el 12 de diciembre de 2020 y dedicado analizar el papel que puede desempeñar la sabiduría femenina budista para afrontar esta actual emergencia climática global. Pueden leer la primera parte de esta crónica aquí.

Tras la entrevista de Montse Castellà a Tenzin Palmo, las monjas Kung Fu (Kung Fu Nuns) hablaron desde Katmandú, Nepal, sobre sus actividades en los últimos años para proteger el medio ambiente y su novedosa campaña de viajar en bicicleta por el Himalaya para crear conciencia sobre el reciclaje y la trata de personas. También ofrecieron una exhibición de kung fu para los asistentes a la conferencia.

Presentación de las monjas Kung Fu

Las monjas Kung Fu son una orden de monjas budistas perteneciente al linaje drukpa, una de las ramas de la tradición kagyu del budismo tibetano, con sede en Katmandú. Aunque históricamente se prohíbe a las monjas practicar artes marciales, Jigmet Pema Wangchen, el XII Gyalwang Drukpa, autorizó en 2008 un programa de entrenamiento para ellas pudieran empezar a practicar esta arte marcial china. Las drukpa son conocidas como jigme que quiere decir «sin miedo», «intrépidas».

En una interesantísima aportación, las monjas Kung Fu explicaron cómo, además de practicar su actividad espiritual, son activistas comunitarias conocidas por su actividad social que consiste en la defensa de la igualdad de género y la ayuda a las mujeres en un entorno donde su acceso a oportunidades educativas y económicas es reducido, campañas de sostenibilidad medioambiental y la promoción de la tolerancia intercultural en su área del Himalaya. Su activismo también se extiende a la lucha contra el tráfico de personas y el rescate de animales abandonados. A continuación, ofrecemos un resumen de la entrevista que Mònica Pagès hizo a las monjas Jigme Khenmo Tingdzin Zangmo y Jigme Yeshe Lhamo en representación de Sakyadhita Spain.

Mònica Pagès: ¿Cuáles son vuestras principales actividades relacionadas con el medio ambiente?

Jigme Yeshe Lhamo: Lo que hacemos principalmente es honrar a la madre tierra. Recorremos miles de kilómetros en bicicleta viajando a áreas remotas y hablamos con la gente de allí sobre el medio ambiente, a la vez que, por el camino, vamos recogiendo la basura y las botellas de plástico que encontramos y las reciclamos.

También plantan árboles para combatir el cambio climático, que consideran la mayor crisis a la que nos enfrentamos. Hace unos años plantaron más de 15.000 árboles en Ladakh, lo que batió un récord. Igualmente ayudan a la gente a reconstruir casas.

Fuente: http://www.kungfununs.org/

MP: ¿Pueden estas actividades ser un estímulo para que otras comunidades sigan vuestros pasos?

JYL: Estoy segura de que con lo que hacemos animamos a los demás, no solo en nuestra comunidad sino también en otras, independientemente de que sean budistas o no […] hemos estado trabajando unos 20-25 años y hemos visto cómo se ha producido el cambio […] nos estamos dando cuenta de que hay cada vez más gente que va en bici, lo que además es bueno para la salud, y se están organizando más campañas de recogida de residuos y plantando más árboles, así que creo que estamos inspirando a los demás, igual que los demás nos inspiran a nosotras a ser más empáticos.

MP: ¿Pensáis que el hecho de ser mujeres ha influido de alguna manera en vuestra decisión de actuar en favor del medio ambiente?

JYL: Creo que ser mujer tiene cosas buenas y malas al mismo tiempo. En la región del Himalaya las mujeres no reciben un trato igualitario, no reciben los mismos derechos ni las mismas oportunidades que los hombres. Las mujeres se consideran algo inferior y son tratadas como personas que no son capaces de hacer lo mismo que hacen los hombres. Pero esto es lo que hace que una mujer sea más compasiva y, precisamente por eso, las mujeres suelen tener más ganas de recibir educación y aprecian las oportunidades que se les ofrecen. Y si alguien les da ejemplo, se lo toman muy en serio e intentan imitar a esa persona, intentan crecer. Los hombres pueden ser más fuertes, pero las mujeres son la raíz de la familia, es la madre la que se encarga de los niños, de la familia. Igualmente se encarga del medio ambiente.

Fuente: http://www.kungfununs.org/

Jigme Khenmo Tingdzin Zangmo: Me gustaría añadir que las mujeres por naturaleza son muy buenas en todo, no solo en amar, sino también en amar a la naturaleza. Son buenas no solo a la hora de encargarse de los niños y la cocina sino que también se encargan de las personas mayores, de los enfermos, así que, personalmente, creo que las mujeres tienen por naturaleza un don y, por lo tanto, estamos muy orgullosas de ser mujeres en esta generación. No sé cómo fue en el pasado, ni cómo será en el futuro, pero creo que este es un muy buen momento para ser mujer. Y las mujeres no tendrían que pensar en querer dar un paso atrás o quedarse en un segundo plano. Tenemos que estar llenas de valor y confianza en nosotras mismas, sabiendo que tenemos todas las posibilidades y capacidades para ayudar a nuestra maravillosa naturaleza de este mundo. Hagan lo que hagan las mujeres, tendrían que ser optimistas y tener una confianza total y permanecer no en segundo plano sino en primer plano.

Fuente: Sajjad Hussain – AFP

MP: Mi última pregunta está relacionada con una de las principales características distintivas de vuestra orden, vuestro entrenamiento en artes marciales, en concreto en kung fu. Qué os llevó a empezar este tipo de actividad y cómo conjugáis su práctica con vuestro enfoque meditativo.

JKTZ: Somos un linaje de yoguis, el linaje drukpa es muy conocido por el yoga. Todos nuestros gurús son yoguis, así que practicamos ejercicios yóguicos externos; los internos siempre los hemos practicado, porque es nuestra práctica principal, pero este yoga externo se enfatiza con fuerza en nuestro linaje. Por eso nos sentimos tan atraídas hacia el kung fu y por eso le pedimos a nuestro gurú que nos diese permiso para practicar, así que estamos muy contentas y orgullosas de practicar kung fu. El kung fu y nuestro yoga se ayudan mutuamente y con el kung fu no solo te vuelves más fuerte físicamente, sino que esta práctica mejora la mente, da más actitud mental para la meditación. Una de las grandes habilidades o métodos del kung fu es que nos ayuda a la práctica del mahamudra. Así que al practicar kung fu todo se integra. Por eso estamos muy agradecidas a nuestro maestro de kung fu de Vietnam, que nos ha enseñado todo esto, y a la sangha de Vietnam, que nos ha apoyado desde el principio hasta ahora.

La segunda razón es que, en general, como bien sabemos, a las mujeres se las mira como con desprecio o se considera que son, de alguna forma, secundarias. Especialmente en la región del Himalaya, India y Nepal, prácticamente todos los días en las noticias vemos que se abusa de las mujeres. Hay tantísimos casos de violaciones que es increíble, así que esta es una de las razones por las que animamos tanto a practicar kung fu. Nos gustaría poder entrenar a todas las mujeres, a todas las niñas que sufren para que sepan kung fu y sean más fuertes y, de esta forma, poder defenderse a sí mismas. Esta es la segunda razón por la que nos resultan tan atractivo.

Las monjas Kung Fu enseñan a un grupo de mujeres en su entrenamiento de defensa de agosto de 2017 en Ladakh, India.

La inspiradora participación de las monjas Kung Fu suscitó varias preguntas desde el chat en torno a su título, jigme, que, como ya hemos dicho, significa intrépida o sin miedo: ¿por qué este título y a que deberían tener miedo?

JKTZ: Jigme, traducido literalmente significa «sin miedo». Lo decimos desde el punto de vista espiritual. Las personas siempre tenemos miedo a lo que va a pasar, a perder una cierta posición, por ejemplo. El miedo es algo muy relativo. Nosotras, como monjas budistas, tendríamos que ser intrépidas independientemente de lo que pase, de la posición que obtengamos o de los comentarios que recibamos. Al final nada existe… no hay nada realmente ahí, así que no tengo por qué tener miedo. Quiere decir que pase lo que pase no tenemos por qué tener miedo. De ahí viene ese nombre.

MP: ¿Qué dificultades por motivos de género encontráis para llevar a cabo vuestra su función?

JKTZ: Tenemos muchas dificultades. Mucha gente que dice que nosotras, como monjas, simplemente tendríamos que estar en el templo meditando, que esa es nuestra responsabilidad, y no ir en bici de aquí para allá. Yo, como mujer, diría que, en el pasado y especialmente en la zona del Himalaya, las mujeres, y sobre todo si eran monjas, nunca han sido tratadas con respeto, siempre se les ha visto como incapaces de hacer nada. Básicamente siempre se ha considerado que lo único que podían hacer era ser las esclavas de las familias y ayudar al padre, al hermano, etcétera, así que hay mucha crítica, pero creo que estamos superando todos estos problemas y dificultades.Independientemente de lo que diga la gente, independientemente de sus críticas: no nos importa, vamos con la verdad y siempre y cuando lo que hagamos ayude a los demás entonces esa es nuestra misión.

Monja Kung Fu. Imagen de Olivier Adam

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